martes, 27 de enero de 2015

Quince años después, aquí seguimos.

Muy buenas.
La entrada del blog esta vez se vuelve a referir a los rallyes, ya que vengo a contarte las novedades para este 2015, en el que cumplo quince temporadas dentro de un coche de carreras. Cierto es que algún año ni me he subido, en otros lo he hecho bien poco y algunos me he hinchado, pero sea como sea, en 2001 fue la primera vez y aquí seguimos tres lustros después. 
Realmente, aunque puedo considerarme un veterano con experiencia, no llevo tantas carreras encima. Hay compañeros que en la mitad de años ya tienen el doble o el triple de kilómetros que yo en sus costillas. También es verdad que cuando no he estado corriendo, siempre he estado haciendo algo relacionado con el tema y estando al día.
Además, hay cosas que no se olvidan y que si a uno le gustan le salen siempre bien, por eso cuando me toca entrenar o correr es como si lo hubiera hecho ayer mismo, a pesar de que pueda llevar un año sin coger la libreta de notas.  
Aunque en 2013 corrí todos los slaloms de Gran Canaria con Diego Guedes, la última vez que hice un año entero con un programa de bastantes carreras en asfalto fue en 2007 con Raúl Quesada en el Desafío Peugeot canario mezclado con varias cosas más.
En las últimas temporadas siempre había hecho cosas sueltas, pero ahora después de tener contacto en el pasado rallye de Teror, Jonathan Nuez y yo hemos acordado que me subiré en su Clio Williams en todos los rallyes de nuestra isla descartando el Islas Canarias. Serían un total de 5 citas (Santa Brígida, Gran Canaria, Telde, Teror y Maspalomas) que son más que suficientes para un padre que trabaja los fines de semana.
Si todo va como debe ir estaremos en la salida del rallye de Santa Brígida a mediados de marzo.
El coche se está revisando a fondo y mejorando en lo que se pueda, y a la vez se está negociando con los patrocinadores para completar el presupuesto necesario, vía que va por buen camino.
Visto lo visto el año pasado y sabiendo que hay buen coche, el objetivo es luchar en todas las carreras por estar lo más arriba posible, intentando estar siempre en el top ten, además de luchar por el podium provincial de la agrupación 2 y ya de paso, pelear por algo dentro de un trofeo/copa para el que nuestro coche reúne los requisitos de participación y que en breve se conocerá, pero bueno, poco a poco ya se irá viendo dónde estamos y para dónde tenemos que mirar.  

La nevera no es nuestra. (foto: Yeray García)

A nivel personal nos estamos preparando físicamente y hemos optado por una “variante del triatlón”. Jonathan va a nadar y sale con la bici de montaña y yo salgo a correr y juego al fútbol sala. Trabajo en equipo, como debe ser.
En mi caso y como ya dije antes del Teror, aparte del running practico el “hambring”, ya que veo necesario estar ágil y en forma para afrontar los rallyes, y además, debo caber en el mono. De los consejos que me dio el médico al respecto, lo más fácil ha sido dejar el cigarro, más que nada porque no he fumado en mi vida.
Dicen que intentarlo no es suficiente, pero pensarlo es el primer paso que ya hemos dado, y ponernos en marcha el segundo que también superamos. Ahora tocará seguir subiendo escalones. De momento el rendimiento es bueno, aunque el resultado final lo veremos en la ceremonia de salida de la primera carrera, cuando comprobaremos si la fundita me queda cómoda o parezco Paquirrín disfrazado.

Barro de Osorio en mis playeras, prueba de que ir, voy.

También afrontamos la nueva temporada con novedades en las cabezas, ya que nuestros cascos han caducado definitivamente y tenemos que hacernos con unos nuevos. Después de darle algunas vueltas hemos optado por usar uno integral (cerrado tipo moto GP) de la marca Stilo con sistema de interfonos incorporado, además de una centralita de las buenas. Para mí va a ser un reto, ya que según me cuentan los compañeros que ya usan casco integral, hay que variar un poco la forma de usar la libreta, ya que si la llevas apoyada en los muslos y miras hacia abajo no ves las notas sino el propio casco, aunque yo siempre la llevo casi delante de la cara, por lo que quizás eso no sea un problema. Otro hábito a cambiar será el del agua, ya que no podré beberla con el casco puesto como he hecho siempre antes de la salida de un tramo o al pasar la meta si llego demasiado acelerado. Y por último, deberé erradicar la costumbre de ponerme el lápiz en la boca para apretarme los cintos, encender los interfonos y demás. Igual quedaba feo, pero desde que me ponía el casco hasta que faltaban 20 segundos para salir a correr, siempre he tenido el culo del lápiz entre mis dientes. Supongo que lo hacía por comodidad para tener las dos manos libres. Ahora no lo podré hacer, aunque igual se me mantiene en un agujero de la nariz. Será cuestión de probar.
A colación también del casco y los interfonos, éstos tienen conexión a la cámara Go-Pro que suele llevar el Clio, por lo que por primera vez en mi trayectoria deportiva podré (y podrán) oírme cantando notas, cosa que me hace especial ilusión y me da reparo a la vez. Ya desde ahora aviso que acepto todas las opiniones que vengan, para bien o para mal. Aprovecho también para comentar que la centralita que estaba en el coche, de la marca Toora, está en venta por si alguien le quiere echar el guante.

Similar a este será el nuevo casco

Ya para terminar, dejar claro que no suelo tener mucho tiempo para entrenar ni para ayudar en el coche, no entiendo casi nada de mecánica y tengo colgado encima de la cama el diploma de “Torpe con las manos. Nivel: GOLD”, pero aún así Jonathan ha depositado en mí su confianza para guiarle por el 2015, así que tengo que darle las gracias a él, sus patrocinadores, su familia y su equipo, y por supuesto a Leti y Aroa, mis navegantes particulares sin las que ya no sabría ni amarrarme los zapatos. 
Por todo esto, este año no me sacaré la licencia de comisario de ruta ya que no merece la pena que mi escudería haga el gasto para dos o tres subidas, que es a lo que podría ir. Además tampoco tenía claro que fuera a estar en los rallyes con mi bandera después de lo vivido a última hora el año pasado, por lo que mejor así.
Nada más, si tengo tiempo y cosas que contar volveremos a encontrarnos por aquí antes de la cita satauteña a modo de previa, si no será ya después.
Paciencia y confianza. Suele ser buena mezcla.










lunes, 15 de diciembre de 2014

2014, agotando las pilas de mi bandera.

Acabamos el año 2014, una temporada en la que he ido de comisario más veces que nunca, poniéndome el casco en sólo una carrera.
Fui con mi bandera a las paellas de la subida de Juncalillo, al stop de Risco Prieto en el rallye de Santa Brígida, a los cruces de Corralillos y de Fontanales en el Gran Canaria Historic Rallye, a la salida de Juncalillo en el rallye de Gran Canaria, a la meta de la subida de Arucas, al parque de trabajo del Telde, a la salida de la subida de Moya y a Las Vallas en el Maspalomas, de espectador acudí al rallye Islas Canarias, a las subidas de Fataga y Tunte y creo recordar que a algún slalom, y además disputé de copiloto el rallye de Teror. En total unas trece presencias, saliendo de mi casa una media de algo más una vez al mes para estar en las carreras. Todo ésto deja claro que me gusta esta historia, y si no fuera por mi trabajo esa media hubiera subido algo más, y hasta cogido puntos fuera de mi isla.

Como conclusión llegamos al mismo punto de siempre en los últimos años. Los aficionados ya son muchos menos que antaño, ahora se suelen dar cita en las cunetas gente que simplemente va a los rallyes, como van a las romerías, a las verbenas, a los mogollones del carnaval o al estadio (al césped concretamente), y eso lo “sufrimos” los comisarios en nuestras carnes. Claro está que hay de todo y me atrevería a decir que la proporción de buenos y malos está al 50%, y con esa mitad positiva nos hemos de quedar, aunque al llegar a descargar al almacén del material de la escudería después de cada carrera, habiendo estado 8 o 10 horas fuera de nuestra casa, aguantando calor y/o frío, soportando burlas de poligoneros y opiniones de “entendidos”, en mi cabeza siempre reside la mismo: “no vuelvo más”. Pero luego llega la semana de la siguiente carrera y ahí estoy de nuevo, preparado para lo que me manden. Quizás alguno de ustedes podrá pensar que me pagan por todo eso, y está en lo cierto, pero entre la gasolina y los suministros que llevo, la ganancia no compensa en absoluto. Siempre he sido comisario por amor a este deporte y así llevo por lo menos quince años. 
Casi media vida de comisario
De las carreras que fui a ver me quedo con un “corte inglés” que nos llevó del tingo al tango y en el que lo pasamos muy bien. El primer día con un tramo al que fui caminando habiendo dejado el coche en mi propio garaje y en el que volví a notar la sensación que siempre me recorre el cuerpo cuando se oye venir al primer coche, y luego se me pusieron los pelos de punta al ver pasar a Raúl Quesada sin focos en aquella cerrada noche. El sábado fuimos al salto de Arínez, a los Llanos de la Pes, a Tunte y a Las Vallas.
Cortes de carretera al ladito de mi casa

Del rallye que corrí pues ya has podido leer las peripecias que viví a bordo del Clio de Jonathan Nuez, terminando cuartos de la general. 
Meta del Teror
Para saber que función tendremos en el venidero 2015 hemos de esperar todavía un tiempo, como mínimo un par de meses. Nuez quiere cambiar un año completo de subidas con un rallye por uno lleno de rallyes y alguna subida y me ha “tirado los tejos” para que vaya con él. La cosa depende de patrocinadores y presupuestos. Si consigue concretar dicho programa, es más que probable que sea su copiloto, pero ahora mismo eso es mucho decir.
También existe la opción de hacer algo con mi amigo Osmundo Ramírez.
Si nada de eso sale bien, o si sale pero pocas veces, lo normal será que vuelva a ponerme el peto de comisario, aunque esto lo tengo poco claro, ya que la víspera del aplazado rallye de Lanzarote al que iba a ir pero no fui, sufrí tremenda decepción al ver como los mandamases querían que fuéramos al aeropuerto aun sabiendo que no volaban los aviones a Guacimeta, y querían hacer el rallye poniendo en serio riesgo la seguridad de las personas (en general). Lo vivido ese día pasa a formar parte de los sumandos negativos (valga la contradicción) que he ido viviendo en mis carnes protagonizados por los señores mencionados anteriormente, por lo que dudo seriamente en prestar mi experiencia y mi tiempo para resolver problemas en la carretera de quien dirige el cotarro por google earth con la premisa de "esto es lo que hay". 
Seguramente me pueda la “fiebre” y acabe yendo, pero ya nada será como antes, porque la edad y los palos van restando ilusión. Y si no corro y no voy de comisario, iré de aficionado, que seguramente es como mejor se pasa. 

En fin, me voy despidiendo ya, no sin felicitar a tod@s los que han conseguidos sus objetivos esta temporada, simplemente llegando a todas las metas posibles.


Ojalá el 2015 también esté lleno de metas, personales y deportivas, chicas o grandes. Mis mejores deseos para que eso ocurra. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Rallye de Teror 2014. Una carrera inolvidable

Vamos a ver si soy capaz de contar todo lo que todavía tengo en la cabeza, que no es poco.
Ya en la previa te expliqué como se habían dados los entrenamientos y demás, por lo que ya nos centramos en lo que es el rallye en sí.
Poco que contar de las verificaciones, y la salida transcurre mientras mi garganta lo pasa mal.  
Ceremonia de salida (foto de mi padre)
Ya el sábado, el primer tramo empieza con los nervios habituales y en la primera curva cerrada, a unos 200 metros de arrancar... trompo. Pero no trompito de esos que el culo se descoloca, sino trompo entero quedándonos de nuevo con el morro mirando hacia la salida. Entre eso y lo que tardamos en dar la vuelta (las cajas secuenciales para la marcha atrás son ruines) perdemos alrededor de 20 segundos. Mientras Jonathan giraba el Clio le digo que no se preocupe, que las ruedas estaban frías, que el día está empezando y queda mucha tela que cortar. Una vez enfilados hacia abajo, empiezan a fallar los interfonos, tanto que en muchas partes del tramo no funcionan y tengo que indicar el grado de la curva con los dedos teniendo que soltar la libreta alguna vez. Un copiloto sin interfonos es como la 2 de TVE, está pero no sirve para nada.
Al llegar a meta estamos disgustados ya no tanto por lo que ha pasado, sino por lo mal que lo podemos pasar si no lo conseguimos arreglar. El caso es que durante el tramo yo si oía a Jonathan pero él a mi no, por lo que suponemos que el fallo está en mi micro, así que decidimos que le cante las notas por el suyo, que al tener el cable bastante largo llega a mi casco y me lo trabo en el arnés. Es una chapuza, pero debería funcionar.
Bajando Aríñez (foto de mi padre)
 La primera pasada por El Zumacal quedará marcada porque a poco de salir se enciende la luz de la batería, así que algo eléctrico no va bien. Aun así el coche funciona y nos lleva hasta la meta sin problemas pero… al parar a poner gasolina vemos como un cable del alternador está partido. Sacamos las herramientas y Jony se pone manos a la obra, pero la obra es chica y las manos grandes, por lo que no hay manera de que el jodío cable vuelva a su sitio y se quede trincado con la tuerca en cuestión. Encima para que nos haga más gracia la situación, la llave 8 se cae y va a parar a un recóndito lugar del hueco del motor, entre el radiador y el colector del escape. Ahí es cuando Jonathan decide calentarse y vaya si lo hace. Quemada extrema en el dorso de una mano. A todo esto, mientras la llave se esconde y el cable se resiste, el reloj va caminando. Teníamos 42 minutos para llegar de Los Castillos al Toscón, pasando por Los Portales, Visvique, Arucas, Santidad, Tenoya, La Cazuela y Piletas. Faltan 22 y allí estamos todavía. Saco cálculos y entiendo que es poco probable llegar, pero hay que seguir intentándolo, porque vale más llegar penalizados para seguir corriendo que no llegar. Todavía no sé como, a falta de 19 minutos está el alternador, el parachoques y el capó en su sitio (vaya despliegue para un cable) y salimos zumbando. Mis principios no me permiten contarte cómo hicimos todo ese enlace. Paramos frente al Mercadona a ponernos los cascos y llegamos al control horario a falta de 20 segundos para penalizar por retraso. Ni me lo creo. Si el semáforo de Tenoya llega a estar en rojo no llegamos, pero afortunadamente estaba verde. Te juro que pasamos en verde.

Y después de esa odisea, ahí estamos, a punto de enfrentarnos al tramo que llevamos esperando toda la vida, la carretera de Tamaraceite a Teror. Salimos como animales a un ritmo altísimo, pasamos con cuidado la rotonda y nos metemos en la parte de la carretera vieja como si no hubiera un mañana. Que gustazo y vaya experiencia. Inolvidable. Un cuarto mejor tiempo con todos los coches en pista, tiene mérito. Al llegar al control stop con el corazón a tope y la lengua seca como un risco, un chico nos ofrece una bolsa con agua y…frutos secos. Sólo pensar en comerme unos manises en aquellas circunstancias me acelera más el pulso. https://www.youtube.com/watch?v=IZyweTsTrJA (vídeo on board del tramo)

En el parque de trabajo delante del Made in Teror arreglamos los interfonos gracias a Raúl Quesada que me echó una mano a sacarlos de los cascos y a Laure que soldó un cable que estaba partido, solucionando el problema. Se refuerza lo del alternador y listo.

La segunda sección empieza bien, no cometiendo ningún error en Ariñez y San Isidro. Al llegar a la salida del Zumacal vemos que van saliendo las ambulancias, así que toca esperar. Finalmente se neutraliza y nos desvían por recorrido alternativo. Ánimo a tod@s los implicados en ese tema del que no voy a escribir nada porque yo no estaba allí, y como no estaba no sé lo que pasó, y de lo que no sé, no hablo, y el que lo quiera coger que lo coja.

La segunda pasada por Caminito de Teror se salda con un empeoramiento del tiempo (como le pasó a casi todos), debido seguramente a que las ruedas ya estaban bastante cascadas y el agarre no es tan bueno como por la mañana. Aun así lo disfrutamos igual. Quedan dos tramos y vamos cuartos porque una penalización que tenía Quintino y que le habían quitado por anularse el control en cuestión, le vuelve a aparecer en la clasificación. Las diferencias son muy cortas y puede pasar de todo. Montamos unas gomas menos viejas (que no nuevas) y con un plus de tranquilidad para ir ya terminando nos tiramos por Ariñez. En un rasantillo que hay antes de la carpintería Taimatic, Jony suelta un “yiiiija” que me hace gracia. Se lo está pasando bien. Al llegar a la meta nos damos cuenta de que nos hemos divertido como niños chicos, y aunque mejoramos el tiempo, nuestros rivales también han hecho su trabajo y amplían las distancias relegándonos al quinto puesto, que es un resultado maravilloso.
Por tanto, en el último tramo decidimos que ya está casi terminado y que no vamos a correr riesgos para llegar a la meta final. Eso lo pensamos nosotros, porque el Clio se creía que allí se acababa la historia y no quiere ponerse en marcha. Menos mal que alguien se dio cuenta una vez de que los coches arrancan cuesta abajo con un cambio, pero claro al no poder pararlo en la cola del CH y de la salida, el amigo se empieza a calentar más de la cuenta. Cuando salimos a correr la aguja está ya con la lengua fuera, pero ya en carrera se refresca la cosa y llegamos a meta con total tranquilidad, sin errores y guardando el quinto puesto, que resultó ser cuarto por la avería de Curbelo en los últimos metros. Antes del control stop le doy las gracias a Jonathan por contar conmigo y le comento que me alegro de que mi trabajo le haya servido para sacarse la espina que tenía clavada con el rallye del pueblo. Él también se alegra.
Ya sólo queda llegar a Teror y terminar. Así lo hacemos, en la calle Real entrego el carnet de ruta a mi hora y con eso se acaba esta historia.

Termina el 34º rallye de Teror, en el que he conseguido mi mejor clasificación final en 15 años dedicado a esto. Hay que reconocer que nuestro puesto se debe a los abandonos de coches que debían estar y estaban por delante, pero…las carreras hay que terminarlas y no creo que eso nos reste mérito. Desde otro prisma, podemos llegar a pensar que sin el trompo de la tercera curva del rallye, igual podríamos haber quedado segundos, pero eso nunca se sabe. Las cosas son como son y punto. No me olvido de felicitar a Ángel y Víctor Marrero, a Raúl Quesada y Perico Domínguez y a Miguel Quintino y Carlos García por conseguir subir al podium. Como curiosidad decir que aunque quizás nadie se acuerde, hace justo diez años Quintino corrió su primer rallye de asfalto en el Teror, siendo yo su copiloto, y que hace ocho años, Quesada daba un paso de gigante en el Teror para ganar el Desafío Peugeot, siendo yo su copiloto.

Al subir a la rampa nos entregan trofeos por ser primeros de la agrupación 2 y terceros de Aterura, más una botella de cava o algo de eso amargo que nos tiramos por encima como manda la tradición.
Baño de champán (foto Aterura)
Aunque lo mejor de llegar no fue el puesto ni los premios, sino el recibimiento de nuestras mujeres para poner en nuestros brazos a nuestras hijas pequeñas, Zaira la de Jony y Aroa la mía. Nunca olvidaré ese momento.
Una vez dejado el coche en el parque cerrado, nos merecemos comer y beber algo. Yo llevo todo el día con una pera y dos powerade. Eso sí, esta vez no he cogido aire que me hiciera ponerme ronco y acatarrado porque el cristal de mi puerta no bajaba y estuve desde la ceremonia de salida hasta la rampa de llegada resguardadito en mi sillón, aunque también te digo que cuando escribo todo esto, unos días después del rallye, tengo un gripazo con homologación vigente.

Y nada más, como siempre dar las gracias a los patrocinadores por el apoyo, al equipo y familias por su trabajo y sacrificio, a mi padre por las fotos casi a tiempo real y también como siempre, especialmente en mi caso a mi mujer Leti, que ha sufrido mis ausencias para preparar el rallye, me ha acompañado en todo lo que ha podido y los dos días de la carrera se pasó todo el tiempo con Aroa en brazos allí donde yo estaba, ayudada eso sí por mi querida madre.
Lo último es dar las gracias a Jonathan Nuez por contar conmigo y confiar en mí. Él sabía que no hago de mecánico ni de comercial, pero que los relojes, papeles, lápices y notas los suelo controlar bastante bien, y eso fue lo único que me pidió, que hiciera bien mi trabajo. Creo que así ha sido.
La siguiente carrera no sabemos cuando será. El amigo Osmundo le está dando vueltas a correr el Maspalomas y llevarme con él. Ya se verá.
En la meta con las niñas. Leti de espaldas (foto Alexis Ortega). 
A partir de ahora toca seguir con la vida de siempre que se complica y nos pone trabas, pero que nunca podrá con nosotros, porque ningún problema es capaz de ganarte si te enfrentas a él.

Muchas gracias a tod@s por formar parte de la historia del rallye de Teror 2014. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Previa del rallye de casa, todo Made in Teror, la carrera, el piloto, la fiesta...

Sirva esta entrada del blog más que nada para no dejarlo en el olvido, y de paso entrar en materia, ya que esto pretende ser una previa de lo que será la crónica del rallye de Teror.
Digamos que siendo fiel a la tradición y por no ser capaz de matar el gusanillo, este año 2014 volveré a correr el rallye de mi pueblo, o en eso estamos por lo menos. Si al final todo sale como debe, será la octava vez que pase esa rampa de salida. 
En un principio y así estaba pactado desde el inicio del año, mi intención era la de correr con el amigo Osmundo Ramírez los dos últimos rallyes de la temporada después de reparar la caja del rápido Renault 5 GT Turbo, pero las cosas se fueron complicando en el plano económico, así que la idea de inscribirnos en el Teror pasaba a mejor vida.
Hasta ahí todo más o menos normal dentro del mundo de las carreras, pero… no tanto. Resulta que dos días antes de que Osmundo me dijera que no podíamos correr, a mitad de julio más o menos,  me había llamado Jonathan Nuez para saber si tenía asiento para el Teror, ya que buscaba alguien con experiencia y si pudiera ser de la zona, diciéndole yo que tenía el compromiso con Ramírez y no lo iba a dejar colgado, por lo que le facilito el número de otro copi amigo que reúne los requisitos. Entonces cuando Mundo ya no salía y volviendo al orden cronológico del tema, llamo a Nuez para saber si el otro navegante le ha dado respuesta, contestándome que de momento no porque depende de otro piloto, pero que casi seguro le diga que no, por lo que le informo de que yo finalmente estoy libre y si lo estima conveniente podría correr con él. Al cabo de otros dos días, Nuez me comenta que el otro muchacho no está disponible así que a partir de ese momento y después de este pequeño embrollo, paso a ser el copiloto de Jonathan Nuez y su Renault Clio Williams para el Teror 2014.
Renault Clio Williams de Jonathan Nuez
Conste ya desde ahora que voy a correr con Nuez porque tengo ganas e ilusión y porque lo conozco desde hace años y sé que es un tío serio, y no porque su coche ahora esté consiguiendo buenos resultados. Lo que tenga que pasar pasará, pero no salimos a correr para ganar nada, sino para divertirnos y terminar, y si de paso se consigue algo bueno pues mejor que mejor, para el equipo y los patrocinadores.
Mientras esperamos por la ubicación del rutómetro tenemos que buscar solución al tema de los cascos y los interfonos. Si me has leído otras veces ya sabes que siempre quiero correr con mi casco, y ahora más que se acerca su jubilación, pero no concuerda mi conector con el de la centralita del coche. Tiramos de amistades y lo solucionamos, por tanto Jonathan puede correr con su casco y yo con el mío.
En los primeros días de agosto acierta a aparecer un patrocinador que se une al equipo, cerrando un acuerdo que incluye una fiesta racing y un sorteo que premia al ganador con subirse de copiloto en el coche durante unos tests en el circuito de Tarajalillo. Al final de esta entrada te haré la invitación oficial.
El 23 de agosto me “presento” por primera vez al Clio. Ese sábado vi el coche de cerca, ya que en las carreras en las que hemos coincidido, simplemente ha sido de pasada, aunque estuviera parado. Decir que todavía no me siento en mi lugar, más que nada porque no hay backet, ya que antes del rallye Jonathan va a correr las subidas de Fataga y San Bartolomé y no lleva ese sillón por descontar algo de peso. Ahora lo ahorra y para el Teror le va a sobrar por mi culpa. Menos mal que el 90% del recorrido es cuesta abajo.
Más o menos ahí iré yo
El caso es que sin poder sentarme, ya puedo ubicar mejor donde tendré que trabajar el sábado 27 de septiembre, y eso siempre viene bien para no tener que improvisar a última hora.
Decir también que a estas alturas ya hemos cogido las notas y las hemos revisado dando algunas pasadas. He de reconocer que a pesar de la experiencia y conocimiento del terreno (por las carreteras por donde discurren los tramos habré pasado 10 millones de veces),  al principio me costó bastante apuntar y sobre todo cantar la carretera tal como la quiere Nuez, ya que en mi cabeza residen desde hace años unos monosílabos tales como “y”, “en” o “se” que no caben en este sistema de notas y que mi boca se empeña en lanzar hacia fuera. Las primeras curvas iba medio perdido porque el sistema es totalmente nuevo para mí y no hago esta labor desde hace casi un año. Intento resetearme y concentrarme y creo que al final del trabajo he aprobado, aunque sea raspando el suficiente. Después de esa primera vez hemos ido alguna más, y cada vez tengo más por la mano las notas y la conducción de mi piloto, por lo que la comodidad crece y la calificación ha ido subiendo, siendo todo mejorable por mi parte.
Ahora toca esperar a que vayan pasando los días, mi barriga vaya bajando a base de running y “hambring” y que las subidas de montaña salgan bien para estar en las verificaciones de nuestra plaza del Pino con casi todas las garantías (todas no se tienen nunca).
Lógicamente a esas alturas ya me habré sentado en mi sitio, habré preparado todo mi arsenal de “cachos” para la carrera, tendré los arneses ajustados y si puedo habré sentido la velocidad que transmite el Clio, que según Jonathan no es tanto desde dentro como parece desde fuera.

Gracias a Jonathan por darme esta oportunidad, a Mundo Ramírez, a los patrocinadores que apoyan este proyecto, a mi familia, que ya es un poco más grande y mucho más feliz por la inclusión de Aroa en nuestras vidas y a ti por leerme y por venir (espero verte allí) a la fiesta que tendrá lugar el viernes 19 de septiembre por la noche en el Made in Teror, un cojonudo local de copas situado en la plaza de Sintes de Teror. Allí tendremos el coche y sortearemos artículos racing además de que alguien se llevará la posibilidad de subirse en el Clio acompañando a Jonathan, en marcha y rodando, no allí, claro.
Aquí nos vemos
Nada más, lo próximo será contarte como se vive desde dentro un rallye, otro, porque no olvides que sigo volviendo a las carreras… sin haberme ido.


miércoles, 1 de enero de 2014

Fin de temporada, inicio de otra etapa

Toca hacer balance final. 
No voy a ir resumiendo carrera por carrera, ya que cada una tiene su entrada en el blog y la puedes leer haciendo un simple clic en la que quieras, así que esto será un resumen de mis sensaciones dentro de las carreras durante todo el año, no sólo yendo de copiloto sino también de comisario de seguridad. A ver si me sale.
Después de haberme pasado unos años en el dique seco y que el 2012 se frustrara cuando prometía estar interesante, este año que acaba de terminar me traía la oportunidad de hacer un campeonato entero, en este caso el de los slaloms sobre tierra en Gran Canaria. La oferta venía hecha por Diego Guedes, un buen amigo de Ingenio que después de hacer algunas subidas de montaña con un coche prestado el año pasado, ahora decidió comprar un Toyota Corolla para intentar completar el año en la tierra. Al ser inexperto y querer tener tranquilidad, decidió que yo podía aportarle la dosis de experiencia suficiente. No me lo pensé demasiado, ya que tenía ganas de correr y me parecía una buena opción para seguir en activo.
Casi a la vez que se acercaba el primer slalom, me llamaban para comentarme que Osmundo Ramírez estaba buscando copiloto para hacer el Santa Brígida, en este caso de asfalto. Contactamos y nos pusimos de acuerdo para correr. Estos dos acercamientos han sido los que han marcado mi año, y si nada cambia, los venideros también, porque en caso de volver a correr dudo mucho que sea con alguien diferente a Diego y Osmundo, sin contar a Raúl Quesada o Miguel Quintino, a los que les debo mucho y para los que siempre estaré disponible si llegaran a necesitarme en determinado momento.
Las carreras de tierra se han desarrollado de menos a más, siempre teniendo cuidado de no romper el coche y teniendo en cuenta que Diego tenía que progresar poco a poco sin saltarse pasos. De no tener claro como apuntar las curvas, ir despacio, frenar y acelerar bruscamente y que el coche fuera el amo de la situación, cumplimos todo el proceso para al final hacer todo lo contrario. Diego ya domina el coche y aunque con la precaución de quien está empezando y corre con cabeza, ya todo está mucho más claro y podemos decir que acabamos el año al mismo nivel (segundo arriba, segundo abajo) que el resto de participantes que cuentan con coches y experiencia similar.
Las sensaciones por lo que a mi respecta han sido bastante buenas. Al principio ni cabía en el coche debido a la posición del sillón, pero una vez corregido eso ya estaba como en mi casa. Desde la primera curva de la primera carrera me mentalicé de que esta aventura no se trataba de apuntar y cantar notas nada más, sino que iba a ser un trabajo de psicología. Me refiero a que con un piloto con experiencia, pues tú vas a hacer tu trabajo y ya él conoce todo lo demás. En el caso de un piloto casi novel como era Diego había que trabajar sus nervios, y que poco a poco fuera aprendiendo a “sentir el ritmo” de las carreras. Cuándo nos ponemos el casco, cuándo nos vamos a la salida, cuándo se frena, cuándo se arriesga… en general todo lo que lleva este mundillo. Al final del año, cuando teníamos que correr más que nunca para lograr los objetivos no tuve ninguna duda de que lo podíamos hacer, y por eso en la última carrera me centré en darle confianza a Guedes para que pasara sin dudar por donde yo creía que se podía pasar a fondo. También lo hice a modo de test para comprobar y asegurarme de que todo el rodaje y el procedimiento de aprendizaje llevado a cabo en las anteriores pruebas habían dado sus frutos, y creo que el resultado es bueno. Está claro que se puede mejorar, que hay que ir un poco más rápido y seguir cogiendo confianza, pero ese ritmo lo dan las carreras y estoy seguro de que cuando Dieguín se vuelva a poner a los mandos del Corolla (o el coche que sea en la disciplina que sea) no le va a temblar el pulso.
A pesar de que el objetivo del año era claramente pasarlo bien y aprender, al final nos vimos luchando por el tercer puesto del trofeo de promoción para pilotos novatos que organiza la Federación, meta que cumplimos y de la que estamos muy orgullosos. Yo por mi parte estoy doblemente contento, ya que aparte del triunfo y haberme divertido bastante, se que Diego ha evolucionado, aprendido y disfrutado, por lo que mi trabajo creo que ha estado bien hecho, aunque seguro que en algún aspecto podemos mejorarlo.
Hablando ahora del asfalto, sólo dos incursiones en esa superficie este año. La primera en Santa Brígida con Osmundo Ramírez y la segunda en Teror a bordo del Lupo de Aridany Ojeda. 
En los dos casos disfruté bastante, aunque puestos a elegir me quedo con la prueba satauteña, ya que a pesar de los problemas mecánicos que tuvimos, fue una de las carreras en las que mejor lo he pasado en toda mi trayectoria como navegante. Mundo y su “soplillo” son un conjunto perfecto y formando parte de eso uno se siente muy cómodo. En aquel Santa Brígida volví a darme cuenta de que, como el titulo este blog, volvía a las carreras sin haberme ido. No estaba oxidado para cantar notas a todo trapo y seguía controlando los rutómetros, relojes y controles como hace unos años. Son cosas que no se olvidan, pero la inactividad hace a uno dudar de si mismo. Aparte del tema deportivo, en Santa Brígida hice un amigo para siempre. La química con Mundo surgió desde el primer momento y como si fuera un flechazo, me di cuenta de que si él quería y podía, sería mi piloto para el resto de los tiempos. Luego las circunstancias hicieron que el GT Turbo se quedara en el garaje todo el año, pero eso no quita que hablemos todas las semanas de volver a sacarlo “al ruedo”.
Del rallye de Teror hay poco que decir, ya que corrí de rebote (y porque Mundo me dio “permiso”) y el coche se rompió en el último tramo. Nada que no hayas leído ya te puedo contar. Me quedo con lo positivo, que fue volver a tomar la salida desde la plaza de mi pueblo y correr mi rallye, aunque no pudiera terminarlo.
También durante esta  finiquitada temporada he trabajado en varias carreras como comisario de seguridad, tanto dentro de tramo como en alguna salida o control stop. Nada nuevo que contar a este respecto. No compensa lo que nos pagan por todo lo que hacemos y lo que aguantamos, pero siempre voy con la mejor predisposición a hacer las cosas bien, y todo por ayudar a que los corredores estén más seguros y por echar una mano a mi deporte. A veces encuentras gente (aficionados o participantes) que te ayudan y colaboran cuando es necesario, y otras veces te molestan o te insultan, sacando uno siempre la misma conclusión: “no vengo más”. Pero luego llega la siguiente carrera y ahí estoy a las 6 de la mañana con el coche cargado de pancartas, mallas y cintas. Es lo que tiene ser un apasionado del motor. No es fácil despegarse de este mundillo.
Afrontando la recta final de este texto, no quiero olvidarme de felicitar a los amigos que este año han conseguido éxitos y de dar las gracias a quien de una manera u otra han hecho posible que yo haya podido disfrutar de lo que me gusta otro año más, y van dieciséis de comisario y trece de copiloto.
Para el año que viene afronto una de las carreras más complicadas e ilusionantes que puede haber, empezar a criar a mi hija copilotando a Leti, mi maravillosa media naranja. Ese será el objetivo principal del año y de mi vida, pero si Aroa (así se va a llamar) me lo permite y se dan las circunstancias adecuadas, podría ser que estuviera con el casco puesto en alguna carrera de asfalto o de tierra, o de las dos cosas.
Antes de terminar quiero hacer una reflexión relacionada con un tema que está muy en boca de todo el que se dedica de una u otra manera a las carreras, el rallye de Canarias. Vaya por delante que yo respeto en qué emplea cada cual su dinero, que para eso es suyo.
Sea por lo que sea, por desidia de algunos o fallos de otros, el rallye dicen que ya no puntuará para campeonatos internacionales y demás (aunque habrá que ver si eso se cumple). Hasta ahí vale, teniendo en cuenta que todos los que tienen que ver tendrán su parte de culpa y no todos cuentan la verdad completa, pero… que se hagan iniciativas para que la gente ponga dinero y así cubrir la parte del presupuesto que falta me parece de ciencia ficción. No es que la historia se haya creado, sino que la gente lo aplaude y lo ve con buenos ojos. Me cuesta creer que la ignorancia sea tanta como para que en unos tiempos donde nuestros propios vecinos o algún familiar nuestro viven medio mes con la nevera completamente vacía y haya niños que salen al recreo con las manos en los bolsillos porque su madre no tiene para un paquete de galletas, la gente ponga dinero de su bolsillo para que se haga un rallye, pagando la afición el transporte de los equipos europeos, que encima son los que más dinero tienen. Si a todo el mundo le sobran esos 5€ que piden para el rallye, que se los den a los Servicios Sociales de su Ayuntamiento, y si no se fían, que junten todos los billetes que su grupo de amigos aficionados al motor quieran poner y hagan una compra en el super para luego dárselas a quien de verdad necesita ese favor. Dicen que con 120 mil euros está el rallye “donde se merece”. Con ese dinero comen 20 familias durante cinco años. Entiendo que entre todos no vamos a acabar con la crisis ni resolver los problemas de la gente, pero entonces tampoco pretendamos sacarle las castañas del fuego a Monzón y Paulino, porque si no voy a solucionar el problema de mi vecino en paro, menos voy a hacerlo con el de dos personas adineradas, por mucho que tengan que ver con el deporte que tanto me apasiona. Como ya dije hace unas líneas, cada uno usa sus euros como quiere, pero también debería usar su sentido común y su consciencia. Ojala el rallye se haga y valga hasta para el WRC si hace falta, pero que el dinero que nos piden a nosotros lo ponga cualquier grupo hotelero por ejemplo, que factura esos veinte millones de las antiguas pesetas en dos semanas llenos de guiris, o un banco potente, que si tienen para la fórmula 1, tendrán para este tema, también por ejemplo.
Nada más, muchas gracias de nuevo por pararte a leer las historias de un humilde aficionado a los rallyes metido a hacer muchas cosas dentro de ellos. Te deseo que el año que ahora entra venga lleno de buena suerte, pero no te olvides de que para que las cosas salgan bien, hay que ponerle ganas a la vida.



sábado, 14 de diciembre de 2013

III Slalom CDIC 2013. De azul y con gomina.

Vuelvo al teclado para contarte esta vez la última carrera de la temporada, que tuvo colofón final con la gala de entrega de premios de la FALP.
En el último slalom había que volver al circuito de Jinámar para refrendar lo hecho durante el año, que no era otra cosa que intentar amarrar un buen resultado para obtener el tercer puesto del campeonato de promoción. En principio, si mis cuentas no estaban mal, con quedar por delante de los muchachos del Polo (que esta vez salían con un 205) el trabajo estaba hecho.
Al haber llovido mucho los días previos a la carrera, la famosa curva de la afición está anegada de agua, por lo que lo más probable es que se recortara esa zona para que no tengamos que pasar. Entre eso y la variante que a veces hacen en la zona del centro, no estaba claro por dónde tendríamos que correr, y para no andar con agobios el domingo por la mañana, el día antes nos damos un salto al circuito para echarle un vistazo desde fuera. Al llegar, la sorpresa es que está todo delimitado con taludes y montículos y que el trazado está abierto para todo el que quiera darse un paseo por el, por lo menos caminando, así que saco la libreta que había llevado por si acaso y ya que estamos allí, nos hacemos una rutita de senderismo por la zona de abajo, que al final era casi lo único nuevo, porque el resto coincidía con lo que se había corrido en mayo, y la parte del asfalto y alrededores es siempre lo mismo. En poco más de media hora tenemos el trabajo hecho y hemos ganado algo más de tiempo para dormir al día siguiente. Cierto es que a pesar de ya tener las notas cogidas, esa tarde tengo que pasarlas a limpio, porque tenía algo mezcladas las del slalom de mayo, las de septiembre y las que había cogido por la mañana. Estaban bien organizadas y delimitadas, pero preferí hacerlas nuevas. Maniático que es uno.
Esta vez nos asignan el 37, número más alto que de costumbre debido a la participación de equipos de otras islas al puntuar esta carrera para el campeonato autonómico. Por culpa del mismo “maniatiquisimo” que te dije antes decido que esta vez voy a correr con el mono azul. Había salido todo el año con el rojo, pero en la última carrera nos tuvimos que retirar. El rallye de Teror lo hice con el blanco y abandonamos, así que ahora opté por el azul, que no usaba desde 2009, llegando a meta con él en la última vez que me lo puse. Por todo eso, confiaba en que este mono (o funda de mono como dice Larrodé) me trajera algo de suerte, y creo que así fue. Y sí, tengo tres monos, es lo que tiene haber corrido una tonga de años.
Nuevo soporte para los cascos
Antes de la salida, Diego está bastante nervioso porque resulta que el fin de semana anterior a la carrera había ido a probar el coche después de reparar la avería que nos dejó tirados en Pozo Izquierdo, y un montículo se le puso delante y el Corolla se dio una vuelta…de campana. No pasó nada, solo unos escachones y poco más, pero Guedes se había quedado con una mala sensación. Era el momento, en la cola de la salida para la primera manga oficial cuando, como tantas otras veces con casi todos los pilotos con los que he corrido, de disfrazarme de psicólogo. Por si alguien no lo sabe, la labor de un copiloto, sea de la modalidad que sea, es 50% ser copiloto mismamente, y el otro 50% ser psicólogo, y a veces esos porcentajes se desnivelan en contra del copilotaje en sí.
Le digo a mi piloto que esté tranquilo, que venimos a pasarlo bien y no a coger nervios. Si hay que cogerlos se cogen, pero tenerlos ya dentro de uno mismo, no. No me refiero a las mariposillas de la barriga que siempre se tienen antes de la salida al primer tramo. Hablo de unos nervios que nos ciegan y que no nos dejan disfrutar del momento.
El caso es que mi charla funciona, porque corremos más que nunca en todo el año. Los tiempos no son para ganarle a los evos, pero estamos en la pelea por los puestos altos de la promoción y rozando el podium de la clase. La gente que está viendo la carrera comenta que por primera vez en todo el campeonato se nos ve pasar rápidos y al mismo nivel que casi todos los coches de la lista. Hasta mi amigo Raúl Quesada, que es un enfermo y todo lo que sea ir a menos de 120 le parece lento, me dice que nos vio rápidos y por el sitio.
A mitad de carrera tenemos mucha ventaja sobre nuestro principal rival, así que el trabajo está ya casi hecho, pero casi no es del todo. 
Foto: Motor2000
En el cambio de sentido volvemos a ir rápido y antes de la última manga hay que usar mucho la cabeza. El trazado esta muy roto, con partes donde incluso es hormigón puro sin rastro de tierra. Le llevamos mucha ventaja a Omar, así que la única premisa es terminar la carrera sin volvernos locos. Seguramente perderemos el tercer puesto de la clase 4, pero no nos importa porque eso no vale para casi nada. El uso cerebral funciona y sin cometer riesgos conseguimos el objetivo, que encima se ve reforzado por un tercer puesto en el promoción de esta carrera. Mejor final de año no se puede pedir, pasando la pancarta de meta con un frenazo como los que hacíamos a principio de año porque Dieguín me hacía caso a rajatabla cuando le decía que aflojase después de meta. Ahora lo hizo de cachondeo a modo de celebración. Él no es de muchas palabras dentro del coche, pero cada vez que terminábamos una manga me apretaba la rodilla con un gesto de “todo está saliendo bien”. Valga aquí el refrán de que una imagen (dos gestos en este caso, frenazo y apretón de rodilla) vale más que mil palabras.
Me hizo gracia un piloto al que le íbamos ganando en las tres primeras mangas, (pero que terminó delante porque como ya te dije, en la última nosotros fuimos de paseo) que vino a decirme que en las tres primeras no tenía “fili” (textualmente, supongo que se refería a feeling) y que la última “con el circuito así de duro fui como un disparo y terminé en mi sitio”. Nada le dije pero... amigo, si terminaste ahí ese es tu sitio, pero si nosotros corremos un poco más en la manga final, tu “fili” seguiría siendo malo y tu sitio un poco más abajo.
Antes de que se me olvide, y para terminar con el resumen del slalom, quiero destacar dos cosas. Una lleva ocurriendo todo el año pero a la hora de escribir nunca lo tenía presente, siendo bastante curioso. 
El volante del Corolla es regulable en altura, y Diego antes de cada manga, en la cola de salida, lo sube y lo baja cuatro o cinco veces. Eso siempre me vale para decirle cualquier chorrada al respecto y así le quito un poco los nervios. La explicación lógica no es que él esté con probaturas a última hora, sino que para subirse al coche tiene que poner el volante muy alto para poder entrar, y luego una vez sentado y con el arnés apretado, pues lo lleva otra vez a la posición de conducción.
Lo otro destacable y para apuntar en el mérito de Guedes es que en la salida de cada manga ajusta al máximo la arrancada para no perder ni una décima. Casi el reloj no ha pasado de 1 a 0 y ya estamos en marcha, jugándonos la penalización. Lo tiene muy bien controlado y me parece que es una buena costumbre, teniendo en cuenta que otros esperan incluso a que se apague el 0. 
Al final de la carrera, puesto 25 de 39 que terminamos, cuartos de la clase 4 (a 2 segundos del piloto sin fili) y terceros del promoción. No está nada mal.
Recogemos nuestro premio (no sin que el presentador se equivocase dos veces, haciéndome dudar) y con eso queda el año oficialmente terminado, ya que nuestra participación en el rallye fórmula iba a ser un mero trámite, sin ganas ni interés por nuestra parte. De hecho nos apuntamos para correr porque Diego quería pasar por la zona de asfalto que pega con las asistencias para parar a saludar a nuestro equipo, cosa que le quité de la cabeza, convenciéndolo de que con tocar la pita al pasar por allí era suficiente. Y la tocó, y nos reímos.
Luego esperamos a que terminara todo el rallye fórmula para volver a casa. La seguridad corría a cargo de mis compañeros de Aterura y que menos que estar allí apoyando hasta el final, y además de paso veía la carrera.

A los pocos días de habernos quitado el casco, tocaba engominarse (Diego no) para ir a la gala de premios de la FALP a recoger lo que nos tocaba, el trofeo de terceros clasificados del campeonato de promoción de slaloms 2013, y allá que nos fuimos.
La gala fue un poco aburrida (como suelen ser siempre), alargada en demasía por las múltiples y para mi gusto desafortunadas intervenciones de uno de los presentadores. En cualquier caso había que estar, y nos llevamos a casa un bonito y original trofeo en el que mi nombre está bien escrito en la placa (fue lo primero que miré al recogerlo), cosa poco usual por otra parte pero de la que me alegro. Me hizo especial ilusión que me lo entregara el amigo Jose Guerra porque sé de buena tinta que ha trabajado mucho durante el año y es uno de los pocos que están en los rallyes currando a tope.
El trofeo

Pues nada más, para terminar agradecer a los patrocinadores del equipo que han hecho posible que hayamos corrido el campeonato entero: PMR Automoción, El Drago Padel Club, Peluquería Delia Herrera, Sandez Automoción, Rodriauto Carrizal y el recuerdo a mi suegro con Las Cabras del Negro.
También a todo el equipo que ha estado ahí todo el año trabajando y apoyando. No los nombro porque seguro que me olvidaría de alguien, además somos un grupo en conjunto, y mejor eso que individualidades concretas, aunque si se debe puntualizar en el agradecimiento a Diego por compartir de nuevo esta carrera conmigo, y como no, a nuestras familias, especialmente por la parte que a mi me toca a mi maravillosa mujer Leti, que a pesar de tener que ir a todos lados cargando con nuestra futura Aroa, siempre está a mi lado para que todo salga bien.
Desde que tenga un hueco volveré a escribir para hacer un resumen global del año, sin entrar en muchos detalles pero para valorar las 7 carreras que he tenido el placer de disputar en este 2013.

Por si acaso ese resumen llega después del 25, aprovecho para agradecerte que hayas perdido un ratito de tu tiempo para leer esto, desearte una Feliz Navidad y recuerda que uno mismo es superior a sus miedos, y la única forma de tumbarlos es yendo a por ellos.

domingo, 27 de octubre de 2013

Slalom Pozo Izquierdo 2013. En el centro de la tierra.

La temporada va tocando a su fin, y con ella se acabarán también las entradas en el blog, por lo menos las que hablan de carreras en primera persona. 
Esta vez me he demorado un poco en el tiempo para escribir y publicar la crónica del último slalom, pero no he tenido tiempo antes para poder hacerlo.
Nos situamos en Vecindario, concretamente en la playa de Pozo Izquierdo, para hacer los entrenamientos oficiales, ya que los libres se habían desarrollado durante toda la semana. No está claro que se pudiera o que no, porque al ser un lugar público y abierto y al no haber publicado reglamento de la carrera, pues en ningún sitio decía que no se entrenara. En cualquier caso, que algunos se aprovechen de ese vacío legal quizás sea cosa de listos, ahora que lo hagan usando los coches de carreras...es de carotas. Fíjate como estaba el patio que la organización tuvo que aclarar en el programa horario (que por cierto se publicó el día antes de la carrera) que los reconocimientos controlados del sábado tenían que ser con coches de serie. No llegan a decirlo y más de uno y de dos se planta allí con su vehículo de competición. En fin, cosas raras que pasan de toda la vida en ese slalom.
En esos entrenamientos oficiales se vivió una cosa dantesca. Al tener que reconocer en los dos sentidos del trazado y no estar la cosa organizada en caravana con un coche de organización delante y otro detrás, pues aquello era un descontrol total. Coches a fondo para todos lados, una polvajera impresionante, saltos a la vez para los dos lados (lo más peligroso que me he echado a la cara en los rallyes) y sin número de pasadas estipuladas, por lo que algunos dieron 5, otros 4 y los que dieron la vuelta en medio antes de llegar a las salidas y metas pues bastantes más. Cuando el organizador se cansó de tragar polvo fue diciéndonos que nos teníamos que ir. Nosotros habíamos ido con un Corsa que Diego alquiló barato para no tener que meter allí su coche de diario, por lo que íbamos como en una pista de hielo. No sé si era la presión de aire de las ruedas o la suspensión, pero pasamos aquel rato flotando por el barranco. En algunos momentos fue hasta divertido, pero solo en algunos. 
Al día siguiente, otra vez "pabajo". Encima amanezco malo de la barriga con una crisis de esas que me dan (los que me conocen saben de lo que hablo) que me va a durar todo el día. Antes de llegar "al windsurf" tengo que parar en una gasolinera a evacuar. Igual que paré allí podía haberme arrimado en cualquier cuneta, porque cuando la cosa aprieta... 
La carrera en sí era bastante divertida. El coche de carreras es mucho mejor montura que el de alquiler de ayer y los botes y piedras apenas se notan. Vamos de menos a más, corrigiendo algunas cosas y aprendiendo sobre la marcha. Para Guedes es la primera carrera fuera del CDIC (El Pajar no cuenta) y tenía que ir haciéndose al paño poco a poco. Al terminar el primer sentido no vamos mal, aunque se puede mejorar. A los dos nos gusta más hacia el otro lado y ahí esperamos que los tiempos nos acompañen un poco más, aunque como digo la historia no iba mal. 
Foto: motor2000
Como ya saben, en esta carrera siempre hacen un salto asombroso que para verlo desde fuera y sacar fotos es bonito y espectacular, pero para ir dentro del coche que vuela es un poco angustioso. Hay que tener en cuenta que si vuelas mucho, al caer puedes destrozar el coche. Ya no digo romperlo, sino destrozarlo. Es por eso que nos tomamos nuestras precauciones al afrontarlo pero aun así, el coche salta bastante, o eso parece por lo menos desde dentro. No está uno acostumbrado a volar y las décimas de segundo que pasas en el aire y la posterior caída dan un poco de cosa. A mi curvas, baches, pasos estrechos, rectas largas, paellas, horquillas, etc, dame las que quieras, pero los saltos cógelos pa ti.
En la última manga, cuando mejor lo estábamos pasando y mejor clasificados íbamos, el coche dejó de correr. La sensación que me dio fue que habíamos partido un palier, porque el motor estaba en marcha, pero no había tracción. Avanzamos unos metros y pensé que quizás pudiéramos llegar a la meta aunque fuera despacito. Faltaban más o menos dos kilómetros. Luego vi que no sería así y decidí bajarme dándonos por retirados. Durante unos cuantos coches tuve que avisar a los compañeros de que pasaran por el otro carril, ya que el comisario se puso con la bandera en el lado contrario, y los pilotos al verlo se hacían "pacá", y luego al verme a mi y nuestro coche, volvían "pallá". Ese mismo comisario super espabilado me dijo que al final de la manga me mandaba la grúa que tenía allí en su cruce. Todavía estoy esperando que señalice bien y que me mande la grúa, aunque lo que más estoy esperando es a encontrármelo a él. Cuando vi que era un peligro seguir allí para el paso de los coches grandes (salíamos de en orden inverso) decido que hay que bajar el Corolla por un medio terraplén y quitarnos de en medio. Allí vemos terminar la carrera y esperaremos a la grúa...que nunca vino. Por cierto la avería resultó ser la rotura del volante de inercia, por lo que ni la caja ni los palieres sufrieron nada y el gasto en reparación será bastante poco.
Mientras pasan los coches que quedaban, me pongo en contacto con la organización y la federación para que (aunque era la última manga y no tienen obligación de hacerlo) me mandaran la grúa de la prueba para no quedarnos allí tirados. Al final, entre la organización y el gruísta se pasaron dos o tres veces la pelota y nosotros nos quedamos allí dos horas rodeados de moscas y polvo hasta que pasó un trialero de 4x4 con un "big foot" y nos remolcó de mil amores. El hombre estaba privado amarrando eslingas y usando su máquina para la ocasión. Gracias que pasó y se prestó, porque si no, es posible que se nos hubiera hecho de noche allí, en el título de esta entrada del blog.
A todo esto, como era la última manga y las normas de los slaloms son así, se nos asigna un tiempo y figuramos en la clasificación provisional, y así puntuamos para el trofeo de promoción y de la clase 4, de la que aun con todo terminamos terceros.
Sobra decir que a la entrega de trofeos no llegamos, pero si que fuimos al parque cerrado final para cumplir con lo reglamentado y poder así figurar en la clasificación oficial final. Nuestras esposas recogieron nuestros trofeos (por participar y por 3º de la clase 4), aprovechando la ocasión para decirle cuatro cosas bien dichas al organizador por no mandarnos la grúa a buscarnos, que repito, aunque no fuese su obligación por ya haber acabado la carrera, era un gesto de humanidad.
Al final entre unas cosas y otras terminamos a las 18:00 horas, y estábamos allí desde de las ocho de la mañana, más los entrenos del día anterior y las verificaciones administrativas del viernes. Demasiado tiempo empleado en un slalom. He corrido rallyes de asfalto en los que he invertido menos horas. 
No quiero dejar de acordarme de mis amigos Raúl Quesada y Pedro Domínguez, que tuvieron que retirarse por rotura de palier y caja del AX cuando iban rodando en la parte alta de la clasificación, y también de Edu González que terminó segundo clasificado acompañando a su piloto para seguir rematando una temporada genial por su parte.
Como decía en la introducción, todo esto está terminando. Si no hay novedad me queda una carrera para cerrar el 2013. Será la última del CDIC de Jinámar el 8 de diciembre. En Maspalomas no salgo. Aun estoy esperando un aviso después de un mensaje que decía "yo te aviso". 
Ese último slalom puede ser también mi última carrera en general, ya que el año que viene mi casco estará caducado (no compraré uno nuevo porque no son ni siquiera medio caros sino carísimos) y a partir de mayo tendré una cosita pequeña a la que dedicarle mi tiempo. De todas maneras ya se verá, porque después de tantos años viviendo esta pasión no creo que se me quite así de buenas a primeras. 
Muchas gracias de nuevo a ti por leerme, a Dieguín Guedes y su equipo, a los patrocinadores y a mi maravillosa mujer. Ah, y gracias también al comisario inútil y mentiroso que no sólo no le dijo al gruísta (que estaba a 200 metros de nosotros) que nos sacara de aquel agujero sino que nada más pasar el último vehículo se marchó corriendo en su Seat Inca morada (si amigo, no te creas que no se quien eres, que en los rallyes nos conocemos todos). Puedo parecer rencoroso en este punto pero no es así, solo que si me quedo dos horas en un barranco por donde no pasa ni el aire (y un 4x4) por haberme dicho mentiras, me suele dar coraje.
Lo dicho, hasta la próxima. Recuerda, haz las cosas bien sin mirar a quien, porque debajo de un peto, de un mono o de un uniforme, todos estamos desnudos y somo iguales, y como dice un amigo "no somos nadie, y desnúos menos". 
Saludos. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Carretones y rallye de Teror 2013. Fiascos a domicilio.

Volvemos a ponernos delante del teclado, esta vez para contarte rápidamente lo acontecido en los carretones de Teror, y para explayarme un poco más en el rallye también de mi pueblo.
La carrera de carros la resumo diciendo que en las dos mangas de entrenamientos del viernes por la noche fuimos los más rápidos en una y casi los más rápidos en la otra, todo a percepción de la gente porque esa noche el crono no se ponía en marcha. Destacar que en la primera bajada batimos el récord de distancia en el famoso salto de la meta. La primera tirada del sábado era solo para establecer el orden de la segunda y definitiva. En esa inicial hicimos el mejor tiempo, con récord del trazado y asombrando a propios y extraños. En la segunda decidimos frenar un poco antes de la primera chicanne ya que en las anteriores habíamos arriesgado demasiado. Conclusión de haber frenado: se aminoró el riesgo pero se empeoró el tiempo, por lo que después de haber sido los más rápidos en el global de las cuatro mangas, con plusmarca en tiempo y salto, no ganamos nada porque la única manga que contaba para algo era la última, en la que nadie batió el tiempo que nosotros teníamos, pero que no nos sirvió para nada. En fin, eso demuestra el sentido de una frase que pronunció hace años el francés Jean Ragnotti: "sólo freno cuando veo imposible pasar a fondo" y aquí se podía pasar a fondo.
Vuelo sin motor, literal.
Dejando aparcados los carretones hasta por lo menos el año que viene (en las carreras que le quedan a mi cuñado no puedo ir con él por diferentes motivos), paso ahora a contarte lo más breve posible pero sin dejarme nada atrás lo vivido durante el rallye de Teror. 
La aventura empezaba cuando el mismo día del último slalom del CDIC recibía una llamada de Aridany Ojeda ofreciéndome correr con él. De manera muy directa y sincera me informa de que ha llamado a varios copilotos pero por unas cosas o por otras todos han declinado su oferta, por lo que recurre a mi como último remedio, más que nada porque no se había acordado de mi existencia y libertad, dada esta por la avería del coche de Osmundo. Le dejo claro mis condiciones para entrenar (poco y cuando mi trabajo me lo permita) y cuadramos unos días para ir la última semana de plazo legal. Nada que contar de esos días, ya que todo es normal con las notas y los tramos. El piloto está conforme y el copiloto también.
Como ya estaba claro que iba a correr y por lo tanto no iría con mis compañeros de Aterura a hacer la seguridad del tramo, decido ayudar a Falcón a colocar todos los "cachos" necesarios y a explicarle a la gente la historia el día de la reunión semanal. También tengo que hacer de "guía turístico" al montón de pilotos y copilotos que me llaman y preguntan por la ceremonia de salida y demás parafernalia del viernes y por el multiparque de trabajo del sábado. Lo hago todo de buena gana por ayudar a la organización de mi rallye...hasta que sale la lista de inscritos y veo que nos han enterrado en la misma y me llevo una decepción. Vale que Ari no ha ganado campeonatos y que este año sólo ha hecho el Santa Brígida, pero el orden de los coches da pena, habiendo incluso semi-debutantes en la zona alta o gente que ronda los 15 primeros en la parte trasera. Ya no es que me queje sólo yo, es que en las administrativas fueron varios los que presentaron solicitud de reubicación, no siendo aceptadas.  Este mal en hacer el orden de salida de los rallyes es una lacra que dura ya varias temporadas, y nadie sabe si es por dejadez o por desconocimiento, aunque yo me atrevo a decir que es por las dos cosas. 
Volviendo a la acción, me gustaría comentar que me llamó la atención lo pequeño que es el coche en el que voy a correr, que por si alguno no lo sabe es un VW Lupo. Al probarme los cintos el jueves por la tarde me doy cuenta de que el espacio es poco pero bien distribuido, por lo que a pesar de ser un coche chico, es cómodo. 
También probando los cascos vuelvo a descubrir que mi casco no va a poder usarse tampoco en este rallye, ya que la centralita de interfonos es de otro modelo y el conector que tengo sigue sin funcionar. Es por esto que tengo que recurrir al amigo Osmundo Ramírez para que me preste el suyo. 
Una vez pasadas las verificaciones sin demasiadas complicaciones ni pegas, aunque si con alguna "investigación" a algunos elementos del coche, me dicen que si quiero ser el speaker de la ceremonia de salida. Evidentemente después de haber trabajado durante la semana para el rallye y recibiendo la recompensa de estar en la parte baja de la lista, no me apetece seguir sacándole las castañas del fuego a la organización, por lo que hablo con Vicente Travieso para hacerlo entre los dos y si puede ser, él mas que yo. De hecho es que tengo que pedir permiso para hacer la ceremonia con mi coche sin el mono puesto, cosa que ya me parece una falta de respeto a mi piloto y los demás. Hago lo que puedo turnándome con Travieso y al terminar me doy cuenta de que el refrán de "no se puede estar en misa y repicando" se cumple, ya que tengo la cabeza en otra cosa y en vez de un presentador medio experimentado como soy, parezco un novato puesto de improviso porque no había otro. 
Llega el día de la carrera y lo primero que hago por la mañana con mi coche es calcular el tiempo que se tarda desde la asistencia en la plaza de Sintes hasta el control horario de salida, situado en "la barraca" de San Matías. No es un parque de trabajo normal, por lo que hay que tener claro el tema del reloj. Muchos no lo calculan y llegan "con la lengua fuera".
Posando  con Ari 
Momento ahora para contar cosas de los tramos. 
En San Isidro 1, llegando al km 4 en el barrio del Ojero, vemos a un comisario agitando la bandera (que significa parar porque no se puede pasar) pero a la vez vemos a la gente haciendo señas de que pasáramos por el carril izquierdo, por lo que le me fío más de la gente y le digo a Ari que pase con cuidado y vemos el Porsche 911 de grupo H empotrado contra un muro de piedras en una curva que tiene un bote bastante jodido. Al pasar la meta y quitarme el casco pienso que la seguridad de este tramo estaba un poco floja, ya que nadie nos dijo en la salida que había un coche accidentado que ocupaba media carretera y luego el comisario agitaba la bandera en vez de ponerla estática. 
En el siguiente tramo saludo a mi mujer, mis cuñados y demás familia en el cruce de Fontanales. Yo los veo a ellos y ellos me ven a mi, lo que me llena de orgullo y alegría, para no repetir la frase típica del rey.
Paso por el parque de trabajo donde se revisa todo y seguimos. El coche va bien aunque el morro va un poco en el aire, nada grave.
En la salida de Los Llanos el jefe de tramo me dice que "hay un charco de aceite en el punto kilométrico 4,1".  Lo apunto en mis notas y salimos. Al pasar por el sitio indicado no hay comisario ninguno, estando la bandera señalizando bastante más arriba. El problema es que después de eso vamos viendo el reguero de aceite...hasta la meta, así que decidimos no arriesgar por si acaso patinara más de la cuenta. El aceite resultó ser del Clio de Jonathan Nuez que tenía el tapón del cárter mal cerrado y no se dio cuenta de nada hasta que se quedó frito, mala suerte para los paisanos. El caso es que el jefe de tramo dijo que era un charco, y realmente eran casi tres kilómetros. Es verdad que la gente mejoró sus tiempos por lo que se ve que no aflojaron, pero nosotros no íbamos a jugarnos nada allí y decidí no apurar al piloto por si acaso. No voy a rajar mucho sobre el jefe de tramo y su equipo, pero debería hacerse mirar (o la FALP decirle algo) que casi siempre que hay cosas mal hechas están ellos por medio. 
En el nuevo paso por Juncalillo-Monte Gusano se desprende en un bache una consola del tablero del coche, que molesta a Ari para cambiar de marchas, así que tengo que ir 12 kilómetros agarrando la libreta con una mano y la consola con la otra. Todavía no tengo claro como me las ingenié para ir pasando las páginas. 
A mitad de rallye vamos bien, entre los treinta primeros y con el coche sano.
Fotón de Rayco Suárez
La segunda parte va a llevarnos a la cruz. En Las Emisoras el coche va como ahogado, no corre como debe y hasta casi la recta larga llegando al final vamos bastante despacio. Algo no va bien. 
En el tramo largo la cosa va mejor, aunque escapamos de romper algo (o eso creíamos) en un bote grande que cogemos al cortar una curva llegando al cruce de Montaña Alta. En ese mismo tramo, antes de meternos en la zona estrecha de Lomo Rivero veo que hay un coche delante. Lo alcanzamos a mitad de subida y... da marcha atrás!!!!. En aquella zona no caben dos coches asi que Ari se tira por la izquierda y con medio Lupo por encima de las zarzas y las retamas adelantamos el Starlet de Bernardo. Lo único que me salió decirle fue "si señor, con dos cojones". Luego supimos que estaban intentando arrimarse para dar paso, pensando que todavía no los íbamos a alcanzar. En ese mismo tramo, que fue el que nos dio por saco como ves, a dos kilómetros de la meta el coche deja de correr y hace como a pararse. Ari dice que no tenemos gasolina, así que afloja el ritmo para no gastarla y poder echar en Artenara... si es que llegamos. Tremendo suplicio fue subir de Jucalillo a Los Garajes. En las curvas de izquierda se paraba el motor y en las derechas daba cabezazos. Visto lo visto y que parecía que allí nos quedábamos, usé la táctica que me enseñó mi amigo Raúl Quesada: acariciar el tablero y decirle al coche "vamos colega, vamos". Funcionó. En Artenara llenamos el tanque y pudimos seguir. Igual te estás preguntando cómo es posible que se acabara la gasolina. Nosotros también nos hicimos esta pregunta, porque a pesar de que la aguja estaba rota y no marcaba, nos parecía imposible que se bebiera un tanque en menos de cien kilómetros. 
En Las Emisoras vuelve a correr poco, achacándolo a la altitud, porque luego se le quitaba.
Tocaba hacer el último tramo, 16.000 metros hasta la meta y bajar a Teror. Quedamos en ir con calma y por mi cabeza pasa la idea de que si no se ha roto nada con toda la leña que le hemos dado durante el día, y si escapamos de lo de la gasolina antes, creo que ya está todo hecho. Craso error. A poco de salir, en un bote minúsculo que ni estaba en las notas, el coche deja de traccionar y Aridany me dice que se acaba de partir un palier. No me lo puedo creer y le hago asegurarme que nos tenemos que retirar, pero él que ha sufrido esa avería muchas veces no tiene dudas. Al llegar al cruce de Montaña Alta nos salimos del trazado y abandonamos. Teniendo en cuenta el momento de la rotura, supongo que dicho palier venía sentido del bote grande la primera pasada por allí, porque me cuesta creer que un eje de ese grosor se parta de cuajo en aquel bache tan pequeño.
Llamamos a la grúa, avisamos a las familias de que estamos bien y se acabó. Ari baja en punto muerto hasta Guía para que lo recojan allí, y yo me subo en el coche escoba para regresar a Teror y así mi piloto no tener que venirme a traer después de descargar el coche en El Toscón. 
El día termina en medio de una rasquera rara por no haber podido terminar el rallye de mi pueblo. No se si será mi ultima participación en él, así que quería llegar a la rampa final. 
Cruce Fontanales con Leti grabando al fondo. Foto: chicharraenmano
Las conclusiones positivas son varias, como por ejemplo que a pesar de ir en un coche nuevo y con piloto nuevo, sigo desarrollando mi labor de copiloto de buena manera, quedando el piloto contento con mi trabajo. Esa es una buena recompensa, además de que me divertí bastante, sobre todo en la zona de Monte Pavón donde el Lupo va de lujo.
Nada más, como siempre dar las gracias en este caso a Aridany Ojeda por llevarme con él, al equipo de A.R.I. MotorSport, a Mundo por prestarme el casco, a Carol por tenerme al día de como le iba a Raúl y Perico en Llanes, a mis padres que llegaron de viaje y fueron directos a la asistencia, a Leti que a pesar de estar encinta (y en cd también :D) no dejó de ir a los tramos a verme pasar y a Tavo, Pris, Geno y Jorge por cuidarla todo el día, a los amig@s que se interesaron y a los muchachos de Aterura que se pasaron 14 horas en un tramo para que los participantes estuviéramos seguros en la carrera. Mención especial aqui para Falcón e Isma Marrero, cada uno por diferentes circunstancias. 
Con mi padre, siempre apoyando
Por último y para despedirme, una reflexión que me ronda la cabeza desde que se publicó la lista de autorizados a salir y que me dio que pensar más aun cuando terminó el rallye por un rollo de la RS. ¿Para qué están los Comisarios Deportivos? Reglamentariamente se sabe lo que tienen que hacer, ahora que lo hagan... es otra cosa.
Saludos. Nos vemos en Pozo Izquierdo a mitad de octubre en el Corolla y recuerda confiar en ti porque si otras veces lo has hecho bien, ahora también lo harás.