viernes, 2 de octubre de 2015

Rallye Villa de Teror 2015: Agua y champán, buena mezcla.

Hola amigos. Aquí estamos de nuevo para seguir escribiendo historias. El resumen general de ésta es bonito de contar, porque el resultado es difícilmente mejorable: 1º del grupo TA, 2º de la categoría 2, 2º de la Maxi Challenge RallyCar, 2º de la escudería Aterura y 2º de la clasificación general. Eso es el final, pero para llegar ahí pasaron unas cuantas cosillas que ahora te escribo.

La semana del rallye todo discurre de forma tranquila. El coche está revisado y funciona perfectamente. Por mi parte, para intentar darle un punto de novedad y de paso tener algo que preparar, decido  buscar un mono prestado para correr más cómodo. Si leíste la entrada anterior sabrás que los míos me vienen quedando un poco apretados. Por tanto hablo con el amigo Osmundo Ramírez para usar el suyo, pero a la hora de probármelo ocurre que al contrario de lo que estoy acostumbrado, me queda enorme. Mundo es un hombre grande, y su mono también. De barriga me va de lujo, pero de mangas, hombros, cruz y piernas me sobra demasiado, así que tengo que buscar otra opción y me acuerdo de Pedro Domínguez y su mono OMP. Contacto con Raúl Quesada y ya tengo otra funda prestada. Ésta me queda bastante bien, y al ser negro me hace más flaco (o eso dicen), por lo que es la que usaré.

Las verificaciones administrativas se llevan a cabo en Teror, y aunque entiendo la polémica surgida por el triple desplazamiento a mi pueblo (jueves, viernes y sábado) que deben hacer los participantes de sitios lejanos, a mí me supone poder ir casi caminando. Aparte de eso, el sitio es bonito y la bolsa que nos dan (del Donuts) es de tela y aprovechable totalmente. Encima hay bollos de azúcar para merendar. Serían mas lejos que otras veces, pero no he visto mejores verificaciones administrativas. Por cierto, recordar a los que protestaron, que para el rallye de Telde también tuvimos que dar tres viajes a Las Terrazas, y la gente de Teror, Moya, Arucas, Gáldar, etc… no abrimos la boca.

La víspera de la carrera se rumorea que va a llover. Por la tarde ya la amenaza está en el cielo, y a la hora de la ceremonia de salida empieza a “chispear”. Me toca ser el speaker otro año más, pero esta vez sólo durante un rato. A mitad de ceremonia decido marcharme y dejar al mando a Vicente Travieso porque aunque no era lluvia fuerte si que mojaba las cabezas estando quieto, y podía ser presa de un enfriamiento y/o gripe que me dejara KO para el día siguiente. Es por eso que me fui en busca de mi coche y mi piloto y no me bajé más del Clío hasta que ya era hora de irnos a casa. Me gusta colaborar con la organización en todo lo que puedo, pero sin descuidar mi trabajo principal que es ser copiloto, y no me pareció buena idea quedarme bajo la fina pero persistente lluvia mucho más rato.

Parque cerrado. Marco incomparable

Como siempre pasa, pero siempre siempre, la víspera de un rallye se acuesta uno bastante tarde para lo que se supone que debería descansar y teniendo en cuenta que hay que madrugar.
Las 6:30 de la mañana, me pongo de pie, me asomo a la ventana y… sigue lloviendo. En ningún momento ha caído una tromba fuerte, ni siquiera ha pasado de ser un chispeo, pero no ha parado durante casi 10 horas, por lo que está todo mojado. Las carreteras de los tramos, también.
Normalmente los días de carrera no puedo desayunar, pero esta vez me obligo a comer porque tengo la sensación de que el esfuerzo mental va a ser grande. Lo que no falta nunca en mi menú antes de salir de mi casa hacia un rallye es una manzanilla con limón. Asienta “la madre” y serena el alma, por lo menos a mí.

Ya en la plaza de Sintes hay trasiego de ruedas para todos lados. Nosotros para esta carrera contamos con varias ruedas nuevas. En lo que voy a coger la hora y a la revisión de la ropa y el casco, aparecen dos gomas de agua en nuestra asistencia. Para un día que tenemos nuevas, hacen falta de otro compuesto. Momento de tirar de teléfono y de confiar en las amistades. En los dos primeros tramos hay humedades y llueve. En el del Toscón no está la cosa tan mala, pero también hay agua. Nos dejamos aconsejar por algunos pilotos, vemos lo que montan otros… y definitivamente decidimos llevar dos ruedas blandas detrás y dos de agua delante, más otras dos blandas de repuesto.  En el enlace hacia Ariñez justo al pasar por Cueva Corcho, la carretera está totalmente seca. Ya la jodimos. No lo digo pero lo pienso. Curiosamente fue sólo allí, porque ya en la zona de la salida y en todo el tramo en general había bastante humedad y también niebla. Estoy tenso, no me gusta la lluvia. Jony me nota la respiración agitada en los interfonos y me dice que me relaje. Necesito empezar a correr ya.
Hacemos esa primera especial a un ritmo cómodo, teniendo cuidado debido a lo delicado del terreno. Al llegar a meta y coger el móvil me entra un mensaje de Raúl Quesada que dice: “tiempazo”. La monta de neumáticos no nos salió mal y el ritmo era el adecuado.
La bajada del Zumacal sale un poco peor debido a que está más seco, pero no perdemos demasiado. Contactamos con los compañeros de Aterura para que nos digan cómo está el asfalto en el “Caminito de Teror”. Casi todo el recorrido está seco. Sólo hay algo de agua en la zona final. Hay que cambiar las ruedas. Saliendo de Arucas vemos un sitio llano y que no estorba al tráfico y allí nos arrimamos. En lo que Jony afloja los tornillos yo pongo y subo el gato. Quito y guardo la rueda que sacamos y Jony pone y aprieta la nueva. Así por los dos lados.  En total once minutos para cambiar dos ruedas, con el gato original que trae el coche y la llave de cruz. Nada de pistolas. Ni mal está teniendo en cuenta que él todavía arrastra secuelas de su operación de espalda y yo soy el rey de los torpes. Nos subimos al coche escurriendo en sudor, pero… tengo una toalla. Soy torpe, lo reconozco, pero mi cabeza piensa en todo.
Con este cambio, también acertado bajo mi punto de vista, acabamos la primera sección cuartos de la general. En el control stop del Hoyo, el hans del casco de Jonathan se traba y él no puede quitarlo. Lo intento yo y… corte en el dedo. Sangre. Toalla. 
Parece poco, pero casi me desangro
Como la asistencia es larga, cruzo la calle para que me hagan algo en el Centro de Salud. Me curan y me vendan.
Volvemos a tirar de teléfono. En el tramo 1 vive alguien de la familia de Jonathan, en el 2 hablo con el amigo Carlos Yánez y en el 3 siguen los amigos de la escudería. El tiempo ha mejorado algo y la carretera está empezando a secarse. Montamos blandas en las cuatro ruedas, y las dos de agua de repuesto, por si acaso.
El ritmo vuelve a ser bueno y cómodo. Estamos en plena lucha por el podium, pero lo llevamos con calma. Al pasar la meta de San Isidro notamos que la base de la palanca de cambios ha partido tres de sus cuatro tornillos de sujeción y está bailando. Le ponemos dos o tres cintillos (bridas), pero no tiene buena pinta. Jony cambiará pisando el embrague para no tener que tirar tan fuerte de la palanca. Antes del tramo del Toscón volvemos a meterle cintillos por todos lados. Me pongo el casco en la gasolinera de La Cazuela y al subirnos al coche y arrancar… silbidos de los compañeros. Puse el casco de Jonathan encima del techo y… ahí lo dejé. La historia de que después de tantos años los pilotos tengan que ponerse el casco dentro del corte de carretera nos tiene un poco descentrados en ese aspecto. La norma siempre ha sido la misma y está escrita, pero hasta el rallye de Telde se interpretaba de una manera y ahora de otra, por lo que hay que cumplirla a rajatabla. Encima ese es otro de los aspectos protagonizados por el gran Murphy, ya que cuando te pones el casco con tiempo y tranquilo nada se traba, y cuando llegas al control algo justo el hans tiene la tira al revés o el cable del interfono está detrás de la espalda. Algo así nos pasó de camino al tramo 6, cuando por lo dicho de los cintillos en la palanca salimos algo justos y al ser el corte de carretera casi al lado del control horario, cogimos cola de Piletas a la entrada de Las Mesas. Por un momento, o dos, creí que no llegábamos a tiempo, pero al final sí.
Justo antes de salir en ese tramo vemos la grúa en marcha y hay revuelo. Con este casco tan de primera división no puedo oír lo que se dicen los comisarios por las emisoras. Finalmente resultó que casi a la vez pero en diferentes puntos del tramo, el número 4 (Quintino) y el 5 (Modesto) se accidentan. El trabajo de Aterura para despejar la carretera es impecable, no llegando a pasar ni diez minutos para sacar los dos coches del camino, por lo que no peligra la celebración de tramo, lo que nos alegra. A pesar del problema con el cambio, queremos correr.
Llegamos a la asistencia y como ya habíamos llamado previamente, tienen todo preparado para reparar la palanca. También se han roto unos soportes de la cuna del motor, pero eso no es del todo importante. En ese punto, faltando dos tramos para terminar no quiero mirar la clasificación. No la he mirado en todo el día. Al llegar a las metas he ido viendo algunos tiempos a modo de referencia, pero no sé por qué, preferí no meterme en el on line y sacar cuentas. Aún así la gente se me acerca y me va diciendo que vamos segundos de la general. No es que no les haga caso, pero prefiero no creer mucho y mantener la calma.
Antes de salir en Ariñez me llega un mensaje. El tercero está a 4 segundos. Que no quiero sabeeeeer.
En la última bajada hasta San Isidro hay mucha niebla, pero mucha mucha. Apenas se ve más allá del morro del coche. Le digo a Jony que casi seguro el tercer puesto está asegurado si conseguimos terminar, que no es poco. Él me dice que sí, que tendrá cuidado. Los dos sabemos que el ritmo que hemos llevado todo el día es muy cómodo y seguro, y encima los tiempos están saliendo, así que esa es la manera. La primera parte está muy complicada porque no se ve casi nada y patina. Del cruce hacia abajo la cosa mejora y aumentamos el ritmo, mucho. En los últimos dos kilómetros nos volvemos locos. Cuando pasamos por meta, antes de quitarse el casco Jony me dice, textualmente: “enajenación mental transitoria”. El resultado es aventajar en más de 20 segundos al equipo que venía detrás. El coche corre mucho y nos conocemos la carretera, pero sinceramente y con perdón, le echamos huevos y un poco de locura. A fin de cuentas esto es una carrera y en el momento justo, donde quizás podíamos haber guardado la ropa, nosotros seguimos nadando y arriesgamos. Salió bien.

Enlace del vídeo interior de ese tramo: 

Queda un tramo. Paramos a ponernos los cascos en la vuelta de Los Pájaros, llegando a La Laguna. Jony dice que mire a ver cómo vamos para saber el ritmo que tenemos que usar. Vamos segundos, el tercero a 26 y el cuarto a 38. Tenemos el podium en la mano, pero… super Murphy aparece de nuevo y nos señala el parachoques delantero, que está lleno de aceite. ¿Y esto? No me jodas…
Abrimos el capó, quitamos el parachoques y damos con el fallo. Una tuerca del radiador de aceite está pasada y hay una fuga. Miramos el nivel y está cerca del mínimo. Hay que hacer el tramo que queda con un ojo en el reloj de presión de aceite y si se viene abajo, parar, no queda otra.
Voy mirando todo el camino, todo. La aguja no se mueve del sitio correcto. Pasamos por Los Chorros y sigue todo bien. Pienso en decirlo pero estoy seguro de que Jonathan también está mirando. Voy haciendo tantas fuerzas que en algún momento pienso que la aguja no ha bajado porque yo la atraigo hacia mí con un campo magnético que voy generando de apretar tanto el culo contra el sillón. Pasamos la meta, el tiempo es bueno y le doy las felicidades y las gracias, pero… no me fío. El amigo Ismael Rodríguez, del equipo de Radio Las Palmas nos felicita por el segundo puesto. Espera a ver, que tenemos que llegar de Los Castillos a Teror y picar en el último control. El amigo Aday está en esa meta y nos dice que no hay mucho aceite en el parachoques. Paramos a mirar el nivel, que ahora está un poco por debajo del mínimo, pero nos dará para llegar a la meta final. 
Por las cosas de la vida, mi padre iba pasando por la rotonda justo cuando íbamos a arrancar, así que foto “celebrando el triunfo”. Sonrío porque estoy contento, pero a la vez sigo tenso. 
Faltaba llegar a Teror. Véase el aceite en el suelo.
De camino a Teror el móvil echa humo. Me emociono al leer mensajes que me van llegando. Al entrar en la calle Real casi todo el mundo es conocido. También durante el rallye he visto muchas caras cercanas en los tramos. Les pido disculpas por no poder saludarlos, pero voy tan concentrado que aunque los veo, no me da tiempo a pensar.
En todo momento durante los kilómetros cronometrados, los conocidos y los que no, se echan las manos a la cabeza con las llamaradas laterales que suelta el coche por el tubo de escape. La verdad que son una pasada y nos alegra que les gusten. No sé si en prestaciones eso significa algo (ya sabes que mis conocimientos de mecánica se limitan a saber donde están las trabas del capó), pero estéticamente queda muy bien en las fotos y los vídeos.
Toca la ceremonia del podium. Hemos quedando segundos. En algún momento nos abrazamos. Lo hemos luchado. Huelga decir que si nuestro coche queda tan arriba es porque otros con mejores prestaciones han tenido que abandonar, pero eso forma parte de las carreras. No obstante ya desde el tramo 1 íbamos cuartos, así que algo de mérito debe tener por nuestra parte, digo yo.
Pasamos la rampa de meta con nuestras hijas cogidas. La sensación es inigualable. Los compañeros comisarios de Aterura nos tiran confeti y nos aplauden. Los señalo con la mano a modo de dedicatoria. Son parte de este éxito. Descorcho el champán y me lo tiro por encima. Bebo un trago. Está amargo y caliente, pero en estas circunstancias me sabe rico. De Jonathan no sé, porque aun hoy cuando yo escribo esto o tu lo estás leyendo, creo que él sigue intentando abrir la botella.
Recogemos varios trofeos y nos hacemos cientos de fotos. Según parece, somos los terorenses que más arriba han quedado en el rallye del pueblo en sus treinta y cinco años de historia. 
Con mis trofeos...y las copas.
Ahora es cuando el cuerpo se relaja y empieza uno a notar los dolores, moliendas y demás. Por supuesto, que no falten las uñas negras. Al bajarme del coche no me olvido de llamar a Miguel Quintino. Mucho ánimo para él y Carlos.
Voy a ir terminando y como otras veces lo suyo es dar las gracias. Primero que nada a Jonathan por permitirme conseguir este éxito y dejarme guiarlo con mi voz y mis relojes por la niebla y las humedades. A su familia. Al equipo de asistencia y patrocinadores que siempre están ahí, antes, durante y después. A esa buena gente que nos atendió por teléfono para decirnos cómo estaba el suelo en cada tramo. Raúl y Osmundo, que son parte de mi vida carrerista. Mis amigos y mi familia, que estuvieron al tanto todo el día. Como ya dije, a los escuderos de Aterura, que hicieron un rallye de notable alto (sobresaliente no, porque siempre se puede y se debe mejorar).
Leti y Aroa, lo mejor que me ha pasado en la vida, bastante mejor que quedar segundo, y hasta primero. 
Y me parece que nada más. No quiero olvidarme de mandar un mensaje de ánimo a los compañeros que por una razón u otra no pudieron acabar la carrera o a los que no pudieron ni siquiera salir. Las rachas siempre pasan, y aunque es duro, hay que tener la paciencia suficiente para esperar. Yo hace 5 años iba a “jubilarme”, luego fui volviendo y ahora mira a donde llegué el otro día, así que mucho ánimo y tranquilidad que todo llega, siempre. Felicidades también a los que cumplieron su objetivo.
Casi lo último. Nuestro deporte está pasando por un mal momento. Por diversas circunstancias que todos sabemos nos están mirando con lupa, así que tengamos sentido común. El otro día había gente muy mal situada en muchos sitios. Por ejemplo en el tramo 4, por debajo del cruce de Arbejales, en una frenada muy fuerte a la que se llega rápido, justo en la tangente de la curva había un gran grupo de gente. Te juro que se me erizaron los pelos y me dieron ganas de mandar a parar el coche, bajar el cristal y preguntarles si creían que el tramo era subiendo. No podía creer que estuvieran allí. Luego supe que hasta que pasó el coche 0 no estaban, y luego se pusieron. Quizás se creen que son más listos que nadie. En fin…
Termino ya. Muchas gracias como siempre por perder parte de tu tiempo para leerme. Me da vergüenza decirlo, pero al acabar el rallye mucha gente me daba las felicidades acompañando su frase con un “estoy deseando leer el blog”. Lo agradezco, pero no sé si podré mantener el nivel en cada relato. Espero no decepcionarte esta vez. 
En principio la siguiente cita con mi casco será en Maspalomas, rallye que aunque me queda lejos, siempre me ha gustado. 
Allí nos vemos. 
Recuerda, usando la cabeza se llega lejos. Lo único que tienes que hacer es ser mas listo que las adversidades del momento, y ellas no saben pensar.
Saludos.
 
Fin de rallye. Vuelta a la vida.






lunes, 21 de septiembre de 2015

Previo del 35º RVT: a correr en casa, pero no en pijama.

Muy buenas. Poco que contar en esta previa del próximo rallye. Volvemos a ponernos el casco en nuestro pueblo por novena vez, que no son pocas.
Después del buen papel que hicimos en Telde, toca refrendarlo con una actuación mejor si cabe, y a eso vamos. El coche está revisado y preparado para dar lo mejor de sí en unos tramos que son repetidos del año pasado, lo que ha hecho que entrenemos poco pero bien, como casi siempre.
Se ha reasfaltado la última parte del tramo 3, por lo que pierde botes y baches, y sobre todo, pierde el poco encanto que le quedaba con la reparación de la primera zona el año pasado. Aún así es la carretera por la que los terorenses hemos circulado toda la vida más de un millón de veces, por lo que estamos contentos de que se vuelva a hacer. Los otros dos tramos también son de nuestro agrado y bajando, lo que beneficia a los “pesos pesados” como yo.
A estas alturas de año preparar un rallye se va volviendo más fácil, bien sea porque ya tenemos todo por la mano o porque todo está en su sitio después de varias carreras.
A nivel personal, hemos intentando seguir con la preparación física correspondiente, aprovechando para dar una pasada “de entrenos” desde Tamaraceite a Teror corriendo a pie y tardando bastante más que en el coche de carreras. Lo más destacado de esta mi primera carrera running, es que cuando pasábamos los de la cola ya no quedaba agua en los avituallamientos, que curiosamente era de la marca Toscal, cuando uno de los patrocinadores de la prueba era Agua de Teror.
Cada año que pasa cualquiera de mis monos me queda más estrecho que el anterior, y eso que sigo practicando el  habitual “hambring”, o intentándolo. Si el 2016 seguimos en la brecha, los reyes magos de oriente van a tener que traerme una funda más grande y más ancha. Intenté conseguir nueva equipación para estrenarla en Teror, pero no había tallas para mi frondosa barriga, y mandarlo a fabricar tardaba mucho, por lo que será mejor dejarlo pendiente. Si alguien tiene algo en 58 más o menos y no lo va a usar, que me lo preste y yo se lo devuelvo lavado y perfumado, y si no, pues volveré a ponerme uno de los míos aunque tenga que ir todo el día con la tripa “metía pa dentro” y los cataplines colocados en vertical en vez de horizontal y natural.
Otro de los temas que teníamos pendientes de solucionar era la grabación del audio de los interfonos en el on board, y finalmente no se puede hacer debido a que la cámara que tenemos no contempla esa opción, por lo que lo seguiremos recogiendo las imágenes pero no nuestros comentarios. Igual es mejor así, para poder seguir diciendo chorradas sin que nadie lo sepa, aunque la verdad es que tanto Jony como yo solemos ser bastante serios…con el casco puesto.
Nada más te cuento, en breve sabremos el número que portaremos en las puertas y los rivales con los que habremos de competir.
Reiterar como siempre el agradecimiento a mi mujer y mi hija por permitirme perder mi tiempo con este jodido vicio y gracias a ti por perder estos minutillos para leerme. Nos vemos en Teror, por 35ª vez, y por favor, haz caso de los comisarios de seguridad y como nunca se puede controlar todo, ponte en alto y usa el sentido común, no es tan difícil.

Saludos. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Rallye de Telde 2015: Refuerzo de autoestima, con triste final.

Saludos. Todavía con el cansancio de un intenso fin de semana volvemos al teclado.
A modo de introducción, el resultado. 13º de la general, 3º del grupo TA, 4º de la categoría 2 y 4º de la Maxi Rallycar Challenge. Todo eso en cuanto a números, aunque lo que vale, y más teniendo en cuenta cómo se dieron las cosas al final, es que llegamos a la meta, y eso tal y como iba el año, es muy importante.
Ahora paso a contarte la historia que vivimos esta vez para llegar a la conclusión antes expuesta.

Nos asignaban el número 17 en la lista de inscritos. Al no tener ningún resultado este año era casi normal, y a mi no me disgustaba la idea de llegar siempre después que los rivales. Así puedes mirar sus tiempos y calcular a la antigua usanza, sin tener que mirar el on line y acabar con los datos fritos.
Desde el jueves empezaron lo viajes a Jinámar. Las verificaciones administrativas son como siempre un trámite más tradicional que otra cosa, pero ya se respira ambiente. El viernes todo está en orden, y a mediodía no puedo resistir la tentación de enviarle un whatsapp a Jonathan para saber si todo iba bien en el desplazamiento del coche. Dicen que de las malas noticias se entera uno rápido, pero me parecía raro que no surgiera algo de última hora. Mejor así. Las verificaciones técnicas y la ceremonia de salida se hacen sin mayor novedad, con la salvedad de que sin estar programado, la organización del rallye decidió hacer un briefing en la rampa de salida, con un equipo de sonido que tenía menos potencia que unos auriculares del chino y estando los coches a unos 50 metros de distancia, así que por lo menos yo, no me enteré de nada. Si hubiera estado en el programa horario con hora y lugar, todos habríamos rondado la zona y estado pendiente. En fin, por lo que luego se supo no dijeron nada relevante.

Sábado 1 de agosto. No hace calor ni en Teror ni en Telde. Me alegro. Llevo bastante mal las altas temperaturas y con todo el disfraz de copiloto puesto pues peor, así que estando la cosa fresca ya cojo más confianza de la que tenía, que no era poca. Al final la temperatura no llegó ni a 30 grados en todo el día, llegando incluso a lloviznar en algunas zonas. Para ser la fecha y el sitio que era, condiciones extrañas pero favorables, para los coches, sus ocupantes y también para los aficionados y organizadores.

La primera sección nos la tomamos con calma. El coche está en modo “a prueba de fallos” y no queremos cagarla. A estas alturas de la película no tenemos nada que ganar y hay que ir con cabeza. Cada vez que Jony me dice algo de que se puede mejorar yo le contesto: “tranquilo, esto acaba de empezar”.

En el Parque Cerrado, esperando la batalla.

En la salida de Los Cuchillos 1, tramo que al final no corrimos por una neutralización, estuvimos más de media hora con el casco puesto esperando que los organizadores decidieran qué pasaba. Menos mal que había sombra y se estaba fresquito. Si nos pasa esa situación con una ola sahariana de esas, la ambulancia no hubiera dado abasto. De esos momentos me quedo con el gracioso look vacacional del jefe de tramo, el gran Manolo Bassó. Con sus pantalones cortos de campaña y sus náuticas rojas sin calcetines, estaba como salir corriendo a solucionar un problema en pleno tramo.  
También como anécdota a destacar, en la bajada de Los Picos (creo, igual fue en Cuatro Puertas) veo como Jony va mirando al suelo en pleno tramo y no sé lo que pasa, pero no me da tiempo a preguntarle. Al final resultó que se había salido la boquilla de su “camelbag” y el Powerade se había regado por debajo de los pedales, por lo que le resbalaban los pies. Cuando se secó pasó a un estado pegajoso que venía hasta bien.
Entre sección y sección vamos al centro comercial Las Terrazas, sin duda un lujo de sitio para ubicar un parque de trabajo. Asfaltado y llano, con todo tipo de servicios (baños, bares, tiendas, supermercado…) con accesos fáciles y aparcamiento a la sombra para todo el mundo. Entiendo que las demás carreras hacen lo que pueden y sobre todo, dónde pueden, pero el Telde se apunta siempre un tanto a favor con esta ubicación.

Para la segunda sección montamos unas ruedas viejas (más viejas que las de por la mañana, porque nuevas no teníamos ninguna) pero más duras por si se calentaba la cosa. No nos fue muy bien, pero gracias a eso, pudimos guardar las blandas para la última parte del día. En la meta de Cuatro Puertas 2 nos damos cuenta de que hoy si que nos estamos divirtiendo. Varias veces ha salido de la boca de Jonathan un “yupiii” o “yiiiija” al llegar a las metas. Si él se lo está pasando bien es que va disfrutando y eso es porque mi trabajo está bien hecho y le da para ir cómodo, por lo que me apodero de sus gritos de júbilo y los transformo para mí mismo como signos auto-confianza. Desde el punto de vista profesional, es importante que se valore mi trabajo, y muy bueno que también lo valore yo mismo y además, sinceramente, también me lo estaba pasando que te cagas.  

En este rallye los enlaces aparte de ser fáciles y sin complicaciones, eran muy cómodos en cuanto a tiempo. Sobraban siempre más de 15 minutos para poder estar parados y descansar, sin llegar a ser demasiado para empezar a enfriarnos. En la zona de Casa Pastores paramos al lado de una acera, y se dieron dos de las cosas de las que uno no se olvida aunque pasen los años. Como había tiempo y unas palmeras "camufladoras", decido ir a orinar. Hace viento. Suelo de tierra. Patadita al piso a ver hacia dónde va el polvo para no evacuar en contra del aire. Trucos de gente del campo, todo controlado…o no. Sale el chorro y se viene contra mí. Estaba virado hacia el este. Giro al sur, peor. Giro al oeste, imposible. Giro al norte…bien pero tarde. Conclusión: me había meado las botas y el mono. No tenía agua que echarle y mezclar aquello con Powerade no venía en ninguno de los remedios caseros que conozco, así que dejé que me diera el aire y listo. Encima para rematar la faena, cuando me subo al coche con el casco puesto y me abrocho los 5 puntos del arnés, la puerta no cierra. Ya leíste que estábamos al lado de una acera, pues claro, cuando me bajé abrí la puerta un poco, pero para subirme con el aparatoso casco la abrí del todo, trabándose el bajo contra el bordillo. "Levanta el culo" me dijo Jony, pero no. Tuve que soltarme y casi bajarme para poder salir de aquel problema. En fin, como el día iba bien y teníamos tiempo, nos lo tomamos a la carcajda limpia. Yo concretamente iba hasta meado, pero no de risa. 

Volviendo a la competición, casi sin darnos cuenta y sin agobiarnos por ello, estamos manteniendo una bonita lucha con varios equipos. Hay 4 coches en menos de 10 segundos y como por la cabeza del rallye la cosa está descafeinada, centramos la atención de la gente.
Por esa lucha (y porque no teníamos otra cosa), para la última sección volvemos a poner las ruedas que usamos por la mañana. Salimos a ella y cruzamos la meta de Los Moriscos octavos de la general.
Llegando a Arinaga el volante está como raro. Paramos en una gasolinera y resultó ser que no es el volante sino la propia barra de dirección la que está floja. Tenemos la herramienta adecuada y se puede arreglar.
En la salida de la Era del Cardón el amigo Nuez me dice algo del DNI en la boca, pero prefiero no contestarle. No le hizo falta. Hicimos el tramo a un ritmo brutal, encochinados con el mundo. En el top intermedio pico 7 segundos mejor, pero no se lo digo porque interpreto que el ritmo es muy bueno y apurarlo yendo con ruedas tan usadas puede ser peligroso, y si se confía también puede ser mala cosa. Si estuviéramos jugándonos un campeonato o una copa, sí le hubiera cantado esa referencia, pero estamos en agosto, tenemos tres ceros como tres soles en lo que va de año, y en aquel momento mi lado prudente decide que me quede callado. En la meta mejoramos 11,4 el tiempo de la pasada anterior y nos ponemos sextos. Lo hemos pasado bomba en esos 13 kilómetros.

Foto: Click racing

Nos queda un solo tramo, que a pesar de ser el último habrá que hacer rápido para intentar mantener lo conseguido, pero…nuestro gozo en un pozo. Cuando me subo en Agüimes después de volver a poner gasolina (ponemos varias veces durante el día en tandas de 10€ para no llevar demasiada carga) echo de menos mi lápiz. No es que sea especial, pero es el que llevo usando todo el día. Lo busco pero no está. Cojo otro. Arrancamos y se oye un ruido, como si hubiéramos pasado por encima de una piedra. Seguimos avanzando y el ruido va a más. Paramos y buscamos algo, hasta que nos damos cuenta de que se ha echado fuera la rótula de la copela de la suspensión y está dando golpes contra el capó. ¿Mala suerte por perder el lápiz? Supongo que no, pero vaya casualidad...
No es de extrema gravedad, pero si lo suficiente como para no poder correr más. Pensamos en retirarnos, pero decidimos hacer el enlace entero despacio y llegar a la salida a ver que pasa. Desde allí llamo al amigo Raúl Quesada que aparte de gran piloto es excelente mecánico, y le explico el problema. Me dice que si vamos despacio no va a pasar nada, pero que hay que tener cuidado. Me insiste en que no nos retiremos, que seguro que llegamos a la meta final. Así lo hicimos. Bajamos el último tramo a 50 por hora y perdemos parte de lo conseguido durante el día, pero llegamos. En el cruce de Lomo Magullo el propio Raúl nos aplaude al vernos pasar. Su cara de tristeza me hace soltar alguna lágrima. Somos amigos desde hace muchos años y él conoce de esto. Sabe que lo estamos pasando mal dentro del coche. Si la avería hubiese sido en otro momento nos hubiéramos marchado para casa, pero faltando un tramo había que terminar. Quizás podríamos haber corrido un poco más, pero nunca al ritmo que necesitábamos para seguir en el top ten, así que valía más minimizar los riesgos. Al pasar la meta y también una vez pasado el último control del rallye le doy las gracias a Jonathan. Siempre lo hago, y siempre lo haré, con él y con quien quiera que me suba. 

Ahí la avería en cuestión.
En lo que debemos apuntar para estudiar y aprobar en septiembre es el tema de la cámara. Se suponía que este año con los interfonos nuevos se podría grabar el audio de nuestras voces a la vez que la imagen, pero en el Islas Canarias no habíamos conseguido el conector (yo compré uno pero no era), en el Gran Canaria se perdió la tuerca de sujeción y no pudimos ponerla. Ahora en Telde, al poner el cable de entrada de audio la pantalla se quedaba en negro y no grababa. Pensamos que era la batería y la dejamos cargando en la asistencia, y cuando volvimos a ponerla hizo lo mismo, por lo que al final sólo grabamos los tramos 7 y 8 y sin audio. Esperamos encontrar una solución.

Pica en este enlace para ver el on board del TC 7: Cuatro Puertas 3.
https://www.youtube.com/watch?v=FGj1JiCfUVk&feature=youtu.be

En lo que esperamos para pasar por la rampa de llegada (espera que duró dos horas, lo nunca visto), recibo la noticia de la muerte de Angelito Ortega, y si ya estaba de mala leche por lo de la avería, esto me remata. Me sentí de esa manera impotente y extraña que todos hemos vivido alguna vez cuando se nos va alguien cercano y querido, que sin ser familia, te das cuenta de que le tenías mucho aprecio y nunca lo habías pensado. Angelito era una persona mayor con una mentalidad joven. Era el presidente de la Asociación de Vecinos de Madrelagua, el barrio de mi mujer, en el que por las cosas del puto destino, se estaban celebrando las fiestas estos días. Y lo peor no es que fuera el presidente ni que eran las fiestas, lo peor es que Angelito era buena persona. En fin, la vida es así. Deseo que descanse en paz y que como siempre hacía, todas las historias que siga contando las acabe riéndose, porque todo lo que había vivido lo recordaba con buen humor.
Con eso y con todo, que si rampa que si grúa y que si viaje a Teror, desconectamos el modo rallye a las tantas, y ya siendo lunes y habiendo descansado poco por haber acompañado a la familia del desparecido Angelito “machete”, me vino a la cabeza la posibilidad de que por haber quedado cuartos de “la copa Hankook” nos pertenece una rueda nueva gratis, que con otra que tenemos por allí suelta ya tienen la etiqueta de “reservadas para Teror” sin tener que gastarnos los cuartos.

Nada más amig@s, me despido felicitando a los que consiguieron alcanzar la rampa final, mandando ánimo a los que no lo lograron y como siempre dando las gracias a los patrocinadores de nuestro equipo que hacen posible que estemos viviendo todo esto, al equipo de asistencias por el curro que se pegan, a las familias por darnos el permiso y el apoyo para disfrutar de este vicio tan complicado de quitar. Gracias también a Jonathan Nuez por seguir proponiéndome la responsabilidad de guiarle con mi libreta por esas carreteras del mundo.
No se me queda atrás felicitar a mi amigo Diego por haber conseguido llegar a la meta.
Por la parte que me toca, nunca me olvido de mi mujer Leti y mi hija Aroa, que aunque las cosas salgan mal, y también cuando salen bien, siempre están detrás de mi con una sonrisa y un beso preparado. Eso si es una recompensa y no una rueda gratis jajaj.
También gracias a ti por leer este tostón y recuerda que si me ves por ahí, estoy abierto a consejos, críticas y a lo que estimes oportuno. Siempre se puede mejorar, en el copilotaje y en la escritura. También agradezco a quien se me acerca y me dice que siempre me lee y le gusta. Eso me da ánimos para seguir tecleando.

Feliz agosto a todos. Nos vemos en el rallye de mi pueblo, para dejarnos el alma, caminito de Teror y recuerda, preparar las cosas bien sirve para a la hora de la verdad, tener tranquilidad para disfrutarlas. 

lunes, 27 de julio de 2015

Previa del Telde 2015. Confianza ciega.

En pleno verano retomamos la costumbre de escribir una pequeña historieta, en este caso preparando el terreno para lo que será la cuadragésima edición del rallye Ciudad de Telde.

La verdad que en algún momento del nefasto Gran Canaria y los días posteriores, llegué a pensar que sería poco probable estar en la ciudad de los faycanes, pero el equipo hizo sus cábalas y decidió que finalmente estaremos en todos los rallyes, así que allá nos vamos.

El Telde es una carrera que nunca me gustó demasiado, supongo que porque discurre por zonas que no controlo tanto como la cumbre o el sur y me siento más inseguro. Con esto no me refiero a los tramos, sino a los enlaces, sitios para parar a repostar, mirar presiones y todo eso que se hace siempre de camino a cada tramo.

Si no me falla la memoria, lo he corrido en tres ocasiones, además consecutivas. En 2005 con Miguel Quintino y 2006 y 2007 con Raúl Quesada. En todas conseguimos llegar a la meta final. En aquellos años el rallye callejeaba por el corazón de Telde, pero ahora se agrupa todo en el centro comercial Las Terrazas y así es más fácil. Además los tramos son con un formato de 3x3, cosa que últimamente no se venía haciendo. Para un copiloto, preparar una carrera así es mucho más sencillo que cuando es un 4x2, o unos tramos por la mañana y otros por la tarde. Nunca es complicado, pero a la hora de calcular rutas y tiempos de enlace hay que dar más rueda que cuando es repetición, ya que lo que haces una vez ya te vale para el resto del rallye. Entiendo que haya a quien no le guste este formato, pero para mí como “profesional” del tema es lo que más me gusta, simplemente porque facilita el trabajo.
Concretando un poco más en las carreteras a correr, se empieza por el manido pero entretenido “Cuatro Puertas”, en la versión que sale desde La Manigua, sube por una zona estrecha y recta hasta el cruce de Piletillas que se coge en ángulo recto a la izquierda para luego negociar los vaivenes anchos del tramo para en el cruce de Los Moriscos girar a la izquierda y bajar hasta la meta por encima de los baches y en medio de los invernaderos. Son pocos kilómetros pero muy intensos.
El segundo tramo es Los Cuchillos-La Era del Cardón, con meta en Falcon Cresta. Poco que decir de esto que tú no sepas. La Era es la Era, sea la versión que sea.
Para terminar la sección se hace la impresionante bajada de Cazadores-Los Picos, atravesando el pago de La Breña. Todo hacia abajo a una velocidad acojonante. Aquí hay que tener las cosas claras, para bien o para mal. Si tienes confianza mándale, pero si no la tienes hay que aflojar. Me explico: si no tienes claro donde frenar en cada zona complicada, vale más frenar antes y perder un poco de tiempo. Ahora, si hay confianza para arriesgar, puedes llegar a la meta totalmente reforzado, tanto en la lucha contra el crono como moralmente. La última vez que fuimos vimos unos carteles informativos contando que iban a asfaltar las zonas de Cazadores y Lomo Magullo. Un asfalto nuevo en una bajada tan radical puede ser peligroso, ya que lo normal es que patine bastante y que encima no lo tengamos en las notas porque las obras se están haciendo durante esta semana, en la que ya no se puede ir a entrenar. En fin, supongo que el viernes el en brieffing nos dirán algo al respecto y que en la primera pasada habrá que tener especial cuidado, más si cabe.

Los reconocimientos se han desarrollado sin complicaciones, siendo lo más destacado cuando fuimos engullidos por un mar de ovejas al paso por La Breña y los 33 grados que había en Corralillos un sábado a las 7:00 de la mañana.

En cuanto al coche se refiere, después del medio destrozo de la última carrera, se ha reparado la caja a consciencia, con piezas nuevas y mejores que las que tenía. Además se han cambiado algunas cosas con el fin de solucionar el problema de los “cabezazos” que viene dando todo el año, que finalmente se cree que fueran por un cable partido en la zona de la pastilla de encendido. Después de todas esas reparaciones y mejoras creemos que el rendimiento del Clío debería ser pleno. Eso esperamos.

La parte física de los habitantes del vehículo si que la tenemos un poco descuidada, sobre todo yo. Jonathan sigue medio tocado de la espalda a pesar de que la operación de hernia discal había salido bien. Entre eso, el trabajo, las horas que echa alrededor del coche de carreras y el tiempo que merece la familia, es complicado buscar el momento para hacer deporte, aunque tiene bastante fuerza de voluntad y se está dedicando a nadar por las noches.
En lo que a mí se refiere, sufro de gandulitis aguda nivel III. Gracias a que el equipillo del futbito se apuntó a dos torneos de verano a la vez he ido moviendo el culo una o dos veces a la semana, aunque el esfuerzo intenso que se hace en la cancha no da mucha resistencia aeróbica, pero bueno, supongo que algo es algo. Viendo el otro día pasar a los participantes de la Teror Trail al lado de mi casa me entraron ganas de retomar el tema y ponerme las pilas en serio, pero normalmente de pensarlo no pasa. A ver si de alguna manera alguien o algo me da el empujón que necesito.

Poco más que decirte. Tengo la sensación de que este rallye va a salir bien, no sé por qué. Espero no equivocarme y que esa noche o al día siguiente las cervezas que me beba en las fiestas de Madrelagua sean para celebrar y no para olvidar.  

Seguiremos informando.

Saludos. 

martes, 2 de junio de 2015

Rallye Gran Canaria 2015: Chacho, chacho, chacho...

Hola buenas.
Esta vez no sé ni por dónde empezar. Quizás lo primero a contar sea el resultado final: un abandono en el penúltimo tramo.
La historia empezó a escribirse cuando el viernes a media mañana me llama Jonathan para decirme que yendo de camino a alinear la dirección se partió una piña del palier y está botado en Arbejales (un barrio de Teror). No hay problema, tenemos tiempo de sobra para comprar una nueva y montarla o poner la de repuesto… pero no. La que había se tiró porque estaba media dañada. En todas las tiendas de repuestos y concesionarios Renault no hay piñas para este coche, o más bien que le sirvan a este coche, porque la que tiene no es la que lleva este modelo. Nos pateamos toda la capital y parte del sureste buscando y rebuscando a ver si aparecía algo. Con ayuda de varios amigos dueños de talleres nos vamos moviendo también por teléfono a ver si hay suerte. Ya son las 15:00 horas y no tenemos casi nada. La única opción es comprar una que hay en una tienda especializada en palieres pero que según el vendedor, es de muy mala calidad y dice que “no aguantará ni la ceremonia de salida”. Entre tanto al gran Laure se le ocurre que en Fontanales puede ser que haya algo mejor. Llamamos y sí, la hay y debería servir. El padre de Jonathan va a buscarla y nosotros nos venimos para Teror. Cuando llega la piña… no vale. Son casi las 17:00 horas. Tenemos que verificar a las 18:26. Se huele la retirada antes de empezar, pero como no nos queremos rendir sin haber luchado, vamos a la tienda de este señor y nos traemos ese material, que por malo que sea será mejor que no tener nada. Pedimos permiso y llegamos a verificar a las 18:58, dos minutos antes del límite. Sin alinear la dirección, sin lavar el coche, sin bañarnos y sin comer. Es verdad que podíamos haber hecho el trámite el sábado por la mañana, pero hacer la ceremonia caminando es algo ridículo, así que nos sacrificamos y salió bien. 

En el parque cerrado el viernes por la tarde

Sábado 30 de mayo, día de Canarias. El coche es francés, con piezas de todo lados, incluso hasta de EEUU. No tenía nada que celebrar y nos lo iba a demostrar.
En el enlace hasta el parque de trabajo se repiten los cabezazos que daba en el “corte inglés”. Un sensor de algo hace que el motor se quede sin alimentación durante décimas de segundo. No es mucho pero jode. En la asistencia parece que damos con la avería y se repara y aunque algo menos, la verdad es lo siguió haciendo durante todo el día.
La cámara que siempre ponemos para grabar desde dentro se queda en la mochila porque se nos pierde una tuerca que la sujeta, así que sin cámara y por tanto, sin vídeo on board con el audio del copiloto.
El primer tramo no sale del todo bien, ya que al tema este que dije antes se une que la caja rasca un poco y que la temperatura del aceite está por las nubes. Jony no va del todo cómodo, sumado con la propia dificultad de la carretera que no era poca.
Entrando en el control horario del segundo empieza el verdadero calvario. Los cambios no entran, y si entran, no salen. Hacemos los 5 primeros kilómetros sólo con la sexta velocidad. La idea es llegar al parque de trabajo y ver lo que pasa. Pasando el cruce de Juncalillo la palanca vuelve a engranar cambios y nos volvemos locos a correr… pero no duró nada. Ya en el cruce de Fagajesto vuelve a joderse y así llegamos a la meta, perdiendo un mundo y con la nube de la retirada sobre nuestras cabezas, pero ahora tampoco nos queremos rendir sin haber luchado. Se revisa lo que se puede revisar sin sacar la caja y parece que la cosa, grave o no, es imposible de solucionar allí. Bocadillo de tortilla y cocacola. 
Después de mucho rato sin hacer nada y casi empezando a recoger, alguien nos dice que la avería se parece a una que suelen tener los Megane y nos chiva la posible solución. Lo probamos y… funciona. Decidimos seguir, aunque sea penalizados. Salimos del parque con 10 minutos de retraso, pero seguimos en carrera. En el tramo 3 la caja va más o menos bien, más o meeeenos, pero nada más salir nos quedamos sin dirección asistida y Jonathan tiene que pelearse con el volante durante 11 kilómetros muy revirados. Encima el parachoques delantero se salió de una esquina y venía todo el camino tocando contra la rueda. El ritmo no es rápido por la dificultad que todo eso entraña. Por los interfonos lo oigo como si estuviera jugando un partido de tenis contra Sharapova. Quejido por aquí, resoplido por allá... y meta. Antes de que siga el día le doy la enhorabuena, ha demostrado mucho corazón y ganas. Pensamos en retirarnos, pero seguimos sin querer rendirnos sin haber luchado, así que continuamos. Paramos a intentar solucionar el problema y llegamos al siguiente control con 3 minutos de retraso más. Se neutraliza el tramo y volvemos a la asistencia, donde en una hora se vuelve a arreglar lo del cambio, lo de la dirección y una traba del capó que está rota y lleva también todo el día dando por saco. Quedan 3 tramos y la idea es pasarlo bien y correr a tope para compensar, pero no. La caja sigue dando lata y ahora la palanca no vuelve al centro cuando entra un cambio, por lo que hay que colocarla, con el riesgo que eso supone de llevarla hacia delante más de la cuenta y cometer el llamado “pasón de vueltas”. Bajando Tejeda el reloj de presión de aceite se queda a 0 y aflojamos, pero mi cabeza piensa que no es la presión en sí, sino el propio reloj que se ha roto. Lo digo en alto y seguimos. Si no tuviera presión de aceite no correría y ya se hubiera parado. Al llegar a meta el tiempo no es malo para como está la caja, la alimentación del motor y haber aflojado por lo menos 500 metros por lo de la dichosa agujita.
Paramos a echar gasolina en Artenara y el coche no se pone en marcha. El motor de arranque dijo basta. Toca empujar, con el casco puesto. Gracias a que se sumaron tres muchachos que me vieron morirme allí mismo lo pudimos arrancar. ¡Cómo pesa el Clio con Jonathan dentro y en un falso llano picando hacia arriba! Nos podíamos haber retirado, pero ya sabes que no nos queremos rendir sin haber luchado. 
Calentando ruedas
El enlace lo hacemos despacio para llegar casi justos y así no tener que parar. Al llegar a la zona de Los Garajes ya el escape está muy dañado y el coche suena como el dumper del Ayuntamiento.
Quedan dos tramos, es probable que no terminemos, pero hay que intentarlo.
Salimos todo lo rápido que podemos (que no es mucho). A los 3 kilómetros de la salida se oye un ruido como de rateo de motor y Jony para sobre la marcha, desconecta el coche y se arrima a la izquierda. A primera vista (de oídas más bien) parece que puede haber una avería de motor. Allí nos quedamos. Ahora si que la lucha se acaba y tenemos que rendirnos. Éste no era el día. Lo hemos intentando, nos sobrepusimos a todo lo que vino, pero ya era mucho. Todo lo que podía pasar en un solo rallye pasó. Faltó sólo darnos un golpe, pero de eso sí que escapamos.
Los aficionados que se encontraban donde nos quedamos (mi gratitud eterna hacia ellos) nos brindan una botella de agua en el punto perfecto de enfriamiento y nos la bebemos a nuestra salud, porque aunque el final es malo, nos lo hemos currado. 
Fin de la lucha
Al margen de lo que acabas de leer, creo que hemos conseguido crear un buen vínculo entre piloto, copiloto y notas. En ningún momento pudimos correr a gusto y ni siquiera estar del todo concentrados, pero si las notas estuvieran mal o la compenetración no existiera, la cosa hubiera ido bastante peor porque probablemente nos hubiéramos dado una castaña.  
Conseguí encontrar una calidad de vida bastante agradable en mi sillón. Con los arneses a mi medida y las mochilas a mi gusto voy mucho mejor.
Ahora ya no queda más que mirar a la próxima, que no sabemos cuando será. Ya no tenemos opción a ninguna clasificación final dentro del provincial, así que quizás cambie el planteamiento de aquí a final de año. Hay que ver a cuánto ascienden las averías y sus reparaciones y sacar cuentas. Quizás haya que dar un paso lateral a la montaña que es más barata o a lo mejor seguimos el programa previsto. Habrá que esperar. Igual se abre el capó, se reparan cuatro cosas, resulta que no hay nada grave y Jonathan corre la subida de Arucas de esta semana, o la cosa se pone bastante peluda y no salimos más hasta el año que viene. Nunca se sabe.

Quiero agradecer más que nunca al equipo de nuestra asistencia, Chano y Kiko, que se dejaron el alma, las manos y la vista en remendar todos los problemas que fueron surgiendo botados en el suelo de aquel polvoriento solar donde ubicaron el parque de trabajo. Nos podíamos haber marchado para las casas desde el mismo viernes a mediodía, pero vuelvo y repito, no queríamos rendirnos sin haber luchado, y vaya que si luchamos.
Gracias también a toda la gente que nos mandó mensajes de apoyo cuando íbamos con averías. En el tramo 2 fue emocionante ver a todo el mundo aplaudiéndonos al vernos pasar rotos, especialmente a mis compañeros de Aterura que siempre están pendientes de nosotros y que no dudaron en levantarse para darnos apoyo.
Por supuesto gracias a Jonathan Nuez por llevarme con él y darme una lección de constancia y ganas en el tramo de Las Presas con la dirección dura como un risco y la caja rota.
Una carrera de estas curte mucho porque te hace fuerte ante lo que pueda venir, que en casi ningún caso podrá ser peor.
Que no falte nunca el agradecimiento a nuestras familias que sufren todo este rollo con nosotros o más bien sin nosotros. El tiempo que les robamos para dedicarnos a esto no se podrá compensar en la vida, y a quien se le deben deudas impagables hay que estarles agradecidos para siempre y quererles mucho, como yo lo hago con las dos mujeres de mi casa.  
Nada más, gracias a ti también por los ánimos.
Quiero pensar que la mayoría de la afición se parece a la que estaba donde nos retiramos, entendida, respetuosa y amable y con eso me voy a quedar. Alegría también la que me da recordar la solidaridad para con nosotros en las asistencias. Tuvimos que usar cosas y materiales prestados de la gente de Ángel Marrero, Julián Falcón y Heriberto Godoy, y nadie puso pegas. Buen rollo total, y así debe ser.
Recuerda, no te rindas sin haber luchado porque si peleas hasta el final tienes un alto porcentaje de conseguir el éxito, y si no, siempre te quedará la sensación de que el fracaso no fue tanto porque lo has dado todo. 
Saludos.


PD. Lo subrayado es un resumen de todos los problemas, doce en total. 

jueves, 28 de mayo de 2015

Previa del Gran Canaria 2015. Buscando la venganza.

Un mes y algo más tarde de la última vez que nos sentábamos a escribir volvemos a las andadas, ahora para resumirte los preparativos de nuestra participación en la edición número 54 del rallye Isla de Gran Canaria, que para mi será la segunda vez que me acoja, siendo la primera en 2005 junto a Miguel Quintino cuando se pasaba por aquel tramo en Sardina de Gáldar que nunca más se repitió y la salida y llegada eran en La Ballena.

Volviendo al 2015, después de la avería sufrida en el “Corte Inglés” no cabía duda alguna de que tendríamos que estar en la salida del siguiente, ya que si queremos aspirar a algo en algún campeonato las posibilidades pasan por correr y terminar todo lo que queda. A correr iremos, terminarlo no sabemos, pero esperamos que sí.
El coche se ha revisado a fondo, sobre todo en la zona de palieres y se ha seguido estudiando el comportamiento de la nueva suspensión.
Como siempre solemos hacer, hemos ido poco a reconocer. Al decir poco me refiero a que no les hemos dado 15 o 20 pasadas a los tramos, ya que ese no es nuestro estilo, ni tenemos tiempo para ello. Las notas están bien hechas, son tramos bonitos y revirados en gran parte (lo que en teoría le viene bien al Clio), por lo que la sensaciones son más que buenas. En el tramo 1 hay una zona que tiene unos conos y unas vallas de obra en medio de la carretera, y allí han estado todas las veces que fuimos, por lo que han quedado apuntadas en las notas y ya se verá. Vale más eso que olvidarlas y encontrarlas a todo trapo con el coche de carreras. En esa misma zona, impresiona bastante pasar al lado mismo de las presas, dando la sensación en algún momento que estamos caminando por encima del agua. 
Entrenando sobre el agua

El rallye es repetido al del año pasado, pero nuevo para nosotros ya que ninguno de los dos ha corrido nunca ni por el tramo de Las Presas (por lo menos en ese sentido y distancia) ni por el de Tejeda. La supresión del tramo espectáculo del viernes por la tarde supone un alivio sobre todo a nivel horario. Ahora se hacen las cosas como en otra carrera, verificar, ceremonia y a casa, todo en la tarde del viernes. Cierto es que de manera publicitaria puede ser que un tramo de ese estilo sea rentable, pero a los corredores normalmente no nos hace mucha gracia, por lo menos a mi.  

En cuanto a mi preparación se refiere, he de reconocer que apenas he hecho deporte en el último mes. No he encontrado el tiempo libre necesario para emplearlo en eso, ni tampoco lo he buscado. Es por eso que físicamente no sé como estaré, pero moralmente estoy a tope porque quiero que este rallye sea una especie de venganza del anterior, y no sólo por el abandono sino porque no lo pasé del todo bien. He llegado a la conclusión, o más bien me he vuelto a acordar, de que hay que intentar tener toda la calidad de vida posible dentro del habitáculo. Me refiero a que hay que ir cómodo, no sólo en la postura sino en todo, con las cosas al alcance de las manos, sin tener que hacer malabarismos para entrar o salir del coche o para buscar algo dentro de la mochila que va junto a mis pies. Cierto es que esas comodidades se van encontrando también al cabo del tiempo y que yo llevo poco subido al Clio, pero hay que intentar que ese bienestar se obtenga ya. Recuerdo cuando me subí el R5 GT Turbo del amigo Osmundo y parecía que estaba en el sillón de mi salón, misma percepción que tenía en el 206 de Quesada después de un porrón de carreras en él.
Es por esto que voy a cambiar de mochila poniendo una que es más dura y sin cremalleras que se abran hasta donde no las alcanzo. Quiero poner también una riñonera aparte para las carteras y los móviles. Debo ajustarme los arneses correctamente y no a lo loco como hice para el Corte Inglés. Con todo eso espero conseguir esa comodidad que busco, y que seguro que también repercute en una mejor concentración a la hora de cantar notas.

Como curiosidad decirte que voy a estrenar sotocasco, calcetines y botas, todo regalos del cumple. Además voy a llevar un mono azul que tengo hace años y que no uso desde 2009.

Nada más. Vamos con ganas y confianza, tenemos intención de divertirnos todo lo posible y si las circunstancias lo permiten pelear por el podium de la categoría 2 y de la Maxi Rallycar Challenge.

Suerte a todos los participantes, gracias a nuestras familias y patrocinadores y a la afición que lo vive desde las cunetas con la misma pasión que nosotros desde dentro. Por cierto, salimos con el 8 en las puertas, el número de la fortuna en China. Mi afilador de lápices lo compré en el chino. Suerte asegurada. 

PD. Te pongo el enlace al comunicado de prensa.


http://www.motorenlinea.es/articulo.php?id=7697



lunes, 20 de abril de 2015

Rallye Islas Canarias "El Corte Inglés" 2015: Cosas que pasan, pero poco.

Muy  buenas.
Volvemos al teclado para relatarte lo ocurrido en el pasado rallye Islas Canarias “El Corte Inglés”.
Como supongo que ya sabrás, tomamos el camino de la retirada el viernes en la salida del tramo 3. Ese es el resumen global, pero prefiero contarte también los detalles.
En la anterior entrada has podido leer que la preparación para esta carrera en cuanto a entrenamientos fue corta por falta de tiempo, pero lo que si se hizo larga fue la semana del rallye. Bajadas a la capital casi todos los días desde el lunes y muchas horas “tirados” en Santa Catalina sin mucho que hacer.
Presentación del coche para este 2015
El jueves por la noche iba a convertirse en el mejor momento de todos, visto lo visto después, y lo digo porque a pesar de que la ceremonia de salida empezó tarde, de que los pilotos extranjeros invitados (y muchos peninsulares, por no decir todos) hicieron el feo de no presentarse a la foto de familia antes de empezar, y no vinieron ni cuando el speaker fue a buscarlos dándoles gritos, una vez pasamos la rampa vivimos algo que nunca se me olvidará. La verdad que no recuerdo si en las otras ediciones que corrí de este rallye fue igual. Hablo del "pasillo humano” que se forma desde la rampa hasta las asistencias. Se trata de algo parecido a lo que pasa en el ciclismo cuando la gente deja el espacio justo para el paso de la bici, en este caso del coche. Mucha gente saluda, otros sacan fotos… fue inevitable que se me pusiera la piel de gallina. Quizás eso hizo que me motivara un poco más de lo que ya estaba, y seguramente también sentir esa atención de la gente me hizo ponerme más nervioso de lo que también ya estaba.

El viernes a mediodía toca verificar, no sin antes recorrerme todo Teror buscando un bombillo para el flexo del copiloto. El que está en el coche es muy viejo y aunque funciona, no quiero problemas y necesito tener uno de repuesto.
En las verificaciones, que por cierto podían haber dejado hacer por adelanto ya que todo el mundo estaba en el shakedown y perdimos la mañana esperando, ponen muchas pegas. Ya desde la noche anterior se rumoreaba que varios coches se iban a quedar sin salir por presuntas irregularidades técnicas. A colación de eso, impresionante la discusión de un jefazo técnico con un copiloto. Se dijeron de todo.
En nuestro caso nos dicen que las aletas no pueden estar recortadas, que las cruces de las barras deben llevar unas cartelas en las uniones y que las abrazaderas de los extintores tienen que llevar un cierre diferente. Todas cosillas leves que debemos tener OK para la próxima carrera. Al peso y verificado. Como anécdota contarte que el comisario técnico que verificó las etiquetas de la extinción me dijo que estaba caducada porque ponía “válido hasta 5/15 y abril es el mes 5”. Entre pensando si reírme o echarme las manos a la cabeza le digo que no, que abril es el cuarto mes del año, y que si fuera el quinto también me valía, porque caducaba ese mes. El muchacho se mira su mano, me dice que le sujete su bolígrafo, extiende sus deditos y cuenta: “enero, febrero, marzo y abril… ah sí, abril es el cuarto, pues nada, está correcto”. Miro hacia el techo de las carpas aquellas a ver si hay cámara oculta o algo, pero entiendo que finalmente lo que me acaba de pasar era verdad. Impresionante. Si lo vuelvo a ver verificando huiré de él como alma que lleva el diablo, porque ya será mas avanzado el año y si le costó contar 4 meses, me toca en octubre y me desgracia.
Con el coche ya totalmente terminado después de los remates de última hora y con las gomas que se usarían para correr ya en su sitio, nos volvemos a Teror.

A media tarde estamos otra vez en Santa Catalina. Tanto rollo pensando donde aparcar y al final en el parque de trabajo había mas coches de calle que de carreras, así que… pa dentro.
Se acerca la hora de empezar. Llegan noticias de los tramos que cuentan gotas de lluvia y niebla. Nervios. Jonathan escucha música y se relaja, yo escucho mi cerebro y estoy frenético. Nos vestimos y retiro el carné de ruta a mi hora. Todo en orden. Salimos. En el marcaje de gomas me echan la bronca porque llevamos la de repuesto al revés. Miro a ver si es el técnico de por la mañana pero no es, así que me lo tomo en serio y le digo que la próxima vez estará bien puesta.
Al poco de empezar el enlace el coche empieza a dar cabezazos. Jonathan pone cara rara. A medida que vamos subiendo a Arucas parece que lo hace menos, pero cuando paremos a ponernos los cascos hay que ponerle unos cintillos al captador del cigüeñal que puede ser que esté vibrando y esa sea la causa del problema.
Salida del tramo 1. Un tío me hace señas que no entiendo. Parece que me dice que suba el cristal. Con toda la cara metida dentro del casco y sin oír nada lo miro como puedo sin saber lo que quiere, y como no le veo el color del chaleco no sé si es un técnico o el propio crono. Cuando faltan 20 segundos para mi minuto de salida acerca la boca al cristal y me grita “¡¡¡el carné tío!!!”. Estoy en la pajia total, parezco un novato. En fin...

La estrategia es correr pero sin volvernos locos porque quedan un montón de kilómetros por delante y hay que guardar ruedas y no castigar el coche. No se nos da del todo mal, pero Jonathan confiesa que no va muy centrado ya que está casi mas pendiente del rendimiento del coche que de conducir. Yo reconozco que iba más incómodo que alguien que caga por primera vez en casa de su suegra. Resulta que cuando regulé los cintos con ayuda del amigo Kiko, tuve que acortarlos montón, y no creo que sea porque esté más flaco que en el Teror sino que como se han quitado y puesto se descolocaron. En los de los hombros dejé un poco de holgura para luego usarlos con el hans, pero debe ser que calculé mal porque apretándolos a tope no llegaba a estar totalmente pegado el sillón y claro, ya por Los Chorros los riñones se me iban a partir de hacer fuerzas. Si a eso le sumamos que al estrenar casco cerrado tenía que levantar la libreta más de lo que acostumbraba, que el palo del flexo pasaba casi por delante de mis ojos, y que al llevar la libreta levantada y orientada a la luz, el peso de las páginas hacía que en las curvas de derechas se levantaran todas en bloque, pues ya te puedes imaginar. Aun así llegamos a meta con un tiempo aceptable. 


Nos quitamos los cascos delante mi casa, saludo a mi madre, mi mujer y mi hija que han estado esperando por nosotros. Inevitable emocionarme al ver a Aroa “viéndome correr” (las comillas son porque ella todavía es chica para saber).
En el enlace al tramo 2 el coche se porta bastante bien y salimos a correr también con calma pero con confianza, ya que nos gusta la zona. En Cueva Corcho Jony tira de freno de mano marcándonos una cruzada curiosa y de esas en las que no se pierde tiempo, o eso pareció desde dentro. Llegando al final de Monte Gusano el cristal se está empañando un poco, por lo que enciendo el anti-vaho, abro casi todo el cristal y asunto solucionado. Llegando a meta el coche no va del todo bien. En el control stop se para y le cuesta arrancar. En el enlace ni paramos a colocar los cascos, sino que me los echo en la falda para no parar no sea que se cale y no arranque. Subimos por Juncalillo a duras penas. Las Emisoras mejor por ser llano. El plan es volver a ponerle cintillos y que no vibre. Antes de llegar a la Cruz de Tejeda voy buscando la linterna en la mochila con los cascos y los hans entre las piernas, al oscuro, y no la encuentro. Voy dando tumbos casi suelto porque si me amarro bien no llego a la mochila. Conclusión: casi me arrojo. Apenas puedo ayudar a Jonathan a mantener el capó para la operación en cuestión. Llegamos al control horario y tengo unas fatigas que no veas. Creo que también influye el esfuerzo físico que estoy haciendo al ir con los abdominales trincados durante tantos kilómetros sin haber comido absolutamente nada desde el almuerzo, que fueron dos lascas de lomo nada más, y antes de que lo preguntes ya te digo que no, el patrocinio de Donuts no incluye cajas de bollos, por lo menos de momento, aunque todo se andará.
No soy de los que se esconde, así que le digo a mi piloto que no me encuentro bien, pero que a Cazadores lo llevo. Contaba con vomitarme nada más pasar la meta, pero no hizo falta.
Control horario, sale el coche de delante, nos colocamos en la línea de salida y enciendo los focos, faltan 5 segundos, ponemos primera y… al llegar el reloj a 0 el Clío no se movió ni un centímetro. Los dos sabemos que se ha fastidiado un palier. Hago señas a la gente para que nos empuje y nos arrimen a un lado. Se acabó. Al bajarnos vemos que todos los tornillos del palier están en el suelo, enteritos. Se han aflojado y salido sin partirse ni uno. El palier no se rompió escarbando en la salida, sino que los tornillos, que ya debían venir sueltos de antes, allí se terminaron de salir. Luego resultó ser que los del palier del otro lado estaban también a punto, así que estaba visto que ese tramo iba a ser el del fin. Y mira tú por donde, dentro de lo malo ni tanto fue, porque al lógico alivio de que no pasó eso en pleno tramo con la probabilidad de accidente, al ser en la salida del último tramo del día, la grúa se iba para su casa que era cerca de la nuestra, y nos bajó el coche haciéndonos un medio favor. En lo que terminaba el tramo el cuñado de Jony subió a buscarnos y al final ni lejos estábamos ni mucho tardamos en llegar a casa. Si el abandono hubiera sido en mitad de Los Marteles, la grúa del tramo no va a por ti porque no hay más pasadas ese día, por lo que tendríamos que haber llamado a la del seguro que vete a saber cuánto hubiera tardado. Siempre hay cosas positivas en todo lo que pasa.
Subido a la grúa esperando para irnos
Allí mismo, cuando comunicamos a dirección de carrera que abandonamos por avería y que el coche no estorba al paso de los demás, pensamos si reengancharnos al día siguiente o no. Por el trabajo de notas y por correr la idea es que sí. Por el gasto de ruedas, gasolina y una posible rotura más grave sin sentido (si te reenganchas no clasificas para nada) la idea es que no. Jonathan lo valora, lo consulta y decide que no. Nos vamos para Teror con las ruedas casi nuevas y habiendo gastado poca gasolina. Al llegar a mi casa, todavía con fatigas, me como todo lo que encuentro por delante. Primero barriga muy vacía, luego barriga muy llena, cagalera segura.
Por la mañana madrugo para ir a ver el tramo de Teror y viendo los coches pasar se me borran los malos pensamientos. A mediodía subo a Las Emisoras con algunos compañeros de Aterura y resulta que presenciamos el momento clave del rallye, ya Auriol-Giraudet se van largos en una derecha cerrada, pisan la cuneta, avanzan por ella y le mandan tremendo taponazo a los bajos del coche contra la base de cemento de un hito reflectante. Todo eso delante de nuestros ojos. Siguen pero poco más allá se retiran con el amortiguador reventado. El copi vuelve caminando al lugar de los hechos y saca fotos supongo que para analizar lo sucedido. Invitados, pero profesionales.  
Los que fuimos con Denis Giraudet, el copi de Auriol
Ya por la tarde camino desde mi casa a la zona de Teror por la que pasa el último enlace a la llegada final. Con total sinceridad y envidia sana aplaudo a todos por el mérito que tiene.

Voy acabando. Tres días después de haber corrido (sólo dos tramos) todavía hoy estoy dolorido y con agujetas en los abdominales, lumbares, en las manos y los dedos. El amigo Osmundo Ramírez se reía de mí cuando se lo contaba, pero si nos ponemos serios pasa por mi cabeza otra vez el pensamiento de que tanto sacrificio de tiempo se hace para luego pasarlo bien corriendo, y si hago el esfuerzo y encima no me divierto… mala cosa. Quiero pensar que se dieron una serie de circunstancias a la vez, como los nervios del estreno de la temporada, la noche, nuevo casco y demás que se pusieron en mi contra, y por eso quiero “vengarme” en la siguiente, ya de día y con todos los fallos corregidos, aunque a mi favor puedo apuntar que en pleno tramo creo que no me equivoqué en nada, aunque seguro que es mejorable, faltaría más.
Termino ya. Primero dar las felicidades a tod@s los que terminaron esta carrera tan larga y exigente. También mandar apoyo a los que por unas cosas o por otras no lo pudieron hacer. Quiero agradecer a nuestros patrocinadores por invertir en nuestra aventura. Por supuesto darle las gracias a Jonathan Nuez, su equipo y su familia por darme la oportunidad de vivir desde dentro un evento de este calibre y la confianza para ser yo el que regule el ritmo dentro del Clío, que por cierto, corre una pasada.
Gracias también a mi familia y amig@s que no se olvidaron de mandar mensajes de ánimo antes de la salida y después de la rotura.
Y lo último que escribo es para recalcar la sufrida labor que llevan a cabo nuestras mujeres e hij@s cuando uno se mete en un embolado de este estilo. Nadie se imagina lo difícil que es aguantar el ritmo de una nena de casi un año, por lo menos de la mía, y mi mujer lo hizo todo el tiempo estando casi siempre sola, mientras yo le dedicaba su tiempo a preparar y estar en el rallye. Vaya desde aquí mi enorme admiración para todas las parejas que pasan por situaciones similares antes de cada carrera y encima van a animar el día clave. Eterna gratitud a mi maravillosa mujer Leti y a mi hija Aroa por permitirme seguir viviendo la pasión del motor y apoyarme tanto. Nunca encontraré la manera de compensarlas, aunque juro que lo intentaré. 
Nada más, hasta la próxima, que en principio debe ser el rallye Isla de Gran Canaria a finales de mayo, aunque nunca se sabe.
Vale más no pensar, sólo vivir.

Saludos.