jueves, 28 de mayo de 2015

Previa del Gran Canaria 2015. Buscando la venganza.

Un mes y algo más tarde de la última vez que nos sentábamos a escribir volvemos a las andadas, ahora para resumirte los preparativos de nuestra participación en la edición número 54 del rallye Isla de Gran Canaria, que para mi será la segunda vez que me acoja, siendo la primera en 2005 junto a Miguel Quintino cuando se pasaba por aquel tramo en Sardina de Gáldar que nunca más se repitió y la salida y llegada eran en La Ballena.

Volviendo al 2015, después de la avería sufrida en el “Corte Inglés” no cabía duda alguna de que tendríamos que estar en la salida del siguiente, ya que si queremos aspirar a algo en algún campeonato las posibilidades pasan por correr y terminar todo lo que queda. A correr iremos, terminarlo no sabemos, pero esperamos que sí.
El coche se ha revisado a fondo, sobre todo en la zona de palieres y se ha seguido estudiando el comportamiento de la nueva suspensión.
Como siempre solemos hacer, hemos ido poco a reconocer. Al decir poco me refiero a que no les hemos dado 15 o 20 pasadas a los tramos, ya que ese no es nuestro estilo, ni tenemos tiempo para ello. Las notas están bien hechas, son tramos bonitos y revirados en gran parte (lo que en teoría le viene bien al Clio), por lo que la sensaciones son más que buenas. En el tramo 1 hay una zona que tiene unos conos y unas vallas de obra en medio de la carretera, y allí han estado todas las veces que fuimos, por lo que han quedado apuntadas en las notas y ya se verá. Vale más eso que olvidarlas y encontrarlas a todo trapo con el coche de carreras. En esa misma zona, impresiona bastante pasar al lado mismo de las presas, dando la sensación en algún momento que estamos caminando por encima del agua. 
Entrenando sobre el agua

El rallye es repetido al del año pasado, pero nuevo para nosotros ya que ninguno de los dos ha corrido nunca ni por el tramo de Las Presas (por lo menos en ese sentido y distancia) ni por el de Tejeda. La supresión del tramo espectáculo del viernes por la tarde supone un alivio sobre todo a nivel horario. Ahora se hacen las cosas como en otra carrera, verificar, ceremonia y a casa, todo en la tarde del viernes. Cierto es que de manera publicitaria puede ser que un tramo de ese estilo sea rentable, pero a los corredores normalmente no nos hace mucha gracia, por lo menos a mi.  

En cuanto a mi preparación se refiere, he de reconocer que apenas he hecho deporte en el último mes. No he encontrado el tiempo libre necesario para emplearlo en eso, ni tampoco lo he buscado. Es por eso que físicamente no sé como estaré, pero moralmente estoy a tope porque quiero que este rallye sea una especie de venganza del anterior, y no sólo por el abandono sino porque no lo pasé del todo bien. He llegado a la conclusión, o más bien me he vuelto a acordar, de que hay que intentar tener toda la calidad de vida posible dentro del habitáculo. Me refiero a que hay que ir cómodo, no sólo en la postura sino en todo, con las cosas al alcance de las manos, sin tener que hacer malabarismos para entrar o salir del coche o para buscar algo dentro de la mochila que va junto a mis pies. Cierto es que esas comodidades se van encontrando también al cabo del tiempo y que yo llevo poco subido al Clio, pero hay que intentar que ese bienestar se obtenga ya. Recuerdo cuando me subí el R5 GT Turbo del amigo Osmundo y parecía que estaba en el sillón de mi salón, misma percepción que tenía en el 206 de Quesada después de un porrón de carreras en él.
Es por esto que voy a cambiar de mochila poniendo una que es más dura y sin cremalleras que se abran hasta donde no las alcanzo. Quiero poner también una riñonera aparte para las carteras y los móviles. Debo ajustarme los arneses correctamente y no a lo loco como hice para el Corte Inglés. Con todo eso espero conseguir esa comodidad que busco, y que seguro que también repercute en una mejor concentración a la hora de cantar notas.

Como curiosidad decirte que voy a estrenar sotocasco, calcetines y botas, todo regalos del cumple. Además voy a llevar un mono azul que tengo hace años y que no uso desde 2009.

Nada más. Vamos con ganas y confianza, tenemos intención de divertirnos todo lo posible y si las circunstancias lo permiten pelear por el podium de la categoría 2 y de la Maxi Rallycar Challenge.

Suerte a todos los participantes, gracias a nuestras familias y patrocinadores y a la afición que lo vive desde las cunetas con la misma pasión que nosotros desde dentro. Por cierto, salimos con el 8 en las puertas, el número de la fortuna en China. Mi afilador de lápices lo compré en el chino. Suerte asegurada. 

PD. Te pongo el enlace al comunicado de prensa.


http://www.motorenlinea.es/articulo.php?id=7697



lunes, 20 de abril de 2015

Rallye Islas Canarias "El Corte Inglés" 2015: Cosas que pasan, pero poco.

Muy  buenas.
Volvemos al teclado para relatarte lo ocurrido en el pasado rallye Islas Canarias “El Corte Inglés”.
Como supongo que ya sabrás, tomamos el camino de la retirada el viernes en la salida del tramo 3. Ese es el resumen global, pero prefiero contarte también los detalles.
En la anterior entrada has podido leer que la preparación para esta carrera en cuanto a entrenamientos fue corta por falta de tiempo, pero lo que si se hizo larga fue la semana del rallye. Bajadas a la capital casi todos los días desde el lunes y muchas horas “tirados” en Santa Catalina sin mucho que hacer.
Presentación del coche para este 2015
El jueves por la noche iba a convertirse en el mejor momento de todos, visto lo visto después, y lo digo porque a pesar de que la ceremonia de salida empezó tarde, de que los pilotos extranjeros invitados (y muchos peninsulares, por no decir todos) hicieron el feo de no presentarse a la foto de familia antes de empezar, y no vinieron ni cuando el speaker fue a buscarlos dándoles gritos, una vez pasamos la rampa vivimos algo que nunca se me olvidará. La verdad que no recuerdo si en las otras ediciones que corrí de este rallye fue igual. Hablo del "pasillo humano” que se forma desde la rampa hasta las asistencias. Se trata de algo parecido a lo que pasa en el ciclismo cuando la gente deja el espacio justo para el paso de la bici, en este caso del coche. Mucha gente saluda, otros sacan fotos… fue inevitable que se me pusiera la piel de gallina. Quizás eso hizo que me motivara un poco más de lo que ya estaba, y seguramente también sentir esa atención de la gente me hizo ponerme más nervioso de lo que también ya estaba.

El viernes a mediodía toca verificar, no sin antes recorrerme todo Teror buscando un bombillo para el flexo del copiloto. El que está en el coche es muy viejo y aunque funciona, no quiero problemas y necesito tener uno de repuesto.
En las verificaciones, que por cierto podían haber dejado hacer por adelanto ya que todo el mundo estaba en el shakedown y perdimos la mañana esperando, ponen muchas pegas. Ya desde la noche anterior se rumoreaba que varios coches se iban a quedar sin salir por presuntas irregularidades técnicas. A colación de eso, impresionante la discusión de un jefazo técnico con un copiloto. Se dijeron de todo.
En nuestro caso nos dicen que las aletas no pueden estar recortadas, que las cruces de las barras deben llevar unas cartelas en las uniones y que las abrazaderas de los extintores tienen que llevar un cierre diferente. Todas cosillas leves que debemos tener OK para la próxima carrera. Al peso y verificado. Como anécdota contarte que el comisario técnico que verificó las etiquetas de la extinción me dijo que estaba caducada porque ponía “válido hasta 5/15 y abril es el mes 5”. Entre pensando si reírme o echarme las manos a la cabeza le digo que no, que abril es el cuarto mes del año, y que si fuera el quinto también me valía, porque caducaba ese mes. El muchacho se mira su mano, me dice que le sujete su bolígrafo, extiende sus deditos y cuenta: “enero, febrero, marzo y abril… ah sí, abril es el cuarto, pues nada, está correcto”. Miro hacia el techo de las carpas aquellas a ver si hay cámara oculta o algo, pero entiendo que finalmente lo que me acaba de pasar era verdad. Impresionante. Si lo vuelvo a ver verificando huiré de él como alma que lleva el diablo, porque ya será mas avanzado el año y si le costó contar 4 meses, me toca en octubre y me desgracia.
Con el coche ya totalmente terminado después de los remates de última hora y con las gomas que se usarían para correr ya en su sitio, nos volvemos a Teror.

A media tarde estamos otra vez en Santa Catalina. Tanto rollo pensando donde aparcar y al final en el parque de trabajo había mas coches de calle que de carreras, así que… pa dentro.
Se acerca la hora de empezar. Llegan noticias de los tramos que cuentan gotas de lluvia y niebla. Nervios. Jonathan escucha música y se relaja, yo escucho mi cerebro y estoy frenético. Nos vestimos y retiro el carné de ruta a mi hora. Todo en orden. Salimos. En el marcaje de gomas me echan la bronca porque llevamos la de repuesto al revés. Miro a ver si es el técnico de por la mañana pero no es, así que me lo tomo en serio y le digo que la próxima vez estará bien puesta.
Al poco de empezar el enlace el coche empieza a dar cabezazos. Jonathan pone cara rara. A medida que vamos subiendo a Arucas parece que lo hace menos, pero cuando paremos a ponernos los cascos hay que ponerle unos cintillos al captador del cigüeñal que puede ser que esté vibrando y esa sea la causa del problema.
Salida del tramo 1. Un tío me hace señas que no entiendo. Parece que me dice que suba el cristal. Con toda la cara metida dentro del casco y sin oír nada lo miro como puedo sin saber lo que quiere, y como no le veo el color del chaleco no sé si es un técnico o el propio crono. Cuando faltan 20 segundos para mi minuto de salida acerca la boca al cristal y me grita “¡¡¡el carné tío!!!”. Estoy en la pajia total, parezco un novato. En fin...

La estrategia es correr pero sin volvernos locos porque quedan un montón de kilómetros por delante y hay que guardar ruedas y no castigar el coche. No se nos da del todo mal, pero Jonathan confiesa que no va muy centrado ya que está casi mas pendiente del rendimiento del coche que de conducir. Yo reconozco que iba más incómodo que alguien que caga por primera vez en casa de su suegra. Resulta que cuando regulé los cintos con ayuda del amigo Kiko, tuve que acortarlos montón, y no creo que sea porque esté más flaco que en el Teror sino que como se han quitado y puesto se descolocaron. En los de los hombros dejé un poco de holgura para luego usarlos con el hans, pero debe ser que calculé mal porque apretándolos a tope no llegaba a estar totalmente pegado el sillón y claro, ya por Los Chorros los riñones se me iban a partir de hacer fuerzas. Si a eso le sumamos que al estrenar casco cerrado tenía que levantar la libreta más de lo que acostumbraba, que el palo del flexo pasaba casi por delante de mis ojos, y que al llevar la libreta levantada y orientada a la luz, el peso de las páginas hacía que en las curvas de derechas se levantaran todas en bloque, pues ya te puedes imaginar. Aun así llegamos a meta con un tiempo aceptable. 


Nos quitamos los cascos delante mi casa, saludo a mi madre, mi mujer y mi hija que han estado esperando por nosotros. Inevitable emocionarme al ver a Aroa “viéndome correr” (las comillas son porque ella todavía es chica para saber).
En el enlace al tramo 2 el coche se porta bastante bien y salimos a correr también con calma pero con confianza, ya que nos gusta la zona. En Cueva Corcho Jony tira de freno de mano marcándonos una cruzada curiosa y de esas en las que no se pierde tiempo, o eso pareció desde dentro. Llegando al final de Monte Gusano el cristal se está empañando un poco, por lo que enciendo el anti-vaho, abro casi todo el cristal y asunto solucionado. Llegando a meta el coche no va del todo bien. En el control stop se para y le cuesta arrancar. En el enlace ni paramos a colocar los cascos, sino que me los echo en la falda para no parar no sea que se cale y no arranque. Subimos por Juncalillo a duras penas. Las Emisoras mejor por ser llano. El plan es volver a ponerle cintillos y que no vibre. Antes de llegar a la Cruz de Tejeda voy buscando la linterna en la mochila con los cascos y los hans entre las piernas, al oscuro, y no la encuentro. Voy dando tumbos casi suelto porque si me amarro bien no llego a la mochila. Conclusión: casi me arrojo. Apenas puedo ayudar a Jonathan a mantener el capó para la operación en cuestión. Llegamos al control horario y tengo unas fatigas que no veas. Creo que también influye el esfuerzo físico que estoy haciendo al ir con los abdominales trincados durante tantos kilómetros sin haber comido absolutamente nada desde el almuerzo, que fueron dos lascas de lomo nada más, y antes de que lo preguntes ya te digo que no, el patrocinio de Donuts no incluye cajas de bollos, por lo menos de momento, aunque todo se andará.
No soy de los que se esconde, así que le digo a mi piloto que no me encuentro bien, pero que a Cazadores lo llevo. Contaba con vomitarme nada más pasar la meta, pero no hizo falta.
Control horario, sale el coche de delante, nos colocamos en la línea de salida y enciendo los focos, faltan 5 segundos, ponemos primera y… al llegar el reloj a 0 el Clío no se movió ni un centímetro. Los dos sabemos que se ha fastidiado un palier. Hago señas a la gente para que nos empuje y nos arrimen a un lado. Se acabó. Al bajarnos vemos que todos los tornillos del palier están en el suelo, enteritos. Se han aflojado y salido sin partirse ni uno. El palier no se rompió escarbando en la salida, sino que los tornillos, que ya debían venir sueltos de antes, allí se terminaron de salir. Luego resultó ser que los del palier del otro lado estaban también a punto, así que estaba visto que ese tramo iba a ser el del fin. Y mira tú por donde, dentro de lo malo ni tanto fue, porque al lógico alivio de que no pasó eso en pleno tramo con la probabilidad de accidente, al ser en la salida del último tramo del día, la grúa se iba para su casa que era cerca de la nuestra, y nos bajó el coche haciéndonos un medio favor. En lo que terminaba el tramo el cuñado de Jony subió a buscarnos y al final ni lejos estábamos ni mucho tardamos en llegar a casa. Si el abandono hubiera sido en mitad de Los Marteles, la grúa del tramo no va a por ti porque no hay más pasadas ese día, por lo que tendríamos que haber llamado a la del seguro que vete a saber cuánto hubiera tardado. Siempre hay cosas positivas en todo lo que pasa.
Subido a la grúa esperando para irnos
Allí mismo, cuando comunicamos a dirección de carrera que abandonamos por avería y que el coche no estorba al paso de los demás, pensamos si reengancharnos al día siguiente o no. Por el trabajo de notas y por correr la idea es que sí. Por el gasto de ruedas, gasolina y una posible rotura más grave sin sentido (si te reenganchas no clasificas para nada) la idea es que no. Jonathan lo valora, lo consulta y decide que no. Nos vamos para Teror con las ruedas casi nuevas y habiendo gastado poca gasolina. Al llegar a mi casa, todavía con fatigas, me como todo lo que encuentro por delante. Primero barriga muy vacía, luego barriga muy llena, cagalera segura.
Por la mañana madrugo para ir a ver el tramo de Teror y viendo los coches pasar se me borran los malos pensamientos. A mediodía subo a Las Emisoras con algunos compañeros de Aterura y resulta que presenciamos el momento clave del rallye, ya Auriol-Giraudet se van largos en una derecha cerrada, pisan la cuneta, avanzan por ella y le mandan tremendo taponazo a los bajos del coche contra la base de cemento de un hito reflectante. Todo eso delante de nuestros ojos. Siguen pero poco más allá se retiran con el amortiguador reventado. El copi vuelve caminando al lugar de los hechos y saca fotos supongo que para analizar lo sucedido. Invitados, pero profesionales.  
Los que fuimos con Denis Giraudet, el copi de Auriol
Ya por la tarde camino desde mi casa a la zona de Teror por la que pasa el último enlace a la llegada final. Con total sinceridad y envidia sana aplaudo a todos por el mérito que tiene.

Voy acabando. Tres días después de haber corrido (sólo dos tramos) todavía hoy estoy dolorido y con agujetas en los abdominales, lumbares, en las manos y los dedos. El amigo Osmundo Ramírez se reía de mí cuando se lo contaba, pero si nos ponemos serios pasa por mi cabeza otra vez el pensamiento de que tanto sacrificio de tiempo se hace para luego pasarlo bien corriendo, y si hago el esfuerzo y encima no me divierto… mala cosa. Quiero pensar que se dieron una serie de circunstancias a la vez, como los nervios del estreno de la temporada, la noche, nuevo casco y demás que se pusieron en mi contra, y por eso quiero “vengarme” en la siguiente, ya de día y con todos los fallos corregidos, aunque a mi favor puedo apuntar que en pleno tramo creo que no me equivoqué en nada, aunque seguro que es mejorable, faltaría más.
Termino ya. Primero dar las felicidades a tod@s los que terminaron esta carrera tan larga y exigente. También mandar apoyo a los que por unas cosas o por otras no lo pudieron hacer. Quiero agradecer a nuestros patrocinadores por invertir en nuestra aventura. Por supuesto darle las gracias a Jonathan Nuez, su equipo y su familia por darme la oportunidad de vivir desde dentro un evento de este calibre y la confianza para ser yo el que regule el ritmo dentro del Clío, que por cierto, corre una pasada.
Gracias también a mi familia y amig@s que no se olvidaron de mandar mensajes de ánimo antes de la salida y después de la rotura.
Y lo último que escribo es para recalcar la sufrida labor que llevan a cabo nuestras mujeres e hij@s cuando uno se mete en un embolado de este estilo. Nadie se imagina lo difícil que es aguantar el ritmo de una nena de casi un año, por lo menos de la mía, y mi mujer lo hizo todo el tiempo estando casi siempre sola, mientras yo le dedicaba su tiempo a preparar y estar en el rallye. Vaya desde aquí mi enorme admiración para todas las parejas que pasan por situaciones similares antes de cada carrera y encima van a animar el día clave. Eterna gratitud a mi maravillosa mujer Leti y a mi hija Aroa por permitirme seguir viviendo la pasión del motor y apoyarme tanto. Nunca encontraré la manera de compensarlas, aunque juro que lo intentaré. 
Nada más, hasta la próxima, que en principio debe ser el rallye Isla de Gran Canaria a finales de mayo, aunque nunca se sabe.
Vale más no pensar, sólo vivir.

Saludos.  

viernes, 10 de abril de 2015

Previa del rallye "El Corte Inglés": Esperando acontecimientos...

Hola amig@s. De nuevo nos encontramos por este medio, de lo cual me alegro.
Esta entrada del blog tiene la intención de contarte un poco lo que ha sido, está siendo y será la previa al rallye Islas Canarias “El Corte Inglés”.

Aunque a principios de año la idea era no participar, la obligada ausencia en Santa Brígida hizo que se replanteara la situación, ya que el trato con los patrocinadores era correr 5 carreras, y la cosa se iba a quedar en 4, así que se trabajó para sacar el presupuesto necesario y allí estaremos... creo.

En el plano personal quiero aclarar que hubo una posibilidad de cambiar de vehículo y de piloto, pero finalmente me quedé donde estaba. También quiero contarte que después de estar en Las Meleguinas viendo el rallye de Santa Brígida y mientras esperaba para saber que iba a hacer para el “Corte”, me dio por pensar que quizás no merezca la pena el tema éste de ser copiloto con lo bien que se pasa yendo a verlo y por contra los nervios que coge uno pensando en el trabajo de navegante. Al final dejé que mi cabeza se enfriara y volví mis pensamientos a donde siempre, al sillón de la derecha, pero eso sí, espero ser capaz a partir de ahora de no verlo ni vivirlo con tanta presión autoimpuesta. Sin pensarlo mucho se vive mejor y se disfruta más, o eso creo. Verdad es también que este rallye hay que verlo, porque mejor o peor que en otras ediciones, siempre será la mejor lista del año que veremos por aquí, y correrlo hace que no veas nada, pero...también es una experiencia bonita hacer tramos de tantos kilómetros y ver desde dentro lo que se mueve en un evento de este calibre. Además el recorrido me gusta bastante y es por zonas que mi cabeza domina perfectamente, por lo que lo disfrutaré. Será mi quinta participación y si no es este año será otro, pero seguro que antes o después vuelvo a la cuneta para ver los coches pasar.

En lo que se refiere a nuestro rallye en sí, decir que el coche actualmente está totalmente revisado y probado. Se ha hecho un test en el circuito de Tarajalillo para dejarlo todo a punto después de la revisión y mejoras llevadas a cabo durante el invierno.
Ahora mismo se está preparando para rotularlo con el nuevo diseño y nuevos (y viejos) patrocinadores y llevar a cabo la idea de presentar los nuevos colores.

En cuanto a los tramos tenemos que decir que hemos entrenado poco pero bien. Cogimos las notas y dimos una o dos pasadas por cada uno a un buen ritmo sin apenas corregir nada de lo que se había apuntado, trabajo del cual terminamos los dos muy satisfechos. No tenemos tiempo ni ganas de entrenar más, así que bien está. Correr de noche es un poco más complicado, pero no nos da miedo.

Jonathan cada día está mejor de su espalda y aunque tendrá que beberse un bote de Reflex antes de cada tramo, está en condiciones de correr, si no al 100% por lo menos a más del 75 y eso es bastante. En esta carrera no hace falta volverse loco, sino ir pasando tramos y llegar al final. Los que llegan siempre obtienen buen resultado porque hay otros tantos que no alcanzan la meta, cosa que también nos puede pasar a nosotros, lógicamente. 
Yo sigo con mi “desafición” al running  y odio eterno al “hambring” y aunque no se note  casi nada ya que mi barriga está más o menos como siempre, si que veo yo mejoría a la hora de pasar por los mismos sitios. Antes subía algunas cuestas caminando a paso de procesión y ahora troto como si nada, así que estaré igual de gordo pero tengo más fondo físico. Algo es algo.

Peeero absolutamente todo esto queda condicionado a un acontecimiento muy importante, que no es otro que el nacimiento de la segunda hija de Jonathan y Gladys. Dependemos de cuando Leyre quiera venir al mundo. Nazca cuando nazca es más que probable que retrase alguna parte del proceso previo a la carrera, pero eso lo tenemos asumido y ya se buscarán soluciones. De todas maneras se está trabajando a contrarreloj para ver si se hace todo antes de que se produzca el alumbramiento, que está al caer y sinceramente, cuanto antes mejor (teniendo en cuenta que todo está bien y que tiene las semanas correspondientes cumplidas). 

Con eso y con todo esperamos llegar a tiempo de estar en la rampa de salida el día 16 por la noche y que la cosa salga bien. Puede pasar que en medio del rallye tengamos que abandonar y tirar hacia el materno con el Clio Williams. No lo descartes.

Nada más, después del rallye espero contarte cosas buenas, o por lo menos entretenidas. Aprovecho para desearle suerte a todos los amigos que van a correr, que son unos cuantos.


Agradecer a los patrocinadores que hacen posible que se pueda correr, a Jonathan y su equipo por seguir confiando en mí a pesar de que casi “lo dejo colgado”, como no a Leti por permitirme quitarle tiempo a ella y a Aroa para dedicarle a estos follones, y claro gracias a tí de nuevo por perder tu tiempo leyéndome.

lunes, 9 de marzo de 2015

Rallye Santa Brígida 2015: Lo que iba a ser y no fue, y lo que pudo ser y tampoco fue.

El rallye de Santa Brígida debería haber sido el punto de partida de mi temporada 2015, pero no lo será. Las circunstancias han hecho que finalmente y habiendo estado muy cerca, no pueda correr.

Esta historia con dos finales “no felices” se empieza a escribir cuando terminando enero llaman a Jonathan Nuez y le dan fecha para una operación de hernia discal por la que lleva un año y medio esperando. El 2 de febrero pasa por el quirófano. Aunque todo salió bien y la recuperación le ha ido perfectamente, se trata de un tema delicado y era complicado llegar a tiempo para poder correr, como finalmente así fue, ya que la cita para la revisión y darle el alta es la víspera del rallye, por lo que no se podía salir. 
Además al Clío hubo que cambiarle algunas cosillas que se descubrieron al revisar el motor y las demás piezas, por lo que quizás tampoco hubiera dado tiempo de llegar a la vega satauteña.

Habiendo ya finiquitado la primera parte de la historia, llegó el principio de la segunda.

Mi amigo Raúl Quesada me informa el jueves día 5 de marzo de que va a intentar traer un coche desde otra isla y que si puedo correr con él. Le digo que sí. Como se supone que todo va a salir como debe, planificamos la semana del rallye porque hay mucho que hacer. Con el cierre de inscripciones al cuello se va a ver el coche y resulta que no está ni de lejos en condiciones de correr, por lo que no lo compra, no lo trae, no nos inscribimos y por tanto no corremos. 

El 1 de febrero iba a correr seguro, el 2 era posible, luego era imposible, el 5 de marzo volvió a ser más que probable, para que el 6 fuera otra vez imposible. En un mes "corrí" dos veces y realmente no lo haré ninguna. 
Supongo que algo positivo tendrá todo eso, y habrá que buscarlo, pero de momento tengo bastante “rasquera” por lo que pudo ser y no fue, sobre todo a última hora cuando surgió esa oportunidad de regresar a la derecha del gran Quesada.
En fin, otra vez será, de eso no cabe duda porque tenemos un lazo de amistad más fuerte que las carreras, y es inevitable no volver a correr juntos. Ya veremos cuándo.

Tampoco iré de comisario de seguridad (que era mi actividad normal cuando no corro) porque Aterura no va a este rallye y aunque fueran, este año como ya has podido leer en otras entradas, no tengo alma de banderillero.

Nada más, supongo que iremos a ver el rallye para matar el vicio de aficionado y esperaremos a ver cuándo podemos estrenar el casco. Lo normal es que sea en el rallye de Gran Canaria a finales de mayo, pero igual suena la flauta y cuadra salir en “El Corte Inglés”, aunque visto lo visto vale más no pensar en nada y lo que venga, vendrá.


Mucha suerte a todos los participantes en sataute!!!!

martes, 27 de enero de 2015

Quince años después, aquí seguimos.

Muy buenas.
La entrada del blog esta vez se vuelve a referir a los rallyes, ya que vengo a contarte las novedades para este 2015, en el que cumplo quince temporadas dentro de un coche de carreras. Cierto es que algún año ni me he subido, en otros lo he hecho bien poco y algunos me he hinchado, pero sea como sea, en 2001 fue la primera vez y aquí seguimos tres lustros después. 
Realmente, aunque puedo considerarme un veterano con experiencia, no llevo tantas carreras encima. Hay compañeros que en la mitad de años ya tienen el doble o el triple de kilómetros que yo en sus costillas. También es verdad que cuando no he estado corriendo, siempre he estado haciendo algo relacionado con el tema y estando al día.
Además, hay cosas que no se olvidan y que si a uno le gustan le salen siempre bien, por eso cuando me toca entrenar o correr es como si lo hubiera hecho ayer mismo, a pesar de que pueda llevar un año sin coger la libreta de notas.  
Aunque en 2013 corrí todos los slaloms de Gran Canaria con Diego Guedes, la última vez que hice un año entero con un programa de bastantes carreras en asfalto fue en 2007 con Raúl Quesada en el Desafío Peugeot canario mezclado con varias cosas más.
En las últimas temporadas siempre había hecho cosas sueltas, pero ahora después de tener contacto en el pasado rallye de Teror, Jonathan Nuez y yo hemos acordado que me subiré en su Clio Williams en todos los rallyes de nuestra isla descartando el Islas Canarias. Serían un total de 5 citas (Santa Brígida, Gran Canaria, Telde, Teror y Maspalomas) que son más que suficientes para un padre que trabaja los fines de semana.
Si todo va como debe ir estaremos en la salida del rallye de Santa Brígida a mediados de marzo.
El coche se está revisando a fondo y mejorando en lo que se pueda, y a la vez se está negociando con los patrocinadores para completar el presupuesto necesario, vía que va por buen camino.
Visto lo visto el año pasado y sabiendo que hay buen coche, el objetivo es luchar en todas las carreras por estar lo más arriba posible, intentando estar siempre en el top ten, además de luchar por el podium provincial de la agrupación 2 y ya de paso, pelear por algo dentro de un trofeo/copa para el que nuestro coche reúne los requisitos de participación y que en breve se conocerá, pero bueno, poco a poco ya se irá viendo dónde estamos y para dónde tenemos que mirar.  

La nevera no es nuestra. (foto: Yeray García)

A nivel personal nos estamos preparando físicamente y hemos optado por una “variante del triatlón”. Jonathan va a nadar y sale con la bici de montaña y yo salgo a correr y juego al fútbol sala. Trabajo en equipo, como debe ser.
En mi caso y como ya dije antes del Teror, aparte del running practico el “hambring”, ya que veo necesario estar ágil y en forma para afrontar los rallyes, y además, debo caber en el mono. De los consejos que me dio el médico al respecto, lo más fácil ha sido dejar el cigarro, más que nada porque no he fumado en mi vida.
Dicen que intentarlo no es suficiente, pero pensarlo es el primer paso que ya hemos dado, y ponernos en marcha el segundo que también superamos. Ahora tocará seguir subiendo escalones. De momento el rendimiento es bueno, aunque el resultado final lo veremos en la ceremonia de salida de la primera carrera, cuando comprobaremos si la fundita me queda cómoda o parezco Paquirrín disfrazado.

Barro de Osorio en mis playeras, prueba de que ir, voy.

También afrontamos la nueva temporada con novedades en las cabezas, ya que nuestros cascos han caducado definitivamente y tenemos que hacernos con unos nuevos. Después de darle algunas vueltas hemos optado por usar uno integral (cerrado tipo moto GP) de la marca Stilo con sistema de interfonos incorporado, además de una centralita de las buenas. Para mí va a ser un reto, ya que según me cuentan los compañeros que ya usan casco integral, hay que variar un poco la forma de usar la libreta, ya que si la llevas apoyada en los muslos y miras hacia abajo no ves las notas sino el propio casco, aunque yo siempre la llevo casi delante de la cara, por lo que quizás eso no sea un problema. Otro hábito a cambiar será el del agua, ya que no podré beberla con el casco puesto como he hecho siempre antes de la salida de un tramo o al pasar la meta si llego demasiado acelerado. Y por último, deberé erradicar la costumbre de ponerme el lápiz en la boca para apretarme los cintos, encender los interfonos y demás. Igual quedaba feo, pero desde que me ponía el casco hasta que faltaban 20 segundos para salir a correr, siempre he tenido el culo del lápiz entre mis dientes. Supongo que lo hacía por comodidad para tener las dos manos libres. Ahora no lo podré hacer, aunque igual se me mantiene en un agujero de la nariz. Será cuestión de probar.
A colación también del casco y los interfonos, éstos tienen conexión a la cámara Go-Pro que suele llevar el Clio, por lo que por primera vez en mi trayectoria deportiva podré (y podrán) oírme cantando notas, cosa que me hace especial ilusión y me da reparo a la vez. Ya desde ahora aviso que acepto todas las opiniones que vengan, para bien o para mal. Aprovecho también para comentar que la centralita que estaba en el coche, de la marca Toora, está en venta por si alguien le quiere echar el guante.

Similar a este será el nuevo casco

Ya para terminar, dejar claro que no suelo tener mucho tiempo para entrenar ni para ayudar en el coche, no entiendo casi nada de mecánica y tengo colgado encima de la cama el diploma de “Torpe con las manos. Nivel: GOLD”, pero aún así Jonathan ha depositado en mí su confianza para guiarle por el 2015, así que tengo que darle las gracias a él, sus patrocinadores, su familia y su equipo, y por supuesto a Leti y Aroa, mis navegantes particulares sin las que ya no sabría ni amarrarme los zapatos. 
Por todo esto, este año no me sacaré la licencia de comisario de ruta ya que no merece la pena que mi escudería haga el gasto para dos o tres subidas, que es a lo que podría ir. Además tampoco tenía claro que fuera a estar en los rallyes con mi bandera después de lo vivido a última hora el año pasado, por lo que mejor así.
Nada más, si tengo tiempo y cosas que contar volveremos a encontrarnos por aquí antes de la cita satauteña a modo de previa, si no será ya después.
Paciencia y confianza. Suele ser buena mezcla.










lunes, 15 de diciembre de 2014

2014, agotando las pilas de mi bandera.

Acabamos el año 2014, una temporada en la que he ido de comisario más veces que nunca, poniéndome el casco en sólo una carrera.
Fui con mi bandera a las paellas de la subida de Juncalillo, al stop de Risco Prieto en el rallye de Santa Brígida, a los cruces de Corralillos y de Fontanales en el Gran Canaria Historic Rallye, a la salida de Juncalillo en el rallye de Gran Canaria, a la meta de la subida de Arucas, al parque de trabajo del Telde, a la salida de la subida de Moya y a Las Vallas en el Maspalomas, de espectador acudí al rallye Islas Canarias, a las subidas de Fataga y Tunte y creo recordar que a algún slalom, y además disputé de copiloto el rallye de Teror. En total unas trece presencias, saliendo de mi casa una media de algo más una vez al mes para estar en las carreras. Todo ésto deja claro que me gusta esta historia, y si no fuera por mi trabajo esa media hubiera subido algo más, y hasta cogido puntos fuera de mi isla.

Como conclusión llegamos al mismo punto de siempre en los últimos años. Los aficionados ya son muchos menos que antaño, ahora se suelen dar cita en las cunetas gente que simplemente va a los rallyes, como van a las romerías, a las verbenas, a los mogollones del carnaval o al estadio (al césped concretamente), y eso lo “sufrimos” los comisarios en nuestras carnes. Claro está que hay de todo y me atrevería a decir que la proporción de buenos y malos está al 50%, y con esa mitad positiva nos hemos de quedar, aunque al llegar a descargar al almacén del material de la escudería después de cada carrera, habiendo estado 8 o 10 horas fuera de nuestra casa, aguantando calor y/o frío, soportando burlas de poligoneros y opiniones de “entendidos”, en mi cabeza siempre reside la mismo: “no vuelvo más”. Pero luego llega la semana de la siguiente carrera y ahí estoy de nuevo, preparado para lo que me manden. Quizás alguno de ustedes podrá pensar que me pagan por todo eso, y está en lo cierto, pero entre la gasolina y los suministros que llevo, la ganancia no compensa en absoluto. Siempre he sido comisario por amor a este deporte y así llevo por lo menos quince años. 
Casi media vida de comisario
De las carreras que fui a ver me quedo con un “corte inglés” que nos llevó del tingo al tango y en el que lo pasamos muy bien. El primer día con un tramo al que fui caminando habiendo dejado el coche en mi propio garaje y en el que volví a notar la sensación que siempre me recorre el cuerpo cuando se oye venir al primer coche, y luego se me pusieron los pelos de punta al ver pasar a Raúl Quesada sin focos en aquella cerrada noche. El sábado fuimos al salto de Arínez, a los Llanos de la Pes, a Tunte y a Las Vallas.
Cortes de carretera al ladito de mi casa

Del rallye que corrí pues ya has podido leer las peripecias que viví a bordo del Clio de Jonathan Nuez, terminando cuartos de la general. 
Meta del Teror
Para saber que función tendremos en el venidero 2015 hemos de esperar todavía un tiempo, como mínimo un par de meses. Nuez quiere cambiar un año completo de subidas con un rallye por uno lleno de rallyes y alguna subida y me ha “tirado los tejos” para que vaya con él. La cosa depende de patrocinadores y presupuestos. Si consigue concretar dicho programa, es más que probable que sea su copiloto, pero ahora mismo eso es mucho decir.
También existe la opción de hacer algo con mi amigo Osmundo Ramírez.
Si nada de eso sale bien, o si sale pero pocas veces, lo normal será que vuelva a ponerme el peto de comisario, aunque esto lo tengo poco claro, ya que la víspera del aplazado rallye de Lanzarote al que iba a ir pero no fui, sufrí tremenda decepción al ver como los mandamases querían que fuéramos al aeropuerto aun sabiendo que no volaban los aviones a Guacimeta, y querían hacer el rallye poniendo en serio riesgo la seguridad de las personas (en general). Lo vivido ese día pasa a formar parte de los sumandos negativos (valga la contradicción) que he ido viviendo en mis carnes protagonizados por los señores mencionados anteriormente, por lo que dudo seriamente en prestar mi experiencia y mi tiempo para resolver problemas en la carretera de quien dirige el cotarro por google earth con la premisa de "esto es lo que hay". 
Seguramente me pueda la “fiebre” y acabe yendo, pero ya nada será como antes, porque la edad y los palos van restando ilusión. Y si no corro y no voy de comisario, iré de aficionado, que seguramente es como mejor se pasa. 

En fin, me voy despidiendo ya, no sin felicitar a tod@s los que han conseguidos sus objetivos esta temporada, simplemente llegando a todas las metas posibles.


Ojalá el 2015 también esté lleno de metas, personales y deportivas, chicas o grandes. Mis mejores deseos para que eso ocurra. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Rallye de Teror 2014. Una carrera inolvidable

Vamos a ver si soy capaz de contar todo lo que todavía tengo en la cabeza, que no es poco.
Ya en la previa te expliqué como se habían dados los entrenamientos y demás, por lo que ya nos centramos en lo que es el rallye en sí.
Poco que contar de las verificaciones, y la salida transcurre mientras mi garganta lo pasa mal.  
Ceremonia de salida (foto de mi padre)
Ya el sábado, el primer tramo empieza con los nervios habituales y en la primera curva cerrada, a unos 200 metros de arrancar... trompo. Pero no trompito de esos que el culo se descoloca, sino trompo entero quedándonos de nuevo con el morro mirando hacia la salida. Entre eso y lo que tardamos en dar la vuelta (las cajas secuenciales para la marcha atrás son ruines) perdemos alrededor de 20 segundos. Mientras Jonathan giraba el Clio le digo que no se preocupe, que las ruedas estaban frías, que el día está empezando y queda mucha tela que cortar. Una vez enfilados hacia abajo, empiezan a fallar los interfonos, tanto que en muchas partes del tramo no funcionan y tengo que indicar el grado de la curva con los dedos teniendo que soltar la libreta alguna vez. Un copiloto sin interfonos es como la 2 de TVE, está pero no sirve para nada.
Al llegar a meta estamos disgustados ya no tanto por lo que ha pasado, sino por lo mal que lo podemos pasar si no lo conseguimos arreglar. El caso es que durante el tramo yo si oía a Jonathan pero él a mi no, por lo que suponemos que el fallo está en mi micro, así que decidimos que le cante las notas por el suyo, que al tener el cable bastante largo llega a mi casco y me lo trabo en el arnés. Es una chapuza, pero debería funcionar.
Bajando Aríñez (foto de mi padre)
 La primera pasada por El Zumacal quedará marcada porque a poco de salir se enciende la luz de la batería, así que algo eléctrico no va bien. Aun así el coche funciona y nos lleva hasta la meta sin problemas pero… al parar a poner gasolina vemos como un cable del alternador está partido. Sacamos las herramientas y Jony se pone manos a la obra, pero la obra es chica y las manos grandes, por lo que no hay manera de que el jodío cable vuelva a su sitio y se quede trincado con la tuerca en cuestión. Encima para que nos haga más gracia la situación, la llave 8 se cae y va a parar a un recóndito lugar del hueco del motor, entre el radiador y el colector del escape. Ahí es cuando Jonathan decide calentarse y vaya si lo hace. Quemada extrema en el dorso de una mano. A todo esto, mientras la llave se esconde y el cable se resiste, el reloj va caminando. Teníamos 42 minutos para llegar de Los Castillos al Toscón, pasando por Los Portales, Visvique, Arucas, Santidad, Tenoya, La Cazuela y Piletas. Faltan 22 y allí estamos todavía. Saco cálculos y entiendo que es poco probable llegar, pero hay que seguir intentándolo, porque vale más llegar penalizados para seguir corriendo que no llegar. Todavía no sé como, a falta de 19 minutos está el alternador, el parachoques y el capó en su sitio (vaya despliegue para un cable) y salimos zumbando. Mis principios no me permiten contarte cómo hicimos todo ese enlace. Paramos frente al Mercadona a ponernos los cascos y llegamos al control horario a falta de 20 segundos para penalizar por retraso. Ni me lo creo. Si el semáforo de Tenoya llega a estar en rojo no llegamos, pero afortunadamente estaba verde. Te juro que pasamos en verde.

Y después de esa odisea, ahí estamos, a punto de enfrentarnos al tramo que llevamos esperando toda la vida, la carretera de Tamaraceite a Teror. Salimos como animales a un ritmo altísimo, pasamos con cuidado la rotonda y nos metemos en la parte de la carretera vieja como si no hubiera un mañana. Que gustazo y vaya experiencia. Inolvidable. Un cuarto mejor tiempo con todos los coches en pista, tiene mérito. Al llegar al control stop con el corazón a tope y la lengua seca como un risco, un chico nos ofrece una bolsa con agua y…frutos secos. Sólo pensar en comerme unos manises en aquellas circunstancias me acelera más el pulso. https://www.youtube.com/watch?v=IZyweTsTrJA (vídeo on board del tramo)

En el parque de trabajo delante del Made in Teror arreglamos los interfonos gracias a Raúl Quesada que me echó una mano a sacarlos de los cascos y a Laure que soldó un cable que estaba partido, solucionando el problema. Se refuerza lo del alternador y listo.

La segunda sección empieza bien, no cometiendo ningún error en Ariñez y San Isidro. Al llegar a la salida del Zumacal vemos que van saliendo las ambulancias, así que toca esperar. Finalmente se neutraliza y nos desvían por recorrido alternativo. Ánimo a tod@s los implicados en ese tema del que no voy a escribir nada porque yo no estaba allí, y como no estaba no sé lo que pasó, y de lo que no sé, no hablo, y el que lo quiera coger que lo coja.

La segunda pasada por Caminito de Teror se salda con un empeoramiento del tiempo (como le pasó a casi todos), debido seguramente a que las ruedas ya estaban bastante cascadas y el agarre no es tan bueno como por la mañana. Aun así lo disfrutamos igual. Quedan dos tramos y vamos cuartos porque una penalización que tenía Quintino y que le habían quitado por anularse el control en cuestión, le vuelve a aparecer en la clasificación. Las diferencias son muy cortas y puede pasar de todo. Montamos unas gomas menos viejas (que no nuevas) y con un plus de tranquilidad para ir ya terminando nos tiramos por Ariñez. En un rasantillo que hay antes de la carpintería Taimatic, Jony suelta un “yiiiija” que me hace gracia. Se lo está pasando bien. Al llegar a la meta nos damos cuenta de que nos hemos divertido como niños chicos, y aunque mejoramos el tiempo, nuestros rivales también han hecho su trabajo y amplían las distancias relegándonos al quinto puesto, que es un resultado maravilloso.
Por tanto, en el último tramo decidimos que ya está casi terminado y que no vamos a correr riesgos para llegar a la meta final. Eso lo pensamos nosotros, porque el Clio se creía que allí se acababa la historia y no quiere ponerse en marcha. Menos mal que alguien se dio cuenta una vez de que los coches arrancan cuesta abajo con un cambio, pero claro al no poder pararlo en la cola del CH y de la salida, el amigo se empieza a calentar más de la cuenta. Cuando salimos a correr la aguja está ya con la lengua fuera, pero ya en carrera se refresca la cosa y llegamos a meta con total tranquilidad, sin errores y guardando el quinto puesto, que resultó ser cuarto por la avería de Curbelo en los últimos metros. Antes del control stop le doy las gracias a Jonathan por contar conmigo y le comento que me alegro de que mi trabajo le haya servido para sacarse la espina que tenía clavada con el rallye del pueblo. Él también se alegra.
Ya sólo queda llegar a Teror y terminar. Así lo hacemos, en la calle Real entrego el carnet de ruta a mi hora y con eso se acaba esta historia.

Termina el 34º rallye de Teror, en el que he conseguido mi mejor clasificación final en 15 años dedicado a esto. Hay que reconocer que nuestro puesto se debe a los abandonos de coches que debían estar y estaban por delante, pero…las carreras hay que terminarlas y no creo que eso nos reste mérito. Desde otro prisma, podemos llegar a pensar que sin el trompo de la tercera curva del rallye, igual podríamos haber quedado segundos, pero eso nunca se sabe. Las cosas son como son y punto. No me olvido de felicitar a Ángel y Víctor Marrero, a Raúl Quesada y Perico Domínguez y a Miguel Quintino y Carlos García por conseguir subir al podium. Como curiosidad decir que aunque quizás nadie se acuerde, hace justo diez años Quintino corrió su primer rallye de asfalto en el Teror, siendo yo su copiloto, y que hace ocho años, Quesada daba un paso de gigante en el Teror para ganar el Desafío Peugeot, siendo yo su copiloto.

Al subir a la rampa nos entregan trofeos por ser primeros de la agrupación 2 y terceros de Aterura, más una botella de cava o algo de eso amargo que nos tiramos por encima como manda la tradición.
Baño de champán (foto Aterura)
Aunque lo mejor de llegar no fue el puesto ni los premios, sino el recibimiento de nuestras mujeres para poner en nuestros brazos a nuestras hijas pequeñas, Zaira la de Jony y Aroa la mía. Nunca olvidaré ese momento.
Una vez dejado el coche en el parque cerrado, nos merecemos comer y beber algo. Yo llevo todo el día con una pera y dos powerade. Eso sí, esta vez no he cogido aire que me hiciera ponerme ronco y acatarrado porque el cristal de mi puerta no bajaba y estuve desde la ceremonia de salida hasta la rampa de llegada resguardadito en mi sillón, aunque también te digo que cuando escribo todo esto, unos días después del rallye, tengo un gripazo con homologación vigente.

Y nada más, como siempre dar las gracias a los patrocinadores por el apoyo, al equipo y familias por su trabajo y sacrificio, a mi padre por las fotos casi a tiempo real y también como siempre, especialmente en mi caso a mi mujer Leti, que ha sufrido mis ausencias para preparar el rallye, me ha acompañado en todo lo que ha podido y los dos días de la carrera se pasó todo el tiempo con Aroa en brazos allí donde yo estaba, ayudada eso sí por mi querida madre.
Lo último es dar las gracias a Jonathan Nuez por contar conmigo y confiar en mí. Él sabía que no hago de mecánico ni de comercial, pero que los relojes, papeles, lápices y notas los suelo controlar bastante bien, y eso fue lo único que me pidió, que hiciera bien mi trabajo. Creo que así ha sido.
La siguiente carrera no sabemos cuando será. El amigo Osmundo le está dando vueltas a correr el Maspalomas y llevarme con él. Ya se verá.
En la meta con las niñas. Leti de espaldas (foto Alexis Ortega). 
A partir de ahora toca seguir con la vida de siempre que se complica y nos pone trabas, pero que nunca podrá con nosotros, porque ningún problema es capaz de ganarte si te enfrentas a él.

Muchas gracias a tod@s por formar parte de la historia del rallye de Teror 2014. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Previa del rallye de casa, todo Made in Teror, la carrera, el piloto, la fiesta...

Sirva esta entrada del blog más que nada para no dejarlo en el olvido, y de paso entrar en materia, ya que esto pretende ser una previa de lo que será la crónica del rallye de Teror.
Digamos que siendo fiel a la tradición y por no ser capaz de matar el gusanillo, este año 2014 volveré a correr el rallye de mi pueblo, o en eso estamos por lo menos. Si al final todo sale como debe, será la octava vez que pase esa rampa de salida. 
En un principio y así estaba pactado desde el inicio del año, mi intención era la de correr con el amigo Osmundo Ramírez los dos últimos rallyes de la temporada después de reparar la caja del rápido Renault 5 GT Turbo, pero las cosas se fueron complicando en el plano económico, así que la idea de inscribirnos en el Teror pasaba a mejor vida.
Hasta ahí todo más o menos normal dentro del mundo de las carreras, pero… no tanto. Resulta que dos días antes de que Osmundo me dijera que no podíamos correr, a mitad de julio más o menos,  me había llamado Jonathan Nuez para saber si tenía asiento para el Teror, ya que buscaba alguien con experiencia y si pudiera ser de la zona, diciéndole yo que tenía el compromiso con Ramírez y no lo iba a dejar colgado, por lo que le facilito el número de otro copi amigo que reúne los requisitos. Entonces cuando Mundo ya no salía y volviendo al orden cronológico del tema, llamo a Nuez para saber si el otro navegante le ha dado respuesta, contestándome que de momento no porque depende de otro piloto, pero que casi seguro le diga que no, por lo que le informo de que yo finalmente estoy libre y si lo estima conveniente podría correr con él. Al cabo de otros dos días, Nuez me comenta que el otro muchacho no está disponible así que a partir de ese momento y después de este pequeño embrollo, paso a ser el copiloto de Jonathan Nuez y su Renault Clio Williams para el Teror 2014.
Renault Clio Williams de Jonathan Nuez
Conste ya desde ahora que voy a correr con Nuez porque tengo ganas e ilusión y porque lo conozco desde hace años y sé que es un tío serio, y no porque su coche ahora esté consiguiendo buenos resultados. Lo que tenga que pasar pasará, pero no salimos a correr para ganar nada, sino para divertirnos y terminar, y si de paso se consigue algo bueno pues mejor que mejor, para el equipo y los patrocinadores.
Mientras esperamos por la ubicación del rutómetro tenemos que buscar solución al tema de los cascos y los interfonos. Si me has leído otras veces ya sabes que siempre quiero correr con mi casco, y ahora más que se acerca su jubilación, pero no concuerda mi conector con el de la centralita del coche. Tiramos de amistades y lo solucionamos, por tanto Jonathan puede correr con su casco y yo con el mío.
En los primeros días de agosto acierta a aparecer un patrocinador que se une al equipo, cerrando un acuerdo que incluye una fiesta racing y un sorteo que premia al ganador con subirse de copiloto en el coche durante unos tests en el circuito de Tarajalillo. Al final de esta entrada te haré la invitación oficial.
El 23 de agosto me “presento” por primera vez al Clio. Ese sábado vi el coche de cerca, ya que en las carreras en las que hemos coincidido, simplemente ha sido de pasada, aunque estuviera parado. Decir que todavía no me siento en mi lugar, más que nada porque no hay backet, ya que antes del rallye Jonathan va a correr las subidas de Fataga y San Bartolomé y no lleva ese sillón por descontar algo de peso. Ahora lo ahorra y para el Teror le va a sobrar por mi culpa. Menos mal que el 90% del recorrido es cuesta abajo.
Más o menos ahí iré yo
El caso es que sin poder sentarme, ya puedo ubicar mejor donde tendré que trabajar el sábado 27 de septiembre, y eso siempre viene bien para no tener que improvisar a última hora.
Decir también que a estas alturas ya hemos cogido las notas y las hemos revisado dando algunas pasadas. He de reconocer que a pesar de la experiencia y conocimiento del terreno (por las carreteras por donde discurren los tramos habré pasado 10 millones de veces),  al principio me costó bastante apuntar y sobre todo cantar la carretera tal como la quiere Nuez, ya que en mi cabeza residen desde hace años unos monosílabos tales como “y”, “en” o “se” que no caben en este sistema de notas y que mi boca se empeña en lanzar hacia fuera. Las primeras curvas iba medio perdido porque el sistema es totalmente nuevo para mí y no hago esta labor desde hace casi un año. Intento resetearme y concentrarme y creo que al final del trabajo he aprobado, aunque sea raspando el suficiente. Después de esa primera vez hemos ido alguna más, y cada vez tengo más por la mano las notas y la conducción de mi piloto, por lo que la comodidad crece y la calificación ha ido subiendo, siendo todo mejorable por mi parte.
Ahora toca esperar a que vayan pasando los días, mi barriga vaya bajando a base de running y “hambring” y que las subidas de montaña salgan bien para estar en las verificaciones de nuestra plaza del Pino con casi todas las garantías (todas no se tienen nunca).
Lógicamente a esas alturas ya me habré sentado en mi sitio, habré preparado todo mi arsenal de “cachos” para la carrera, tendré los arneses ajustados y si puedo habré sentido la velocidad que transmite el Clio, que según Jonathan no es tanto desde dentro como parece desde fuera.

Gracias a Jonathan por darme esta oportunidad, a Mundo Ramírez, a los patrocinadores que apoyan este proyecto, a mi familia, que ya es un poco más grande y mucho más feliz por la inclusión de Aroa en nuestras vidas y a ti por leerme y por venir (espero verte allí) a la fiesta que tendrá lugar el viernes 19 de septiembre por la noche en el Made in Teror, un cojonudo local de copas situado en la plaza de Sintes de Teror. Allí tendremos el coche y sortearemos artículos racing además de que alguien se llevará la posibilidad de subirse en el Clio acompañando a Jonathan, en marcha y rodando, no allí, claro.
Aquí nos vemos
Nada más, lo próximo será contarte como se vive desde dentro un rallye, otro, porque no olvides que sigo volviendo a las carreras… sin haberme ido.


miércoles, 1 de enero de 2014

Fin de temporada, inicio de otra etapa

Toca hacer balance final. 
No voy a ir resumiendo carrera por carrera, ya que cada una tiene su entrada en el blog y la puedes leer haciendo un simple clic en la que quieras, así que esto será un resumen de mis sensaciones dentro de las carreras durante todo el año, no sólo yendo de copiloto sino también de comisario de seguridad. A ver si me sale.
Después de haberme pasado unos años en el dique seco y que el 2012 se frustrara cuando prometía estar interesante, este año que acaba de terminar me traía la oportunidad de hacer un campeonato entero, en este caso el de los slaloms sobre tierra en Gran Canaria. La oferta venía hecha por Diego Guedes, un buen amigo de Ingenio que después de hacer algunas subidas de montaña con un coche prestado el año pasado, ahora decidió comprar un Toyota Corolla para intentar completar el año en la tierra. Al ser inexperto y querer tener tranquilidad, decidió que yo podía aportarle la dosis de experiencia suficiente. No me lo pensé demasiado, ya que tenía ganas de correr y me parecía una buena opción para seguir en activo.
Casi a la vez que se acercaba el primer slalom, me llamaban para comentarme que Osmundo Ramírez estaba buscando copiloto para hacer el Santa Brígida, en este caso de asfalto. Contactamos y nos pusimos de acuerdo para correr. Estos dos acercamientos han sido los que han marcado mi año, y si nada cambia, los venideros también, porque en caso de volver a correr dudo mucho que sea con alguien diferente a Diego y Osmundo, sin contar a Raúl Quesada o Miguel Quintino, a los que les debo mucho y para los que siempre estaré disponible si llegaran a necesitarme en determinado momento.
Las carreras de tierra se han desarrollado de menos a más, siempre teniendo cuidado de no romper el coche y teniendo en cuenta que Diego tenía que progresar poco a poco sin saltarse pasos. De no tener claro como apuntar las curvas, ir despacio, frenar y acelerar bruscamente y que el coche fuera el amo de la situación, cumplimos todo el proceso para al final hacer todo lo contrario. Diego ya domina el coche y aunque con la precaución de quien está empezando y corre con cabeza, ya todo está mucho más claro y podemos decir que acabamos el año al mismo nivel (segundo arriba, segundo abajo) que el resto de participantes que cuentan con coches y experiencia similar.
Las sensaciones por lo que a mi respecta han sido bastante buenas. Al principio ni cabía en el coche debido a la posición del sillón, pero una vez corregido eso ya estaba como en mi casa. Desde la primera curva de la primera carrera me mentalicé de que esta aventura no se trataba de apuntar y cantar notas nada más, sino que iba a ser un trabajo de psicología. Me refiero a que con un piloto con experiencia, pues tú vas a hacer tu trabajo y ya él conoce todo lo demás. En el caso de un piloto casi novel como era Diego había que trabajar sus nervios, y que poco a poco fuera aprendiendo a “sentir el ritmo” de las carreras. Cuándo nos ponemos el casco, cuándo nos vamos a la salida, cuándo se frena, cuándo se arriesga… en general todo lo que lleva este mundillo. Al final del año, cuando teníamos que correr más que nunca para lograr los objetivos no tuve ninguna duda de que lo podíamos hacer, y por eso en la última carrera me centré en darle confianza a Guedes para que pasara sin dudar por donde yo creía que se podía pasar a fondo. También lo hice a modo de test para comprobar y asegurarme de que todo el rodaje y el procedimiento de aprendizaje llevado a cabo en las anteriores pruebas habían dado sus frutos, y creo que el resultado es bueno. Está claro que se puede mejorar, que hay que ir un poco más rápido y seguir cogiendo confianza, pero ese ritmo lo dan las carreras y estoy seguro de que cuando Dieguín se vuelva a poner a los mandos del Corolla (o el coche que sea en la disciplina que sea) no le va a temblar el pulso.
A pesar de que el objetivo del año era claramente pasarlo bien y aprender, al final nos vimos luchando por el tercer puesto del trofeo de promoción para pilotos novatos que organiza la Federación, meta que cumplimos y de la que estamos muy orgullosos. Yo por mi parte estoy doblemente contento, ya que aparte del triunfo y haberme divertido bastante, se que Diego ha evolucionado, aprendido y disfrutado, por lo que mi trabajo creo que ha estado bien hecho, aunque seguro que en algún aspecto podemos mejorarlo.
Hablando ahora del asfalto, sólo dos incursiones en esa superficie este año. La primera en Santa Brígida con Osmundo Ramírez y la segunda en Teror a bordo del Lupo de Aridany Ojeda. 
En los dos casos disfruté bastante, aunque puestos a elegir me quedo con la prueba satauteña, ya que a pesar de los problemas mecánicos que tuvimos, fue una de las carreras en las que mejor lo he pasado en toda mi trayectoria como navegante. Mundo y su “soplillo” son un conjunto perfecto y formando parte de eso uno se siente muy cómodo. En aquel Santa Brígida volví a darme cuenta de que, como el titulo este blog, volvía a las carreras sin haberme ido. No estaba oxidado para cantar notas a todo trapo y seguía controlando los rutómetros, relojes y controles como hace unos años. Son cosas que no se olvidan, pero la inactividad hace a uno dudar de si mismo. Aparte del tema deportivo, en Santa Brígida hice un amigo para siempre. La química con Mundo surgió desde el primer momento y como si fuera un flechazo, me di cuenta de que si él quería y podía, sería mi piloto para el resto de los tiempos. Luego las circunstancias hicieron que el GT Turbo se quedara en el garaje todo el año, pero eso no quita que hablemos todas las semanas de volver a sacarlo “al ruedo”.
Del rallye de Teror hay poco que decir, ya que corrí de rebote (y porque Mundo me dio “permiso”) y el coche se rompió en el último tramo. Nada que no hayas leído ya te puedo contar. Me quedo con lo positivo, que fue volver a tomar la salida desde la plaza de mi pueblo y correr mi rallye, aunque no pudiera terminarlo.
También durante esta  finiquitada temporada he trabajado en varias carreras como comisario de seguridad, tanto dentro de tramo como en alguna salida o control stop. Nada nuevo que contar a este respecto. No compensa lo que nos pagan por todo lo que hacemos y lo que aguantamos, pero siempre voy con la mejor predisposición a hacer las cosas bien, y todo por ayudar a que los corredores estén más seguros y por echar una mano a mi deporte. A veces encuentras gente (aficionados o participantes) que te ayudan y colaboran cuando es necesario, y otras veces te molestan o te insultan, sacando uno siempre la misma conclusión: “no vengo más”. Pero luego llega la siguiente carrera y ahí estoy a las 6 de la mañana con el coche cargado de pancartas, mallas y cintas. Es lo que tiene ser un apasionado del motor. No es fácil despegarse de este mundillo.
Afrontando la recta final de este texto, no quiero olvidarme de felicitar a los amigos que este año han conseguido éxitos y de dar las gracias a quien de una manera u otra han hecho posible que yo haya podido disfrutar de lo que me gusta otro año más, y van dieciséis de comisario y trece de copiloto.
Para el año que viene afronto una de las carreras más complicadas e ilusionantes que puede haber, empezar a criar a mi hija copilotando a Leti, mi maravillosa media naranja. Ese será el objetivo principal del año y de mi vida, pero si Aroa (así se va a llamar) me lo permite y se dan las circunstancias adecuadas, podría ser que estuviera con el casco puesto en alguna carrera de asfalto o de tierra, o de las dos cosas.
Antes de terminar quiero hacer una reflexión relacionada con un tema que está muy en boca de todo el que se dedica de una u otra manera a las carreras, el rallye de Canarias. Vaya por delante que yo respeto en qué emplea cada cual su dinero, que para eso es suyo.
Sea por lo que sea, por desidia de algunos o fallos de otros, el rallye dicen que ya no puntuará para campeonatos internacionales y demás (aunque habrá que ver si eso se cumple). Hasta ahí vale, teniendo en cuenta que todos los que tienen que ver tendrán su parte de culpa y no todos cuentan la verdad completa, pero… que se hagan iniciativas para que la gente ponga dinero y así cubrir la parte del presupuesto que falta me parece de ciencia ficción. No es que la historia se haya creado, sino que la gente lo aplaude y lo ve con buenos ojos. Me cuesta creer que la ignorancia sea tanta como para que en unos tiempos donde nuestros propios vecinos o algún familiar nuestro viven medio mes con la nevera completamente vacía y haya niños que salen al recreo con las manos en los bolsillos porque su madre no tiene para un paquete de galletas, la gente ponga dinero de su bolsillo para que se haga un rallye, pagando la afición el transporte de los equipos europeos, que encima son los que más dinero tienen. Si a todo el mundo le sobran esos 5€ que piden para el rallye, que se los den a los Servicios Sociales de su Ayuntamiento, y si no se fían, que junten todos los billetes que su grupo de amigos aficionados al motor quieran poner y hagan una compra en el super para luego dárselas a quien de verdad necesita ese favor. Dicen que con 120 mil euros está el rallye “donde se merece”. Con ese dinero comen 20 familias durante cinco años. Entiendo que entre todos no vamos a acabar con la crisis ni resolver los problemas de la gente, pero entonces tampoco pretendamos sacarle las castañas del fuego a Monzón y Paulino, porque si no voy a solucionar el problema de mi vecino en paro, menos voy a hacerlo con el de dos personas adineradas, por mucho que tengan que ver con el deporte que tanto me apasiona. Como ya dije hace unas líneas, cada uno usa sus euros como quiere, pero también debería usar su sentido común y su consciencia. Ojala el rallye se haga y valga hasta para el WRC si hace falta, pero que el dinero que nos piden a nosotros lo ponga cualquier grupo hotelero por ejemplo, que factura esos veinte millones de las antiguas pesetas en dos semanas llenos de guiris, o un banco potente, que si tienen para la fórmula 1, tendrán para este tema, también por ejemplo.
Nada más, muchas gracias de nuevo por pararte a leer las historias de un humilde aficionado a los rallyes metido a hacer muchas cosas dentro de ellos. Te deseo que el año que ahora entra venga lleno de buena suerte, pero no te olvides de que para que las cosas salgan bien, hay que ponerle ganas a la vida.