martes, 2 de agosto de 2016

Comarca y Telde 2016: Deseando terminar

Muy buenas.
Después de dos carreras casi seguidas retomamos de nuevo el blog.
En el Comarca Norte las cosas no salieron del todo bien, y diferentes problemas en el coche nos hicieron terminar casi en la cola de la clasificación. Es verdad que por lo menos fuimos capaces de llegar a la meta final y con eso hay que quedarse. Los tramos eran bonitos y aunque entre unas cosas y otras estuvimos casi todo el día estresados, disfrutamos de la zona por la que pasó el rallye. Debía haber escrito una crónica exclusiva de esa carrera, pero terminé cansado y desganado, por lo que decidí dejarlo pendiente y desconectar un poco del tema, aunque tampoco fue demasiado porque casi sin habernos enfriado tuvimos que hacerle frente al rallye de Telde.

El viernes las verificaciones y ceremonia de salida se realizan sin mayores contratiempos. Bastante gente y buen ambiente. 
El sábado desde primerísima hora estamos ya en el parque de trabajo, que se convierte en un caos debido a que quien lo diseñó lo hizo seguramente desde un ordenador, sin tener en cuenta ni los postes de las farolas, ni los parterres ni nada por el estilo. Los chiquillos de la Escudería Aterura se las vieron y desearon para ubicar a todo el mundo. También es verdad que hay gente que tiene más cara que espalda y están acostumbrados a ponerse dónde les da la gana y cómo les da la gana. Al final todo se solucionó, gracias a la a la paciencia de los comisarios y a la colaboración de varios equipos incluido el nuestro, que cambió de sitio la carpa y el furgón hasta en tres ocasiones.

Vamos a correr todo el día con gomas usadas, así que tendremos que tener cuidado, pero no por eso vamos a dejar de atacar.
En la primera recta del rallye con más de 400 metros, los limpiaparabrisas se accionan solos y se paran casi en vertical y delante de los ojos de Jonathan, que además no dejaba de mirar a la izquierda porque la goma del cristal se había salido y rebotaba para todos lados. Aun así el tiempo no es malo. A partir de ahora se fijan los limpias y la goma con cinta americana, por si acaso.
El día va avanzando y las cosas no se están dando mal. Los tiempos son bastante regulares, y a pesar de que algo vibra en el puente trasero al frenar, y que la rueda delantera izquierda roza la aleta en los apoyos fuertes, no supone demasiado problema ir llegando a las metas.
Lo peor que vamos llevando son los enlaces por la autopista, ya que como siempre nos pasa, yendo en sexta el ruido es asombroso. Menos mal que un cartel publicitario que decía “PENETRÓN” nos da para hacer chistes de todo tipo y que sea más ameno el camino a los tramos.
Antes de la salida de la segunda pasada por La Pasadilla la aguja de la temperatura está bastante vertical. Estamos desesperados por salir a correr. Para el resto del día calculamos la llegada a los controles horarios casi al límite para estar parados en cola lo mínimo.  No parecía que hiciera un gran calor, pero sólo lo parecía. Al no hacer sol la percepción cambia, pero sí que la temperatura en esas zonas casi cumbreras era bastante elevada. Menos mal que en las asistencias de Jinámar soplaba la brisa marina y se estaba bastante bien.
Cuando quedan tres tramos para el final y mientras ponemos gasolina en Agüimes, vemos que hay unas gotas de aceite en la parte frontal. El nivel en la varilla parece estar bien, pero por si acaso hacemos la primera pasada por La Era del Cardón con un ojo puesto en el reloj de presión. Al llegar a la asistencia se descubre que el radiador de aceite tiene una pequeña raja por la que va perdiendo líquido. No es mucho, pero se intenta reparar para poder terminar, aunque realmente no funcionó el apaño porque la gotita fue a más y terminó por pringar bastantes zonas. Faltaba una especial y de nuevo en la misma gasolinera donde vimos el problema, reponemos aceite. Dos litros deberían ser suficientes para poder llegar a meta. Otra vez el tramo con un ojo sólo por estar vigilando que todo vaya bien. Al pasar la meta, nos saludamos pero no celebramos. Si el bajón de aceite va a peor podemos quedarnos tirados en el enlace y decir adiós al rallye. Sin dejar de vigilar que todo sigue en orden en el interminable camino desde Los Cuchillos a Las Terrazas, conseguimos finalizar el rallye, al final séptimos clasificados.
Con todo eso, y después de haber disfrutado bastante de los tramos y del coche, quedamos cuartos de la “copa Hankook”, lo que da derecho a una rueda nueva como premio, que no es poco.  
Una vez dados los abrazos pertinentes, toca pasar la rampa final. Como suele ser costumbre en Telde, primero suben los vehículos que cogen trofeo, y luego los demás. O se supone que eso era así, porque después de los Micras nos toca a nosotros y… nos dan un trofeo que no nos corresponde. Hacemos las fotos protocolarias pegados casi al techo del podium (faltó darle un metro más adelante al coche) y una vez aparcados paso por la zona de los trofeos para que corrijan el tema, y me dicen que está bien así porque los trofeos no se acumulan. No me iba a poner a discutir, pero eso es cuando coges varios premios en relación a la clasificación general y las diferentes clases, no a las copas promocionales. Además, a Jonathan le dieron uno que decía “subcampeón”, y el mío decía “tercero”, pero bueno, el muchacho a cargo de todo aquello tenía decenas de números apuntados en un papel de 2 centímetros cuadrados, y tampoco es demasiado importante, porque a fin de cuentas lo que importa es la clasificación y los puntos atribuidos.
Otra cosa a reseñar fue la colocación de los coches en el parque cerrado final del rallye. En aquel tremendo espacio, nos apretujaron unos contra otros como si fueran a meter 180 camiones, y claro, a la hora de salir cuando abrieron el parque la mitad tuvo que recorrerse el centro comercial buscando al dueño del coche que lo tenía trancado. En fin, cosillas a mejorar para próximas ediciones supongo.
No escribo más, que la inspiración es poca. Como siempre agradecer a los patrocinadores, amigos, aficionados y familiares por el apoyo. Llama la atención la cantidad de gente que siempre hay alrededor de nuestro coche en las asistencias. Las famosas llamaradas han cautivado jejej.
Después de dos rallyes intensos toca descansar y cargar las pilas para el apasionante final de año que se avecina, en el que si todo va bien, correré 5 carreras en tres meses.

Hasta la próxima!!!! 

martes, 21 de junio de 2016

Rallye Puerto del Rosario 2016: LA FUERZA DEL EQUIPO

Hola. Nuevo episodio automovilístico el vivido en Fuerteventura. El resultado es extraño. Terminamos séptimos de la general y primeros de nuestra clase, pero realmente sufrimos una retirada en el primer tramo. Si te parece, paso a explicarlo.
Nuestra historia en esta 18ª edición del rallye Ciudad de Puerto del Rosario casi no llega a escribirse, porque hasta el último día del cierre del plazo para inscribirnos no estábamos seguros de poder ir. Finalmente se tomó la decisión de hacer este viaje y, sinceramente creo que mereció la pena.
Una vez todo preparado y organizado toca esperar a que se publiquen los tramos para ver si ya Raúl los ha corrido otros años y así tener una ligera idea de cómo iba a ser la cosa. Cuando se conoce el recorrido lo más que me llama la atención es la forma de hacer el rutómetro. Ya en Lanzarote me habían dicho que lo de la isla majorera no tenía nada que ver, que era todo diferente, y vaya que si lo es. Para empezar, en todos los enlaces, en todos, se pasa por el parque de trabajo y puedes reparar el coche, y eso nos vino más que bien a nosotros. En cuanto al recorrido a seguir para ir de un sitio a otro era digamos que… especial. Por la mañana pasabas por una rotonda que se llamaba por ejemplo La Matilla, y dos horas después en el mismo sitio y siguiendo la misma dirección lo llamaban solo “cruce”. Y así muchas cosas más, pero que al final resultaron no tener ninguna importancia porque las facilidades para circular son bastantes y perderse es muy complicado. Siempre guardaré en mi “saco de recuerdos de los rallyes” el cruce que nos indicaba que debíamos tomar la bifurcación hacia casa de Fonfín. La pena es que no llegué a conocer a ese hombre, aunque el que hizo el road book si que lo conocerá y seguramente creerá que todos debemos saber quien es. Prometo intentar dar con él la próxima vez que vaya.  
Llega el viernes y tras recoger al amigo Edu González que también va a correr, y contar con el gran Dieguín Guedes para que nos lleve al aeropuerto, nos subimos a un avión de Binter que se llama…”baifo”. Lógicamente el chiste se me ocurre al instante y le digo a Edu: “si se me escapa este vuelo… ¿es que se me fue el baifo?  
Es verdad eh...
Una vez en tierra nos presentamos en las instalaciones del patrocinador del rallye para recoger la documentación y empezar los reconocimientos. El briefing de Miguel Ángel Guerra es bastante interesante y constructivo, así que empiezo a entrenar con las cosas claras y la moral alta.
De 11:00 a 16:00 apuntamos notas y damos otra pasada más por cada uno de los tramos y la conclusión es que vamos a pasarnos el rallye saltando. También me llama la atención que hubo gente que no entrenó (por lo menos de manera oficial) y algunos otros que parece que aparecían en pleno tramo por algún cruce intermedio. Las cosas de la tierra. 
Esta vez sí que tuvimos tiempo para comernos un bocata a mitad de jornada, y hasta incluso después de terminar el trabajo nos damos un baño en la piscina de los apartamentos y nos dormimos un rato en la hamaca, aunque yo tuve que despertarme para dedicarme a corregir los tachones y correcciones de las notas para que en la carrera estén bien legibles y claras.
El rato que se supone que debían durar las verificaciones es eterno porque se hacen con calma. Me resultó cuanto menos curioso que hubo quien no se presentó a verificar y se ahorró el trámite digamos que por la cara. Incluso algunos miembros de la organización se lo tomaban a guasa delante de todos. Los demás allí cumpliendo con el reglamento y el programa horario y otros en la piscina. En fin, las cosas de la tierra.  
Al final llegamos a nuestro cuartel general con tiempo de ver casi toda la segunda parte del partido de España, pero… el único canal español que se ve en nuestra tele es la 1, así que cenamos, charlamos un rato y a dormir. Vaya historia nos contó Antonio de uno que fue a una feria en burro y lo amarró a un árbol, se pasó todo el día de copas y hablando de concupiscencia, y cuando salió del bar resultó que el animal había sido premiado.
Nuestro burro también buscaba premio
Llega el día y toca echarse a correr. En el primer tramo intentamos no dormirnos y nada más salir cogemos un ritmo bastante alto, pero faltando aproximadamente un kilómetro para la meta oímos un ruido en los bajos y nos tememos lo peor. Avanzamos unos metros y nos damos cuenta de que se ha partido un palier, concretamente el mismo que en Lanzarote, pero por otro sitio diferente. Raúl maldice su suerte pero tiene tantas ganas de arreglarlo que se intenta quitar los cintos y el casco sin haber pasado por meta. Al final perdemos unos 40 segundos y aun así el tiempo no es del todo malo, lo que confirma que íbamos bastante bien. Nos bajamos y nos ponemos manos a la obra. A mi me toca alcanzar herramientas y buscar piedras que hicieran las veces de martillo. Si el seguro del palier salta y éste sale podemos ir hasta la asistencia usando el 4x4 y cambiarlo allí para poder seguir. Después de más de diez minutos dándole taponazos decidimos rendirnos y llamar para que nos traigan más útiles y poder trabajar. Estamos retirados, pero… no. Normalmente en cualquier rallye de cualquier campeonato, una vez que te retiras es como si te hubieras quedado en tu casa a nivel clasificatorio, pero… en el campeonato insular de Fuerteventura no es así. Si te retiras y te reenganchas para seguir corriendo te penalizan con el peor tiempo más un minuto de cada tramo que no hagas, pero sigues apareciendo en la clasificación y puntúas. Es un poco extraño, pero esa motivación de saber que podíamos remontar posiciones nos hizo querer seguir a tope. Ya con todo reparado nos vamos al tramo de Cuesta Perico, en el que había un salto, rasante o badén cada 300 metros. Ya sabes que eso de volar en coche no es lo que más me gusta, y por eso el día anterior Raúl me había aconsejado que no levantara la cabeza y que siguiera cantando notas cuando el coche esté en el aire, porque si espero a ver lo que pasa en el aterrizaje, llegaría tarde a la siguiente nota. Así lo hago y la verdad que funcionó bastante bien. No tuve esa sensación de vacío en la barriga que suele dar en estos casos, que si no has corrido te digo que la puedes comparar a lo que se siente en algunas atracciones de las fiestas, lo que siempre en mi pueblo se ha llamado “los cochitos”.
A mediodía cambiamos de zona y nos vamos a Tefía, donde los tramos se nos deberían dar algo mejor por las características de nuestro coche. Así fue. En la segunda pasada por el tramo corto pico 6 segundos mejor en el punto intermedio, y me quedo dudando porque me parece mucho. Casi llegando a meta percibo que Raúl baja cambios y pienso que quizás hayamos roto algo, cuando de pronto suelta una patujada y vuelve a acelerar como un salvaje. Resultó ser que el copiloto del coche de delante estaba haciendo aspavientos cómo para que paráramos y mi piloto creyó que no podíamos pasar o que ellos necesitaban ayuda, cuando al final era que se habían salido de la pista pero estaban bien y no obstaculizaban el paso. En la meta mejoramos 2,3 nuestro tiempo anterior, pero si no es por esa pérdida hubiera sido mucho más.
Quedan dos tramos, el más largo del día que se repite dos veces, y que nos dejó buenas sensaciones entrenando. Se trata de 9,3 kilómetros de los que 1,9 son de asfalto con unas rectas enormes. La primera pasada se nos da bastante bien, pero se puede mejorar. Estamos casi a punto de terminar y se me pasa por la cabeza decirle a Raúl que debemos bajar el ritmo y asegurar la meta, pero al final descarto la idea porque sé que no me va a hacer caso. Sabia decisión la mía, porque en esa última especial del rallye fue donde más disfrutamos y donde de verdad nos reencontramos con los viejos tiempos. En todos los tramos anteriores y también en los de Lanzarote no iba del todo cómodo. Correr en tierra es difícil porque apenas se entrena y lo que se reconoce es yendo despacito. Además no hay referencias y en muchas ocasiones cuesta distinguir lo que es carretera y lo que no. No son excusas, son cosillas que se acusan cuando uno es medio novato en estas lides, pero en el último tramo no tuve ninguno de esos problemas y los dos nos dimos cuenta. Al pasar la meta le dije a Raúl que estaba orgulloso de él y de cómo hacíamos las cosas. Los dos lloramos de emoción y de contentos. He acabado un montón de carreras y siempre es una alegría, pero esta meta me supo a gloria.
Llegamos al parque cerrado y nos abrazamos con los componentes del equipo, igual que lo hacemos cada vez que nos vamos a los tramos. Siempre hay buen ambiente y ganas de trabajar. Sirva el ejemplo de que en este rallye y por las características de su normativa y rutómetro, pasamos por el parque de trabajo nada menos que siete veces, y en todas hubo que tirarse al suelo a reparar algo, pero se hizo de buen gusto. Todos nos contagiamos de energía y se nota. 
El de negro es Álvaro, las piernas azules son las de Raúl, el del centro es Claudio y el del gorro Antonio. Yo solté el gato para hacer la foto. Todos a una
Quizás te preguntes por qué hay que hacerle tantas cosas a este coche y por qué sufre tanto. La respuesta es fácil:es un juguete super divertido de llevar, pero al amigo Quesada el AX ya le queda pequeño. Las trazadas, apuradas y demás son de nivel de coche más grande, y eso lo acusa el pequeño Citroën que a pesar de todo se porta como un campeón y siempre va empujando todo lo que puede. Además, cada vez que alguna pieza sufría un percance (que siempre fue reparado en tiempo récord), el equipo se daba cuenta del porqué del problema y también le buscaba solución.
Una vez todo en calma y solucionadas las dudas de unos y otros con el tema de los reenganches, momento de la entrega de trofeos. Aquí también se cumplió la tónica dominante de este rallye: nadie sabe del todo bien lo que pasará. La ceremonia iba a empezar a la hora prevista pero como éramos pocos coches, se iba a adelantar, y al final… no.
Parce cerrado final. Debajo del logo de su hermano mayor
Cuando estaba todo preparado, con la mesa llena de trofeos, llegan y mueven todo hacia otra parte de la mesa para rellenar más de media hora hasta que llegaron los políticos de turno. Nos podían haber dicho una hora concreta y hubiéramos ido a comer o beber algo, que yo llevaba todo el día con medio bocata de jamón y dos Aquarius. En medio de interminables discursos de unos y de otros, nos toca el turno de recoger nuestro trofeo como ganadores de la clase 6, y aunque la copa en sí no es importante, el hecho de volver a subir a un podium con Raúl me llena de bastante satisfacción.  
Cogimos prestado el número...
Entre unas cosas y otras, casi sin que hubiera acabado el ritual protocolario, me voy al aeropuerto con Edu para llegar a tiempo a nuestro vuelo de Canary Fly que salía a las 20:10 hacia Gran Canaria. Me dio pena no poder quedarme a celebrar con mi equipo el logro conseguido, pero hay que buscar tiempo para la familia como sea, aunque luego resultó ser que nuestro vuelo acumuló casi tres horas de retraso y llegué a mi casa a la 1 de la mañana. Si lo llego a saber hago noche en Caleta de Fuste con los demás, aunque bien es verdad que mientras hacíamos tiempo en el aeropuerto empecé a estar tan cansado que parecía tener una chispa graciosa, y se hizo el rato más ameno. 
Ahí está nuestro vuelo con el rótulo del ex compañero de Sainz. Valía más reírse...
Cuando anunciaron la hora de embarque por megafonía aplaudimos y todo, y una vez en el avión, en uno de los por lo menos cinco que tiene la compañía, Edu y yo vinimos oyendo unas grabaciones antiguas de compañeros de profesión contando anécdotas que nos hicieron la media hora de vuelo de lo más agradable. Ya en tierra Diego nos esperaba para llevarnos al coche y de Ingenio a Teror para terminar mi historia. El resto del equipo llegó el domingo, mientras yo disfrutaba de un almuerzo en “la gota leche” de Arucas. 
Rebotallo de papas fritas, huevos fritos y chorizo de Teror
Fue un viaje intenso, lleno de emociones y sensaciones pero que me ha servido para sacar la conclusión de que aunque se vivan momentos malos, si hay ganas todo se saca. En algún punto del día llegué a reflexionar sobre si no sería el momento de retirarme de todo esto y quitarme nervios de encima, pero después me veía en la asistencia echando una mano como miembro activo del equipo, o en pleno tramo dándome cuenta de que Raúl se iba fiando de mí a pesar de no estar yo del todo fino (y no lo digo por el peso, que también), y lo que se me pasa por la cabeza es no bajarme de este barco jamás.
Voy acabando ya, y aprovecho estas últimas líneas para agradecer a Diego su servicial amistad y a Edu sus risas (una pena que no pudiera terminar el rallye). 
Edu Glez, un grande.
Gracias a Antonio, Claudio y Álvaro  por su dedicación. Sus ganas y buen hacer sirven de mucho para que todo esto avance, y para que Raúl y yo sintamos confianza total en lo que hacemos, porque dentro del coche vamos nosotros, pero un rallye no es sólo correr tramos sino mucho más, y remamos todos (incluidas nuestras familias) hacia el mismo sitio.
Mención especial y habitual como siempre a Leti, Aroa (y su hermanit@ que viene en camino) por regalarme su tiempo para que yo lo use en las carreras. Me da igual volver a repetir y ser pesado, pero nunca me cansaré de decir que lo que hacen por mí nunca seré capaz de recompensarlo.
Nada más amig@s, levanto las manos de las teclas no sólo para dejarlas quietas hasta la próxima vez, sino para darle un aplauso a mi piloto y amigo que es Raúl Quesada, porque tiene mucha moral y a pesar de todo sigue reponiéndose de todos los reveses que le van viniendo. Dicen que lo malo de la vida no es caerse, sino no levantarse y este muchacho se levanta y lo seguirá haciendo las veces que hagan falta, y nosotros estaremos con él, para que sigamos buscando las cosas buenas de la vida, como fue llegar juntos otra vez a una meta, en este caso al albergue de Tefía.
Saludos. Nos leemos pronto, y recuerda que la unión hace la fuerza, y la fuerza de varios (aunque sean pocos) a la vez vale para mucho.
PD: No pongo ninguna foto en plena acción porque no he encontrado ninguna. Poco seguimiento tuvo este rallye...


jueves, 2 de junio de 2016

Rallye Isla de los Volcanes 2016: Rasantes y saltos. Enemigos silenciosos.

Saludos. Voy a intentar resumirte lo ocurrido en el rallye Isla de los Volcanes, empezando por el resultado final, que fue un abandono por rotura de palier cuando marchábamos novenos de la clasificación general.
Esta prueba iba a suponer el reencuentro con Raúl Quesada dentro de un coche de carreras después de casi 7 años sin juntarnos para correr. En todo este tiempo hemos mantenido la amistad y yo siempre me he sentido parte de su equipo. En los momentos buenos estaba cerca y en los malos más aun. Por todo eso y porque en los últimos meses me empeñé en convencerlo de que tenía que correr lo que fuera y así levantar el ánimo y volver a coger sensaciones, me ofreció la oportunidad de acompañarlo en esta aventura en Lanzarote, y a pesar de que tuve que cambiar turnos de trabajo y demás, le dije que sí.
El equipo se embarca el jueves por la noche. Mi vuelo sale el viernes tempranito y cuento con la colaboración de mi amigo Diego Guedes para que me guarde el coche y me traslade al aeropuerto, al que fuimos dos veces, porque cuando iba a entrar por la puerta me di cuenta de que me había dejado el móvil atrás, así que tuvimos que dar otro viaje a Ingenio. Al final casi se me hace tarde para embarcar porque cuando llegué al control de entrada me topé con una excursión de la tercera edad. De buenas maneras intenté ir pasando (colarme vamos) pero… no. Me llovieron broncas varias: “no mi niño, haber madrugado más” “a la cola, que nosotras también tenemos prisa”, “no sé para que corres si ahora te hacen quitarte hasta el cinto” y cosas de esas, así que mezclado con la juventud paso el arco de seguridad y finalmente llego a la puerta de embarque. Hay poca gente y me da la sensación de que el avión irá medio vacío. Una vez dentro cuento 24 personas, como en una Utinsa de Tamaraceite a Teror. El trayecto es tranquilo y me sorprende lo bien acabado y redecorado que está el aparato de Canary Fly. No será nuevo, pero los tapizados, moquetas y demás están casi sin estrenar, aunque claro, si en cada vuelo van veinte…
Al llegar a Lanzarote y casi nada más desembarcar en el muelle, Raúl me recoge y nos vamos a Costa Teguise. Tenemos tiempo de sobra así que nos dedicamos a terminar de rotular el coche.
A media mañana dejamos a Claudio y Antonio en la piscina y partimos hacia Tías. El rutómetro y nuestra orientación nos conducen perfectamente hasta la salida del primer tramo que tenemos que entrenar. La toma de notas se nos da bastante bien aunque en las segundas pasadas se corrigen algunas cosas. Nos hubiera hecho falta por lo menos otra más, pero las reglas son como son y hay que cumplirlas, aunque pudiera ser que haya alguien que estaba entrenando desde el martes y por eso desde la primera vez fuera a 100km/h. En fin, cada uno sabe lo suyo y no vamos a descubrir la pólvora ahora tampoco. Lo peor fue que como no se pudo empezar hasta las 13:00 horas, acabamos casi a la hora de ir a las verificaciones administrativas y sin haber parado a comer. Gracias a un helado de Kalise que nos echamos a mediodía pudimos escapar.
Después resultó que al llegar a la Villa de Teguise se respiraba otro ambiente distinto al que hay en las carreras de asfalto. Una plaza enorme para 25 coches y furgones da mucho juego y eso se nota. Además había un solar justo al lado donde aparcar los carros. Todo son comodidades. En las administrativas no piden nada porque está todo comprobado y las técnicas las superamos sin problemas. Raúl ha dejado el coche mejor que recién salido de Piedrafita Sport. Y ahora… a esperar. Si llego a acordarme que en la tierra todo es más light nos hubiéramos dado un baño en la piscina antes de ir a todo ese tinglado. Al final adelantaron la reunión de pilotos y la ceremonia de salida, por lo que en el rato que iba a ir a comer algo… no fui. Lo mismo de siempre, para las fotos puede estar bien, pero hacer una ceremonia en la que se entra y se sale por el mismo sitio para aparcar también en el mismo sitio donde sólo había 40 personas y 39 éramos miembros de los equipos y organización… no lo veo, y menos de noche, y menos… sin comer.
Después de eso nos acercamos a Puerto del Carmen para que nuestros compañeros supieran el camino para el traslado del sábado a mediodía y de paso recogemos a Álvaro.
Ya en el apartamento, en lo que Raúl ve los vídeos que hemos grabado de los tramos yo corrijo los tachones de las notas y cenamos algo suave. Conozco mi barriga y sé que si me salto una comida y en la siguiente me lleno, lo acabo pasando mal.
Llega el día. Casi siete años después de la última vez, me siento a la derecha de mi amigo Raúl Quesada con el casco puesto.
Meta del tramo 1. Hemos vuelto. (foto: Ismael Rodríguez)
El primer tramo es muy rápido con varias zonas rectas de casi un kilómetro, así que mi trabajo no es mucho, pero se me da bien. En la especial de Famara la cosa se complica pero tampoco demasiado. En la asistencia tenemos problemas en un buje pero se solucionan… a medias. Al llegar a la salida de la segunda pasada por Famara levantamos el coche y… el buje sigue jodido. Decidimos pasar el tramo sin arriesgar y ver si en la asistencia larga se puede arreglar.
Tenemos que estar en Teguise casi dos horas. Da tiempo de arreglar el buje y lo que haga falta. Aun así se tarda más de lo esperado en conseguir que el invento que propone Raúl funcione. Claudio y la “rocaflex” hacen que todo vaya al sitio y finalmente queda listo. Como no hay más nada que hacer, el equipo se va y nosotros nos quedamos a esperar la hora de salida. El rato se hizo largo y nos enfriamos tanto que nos dio hasta sueño.
Ahora cambiamos de zona y empezamos por el tramo de la Machacadora. Se me complica el trabajo mucho más que esta mañana y al haber varios rasantes me quedo un poco atrás cantando notas, ya que Raúl necesita saber con más antelación de lo normal lo que viene después del salto. El ritmo es frenético y como dicen en mi pueblo “no doy habío”. Además cuando iba a pillar el tiempo intermedio me doy cuenta de que mi crono se ha parado ya que seguramente en algún bote le he dado al botón sin querer. Por esto también al llegar a meta no puedo picar tiempo y resulta que el del stop tampoco lo tiene. En el online vemos como nos ha ganado mucha gente que durante el resto del día no lo había hecho. Luego resultó ser que en un cruce en el que debía haber una flecha y una cinta, no había nada y varios coches siguieron rectos ahorrándose por lo menos 500 metros de tramo, pero como nadie vio nada… no pasó casi nada. No nos vamos a volver locos tampoco porque si nos llega a pasar a nosotros igual también hacemos lo mismo, aunque es verdad que al llegar a ese cruce yo vi la cinta rota, pero mis notas decían a la izquierda y por allí fuimos. En fin, no pasa nada. Las cosas de la tierra son así y es parte del juego. 
El tramo de Macher fue mi tumba. Estaba lleno de rasantes y zonas estrechas y me cuesta muchísimo seguir el ritmo. Para no quedarme atrás lo que hago es adelantarme… mucho. Me paso el tramo repitiendo y corrigiéndome a mi mismo. Llego a meta con la sensación de haberla cagado. No me da vergüenza reconocer que el ritmo al que se va en la tierra, lo que corre el AX y las manos Raúl me superaron. Puede ser que sea capaz de hacerlo, pero no estaba preparado, no sabía que eso era así. Hago el enlace hasta la asistencia bastante depresivo, pero una vez allí me hago la conjura de que en las dos nuevas pasadas por esos tramos lo tengo que hacer mejor y lo voy a hacer mejor, pero al final no pudo ser.
Saliendo del parque de trabajo, a 300 metros del control de salida, en un stop de Puerto del Carmen, se parte el palier delantero derecho y tenemos que retirarnos. La cara de Raulillo es la máxima expresión de la decepción. Volvemos a la asistencia y ni siquiera nos podemos reenganchar porque ya no quedan mas secciones del rallye, así que la retirada total es un hecho. Recogemos rápido y nos vamos al aeropuerto a ver si yo puedo venirme en un vuelo más temprano del que tenía previsto. El equipo sigue hacia Costa Teguise para intentar descansar y no pensar demasiado. Finalmente consigo plaza más temprano, aunque me arrepentí bastante cuando “la paloma” como dice Claudio empezó a sacudirse más de la cuenta. Finalmente aterrizó en Gando sin mayores problemas y ahí acababa mi aventura. El resto del team Flamer Motorsport regresaría en el ferry del domingo a mediodía.
La verdad es que la sensación que me queda de todo esto es una rasquera terrible, porque Raúl no termina de salir del bache de mala suerte en el que entró hace ya más de un año, y también porque no estoy satisfecho con mi labor. En lo que yo suponía que era lo complicado a la hora de entrenar apuntando notas en medio de botes y piedras a la vez que miraba el rutómetro y encontraba los tramos por los enlaces, cosa que se puede decir que no había hecho nunca,  me fue notablemente bien. En lo que llevo haciendo toda la vida carrera tras carrera, que es cantar notas y controlar el reloj, me salió la cosa medio mal, o por lo menos no todo lo bien que yo hubiera querido. Espero que algún día tenga otra oportunidad de volver a correr en tierra y así poder sacarme la espina.
A esa conclusión hay que enfrentarle la parte positiva, que es sin lugar a dudas el retorno al equipo del que realmente nunca he salido. El trato humano y personal es totalmente familiar, ya que con Antonio, Álvaro y Claudio hay confianza desde hace tiempo, incluso muchos años en el caso de Antonio, y eso hace que todo se viva de manera relajada.
El equipo al completo. Gracias
A pesar del abandono nunca olvidaré este rallye, y tengo motivos para ello. Las conversaciones que he tenido con Raúl durante todo este tiempo de vacas flacas, donde casi nadie le ha ni siquiera preguntado por cómo iban las reparaciones de sus coches o simplemente por cómo estaba él, las tuvimos ahora dentro del coche y ahí nos dimos cuenta (o por lo menos yo), de que pase lo que pase la amistad que tenemos vale más que cualquier otra cosa. A Rau le hacía falta un amigo que ejerciera de eso más que de copiloto, y así lo hice con todo mi empeño y ganas. Espero que a pesar de no haber ido al ritmo que había que ir en pleno tramo, mi piloto esté contento de que haya sido yo quien lo acompañara. A mi por lo menos me gustó mucho recordar viejos tiempos y estar con él.
Termino como no puede ser de otra manera agradeciendo todos los mensajes de ánimo que nos llegaron antes y después de la carrera. Fue muy especial la bienvenida que me dieron vía whatsapp Mina, Carol y Octavio. Esas cosas valen mucho.
Gracias a Antonio Quesada, Claudio Guerra “perolo” y Álvaro por quererme tanto.
Guedes por ser mi taxista particular también se merece lo suyo.
Leti y Aroa que sufren estos temas y se sacrifican por mí de una manera impagable, aunque les duele menos cuando las carreras son con Raúl y su familia, gracias.
Y el final es para Raúl, al que le tengo dar también y otra vez las gracias, sin más explicaciones, porque no nos hacen falta.
Nada más, hasta la próxima ocasión que si no hay novedad será pronto.  
Recuerda creer en ti pero no confiarte, ya que cuando menos te lo esperas se te complica la historia, cualquier historia.

Hasta pronto!!! 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Rallye Isla de Gran Canaria 2016: Sumo y sigo.

Primero que nada, enseñarles el coche (foto: Ismael Rodríguez)
Hola. Es momento de volver a escribir algo y así resumir lo vivido la pasada semana en el rallye Isla de Gran Canaria.
Antes de empezar a contar, decirles a tod@s que la D que está en el cristal es de Daniel y lo de Rosario es mi apellido, por lo que me llamo Daniel Rosario, aunque me llaman Dani. Mi apellido NO es Del Rosario, igual que Jonathan por ejemplo no es De La Nuez, sino Nuez, pues lo mismo. Lo digo porque me han etiquetado en varios vídeos y fotos en redes sociales usando un nombre que no es el mío. Incluso alguien me cambió hasta el segundo apellido también. En fin, no pasa nada pero… siempre me ha perseguido este tema. Gracias y perdón.
Como siempre hago, decir desde ahora que el resultado fue bueno. Octavos de la clasificación general, cuartos de la Maxi Challenge RallyCar, terceros de la categoría 2 y primeros del grupo TA, aunque lo más importante fue que llegamos a meta y el día nos sirvió para aprender muchas cosas sobre el coche.
Con Luís Déniz (el presi de Aterura) en la presentación
Para llegar a ese momento, hubo que luchar con unas cuantas cosillas que ahora te relato.
Primero que nada tuvimos problemas en la ITV por una chorrada y hubo que volver a llevar el coche al día siguiente, con la consiguiente pérdida de tiempo, aunque al final vino bien porque esa noche el coche durmió en el taller de un amigo y se aprovechó para bajar mi sillón y así poder estar más cómodo dentro del habitáculo.
En las verificaciones técnicas nos advierten de varias cosas que hay que mejorar de cara a la siguiente carrera. Durante el proceso llegamos a pensar que quizás tendríamos que corregir algo ese mismo día y volver a verificar, pero no.
Llega el momento de volver a ponerse el casco y afrontar nuestro inicio de temporada. Se trata de un tramo espectáculo de algo más de un kilómetro en el asfalto de la explanada anexa al estadio de Gran Canaria, donde hace unos meses estaba bailando canciones del gran Juan Luís Guerra. Me hace gracia la situación. Que el corazón del rallye sea allí no sólo da para eso, sino para que pueda ver casi de rebote la obra terminada de las gradas del estadio. Hacía bastante que no entraba a la casa de los amarillos.
Pasamos el control horario y… más de media hora con el casco puesto en la cola para salir. Jonathan se dedica a canturrear y decir frases de películas de risa y así nos entretenemos. Menos divertido fue el tramo, donde se fundió el fusible de la dirección asistida nada más salir y se hizo complicado trazar las curvas, incluida la chicanne que sorteaba el salto, que decidimos no hacer por si acaso rompíamos algo casi sin haber empezado a correr. Antes de meter el coche en el parque cerrado ya tenemos la solución al problema de dirección, así que nos vamos a dormir con la sensación de que todo irá mejor mañana.
Terminando el tramo espectáculo (foto: Ismael Rodríguez)
Sábado 21 de mayo. Volvemos a la acción real. La dirección asistida está reparada. Primer tramo con calma pero a un ritmo alto hasta que llegando casi a la meta el coche no camina. Creemos que alguna rueda está rozando un parachoques. En el enlace todo va bien así que seguimos. En el otro tramo, llegando también a la meta, el coche se frena de repente y a mi me da la sensación de que Jonathan cree que ya hemos terminado y le grito “sigue sigue” pero el coche no va. En el control stop casi se queda clavado y al llegar a la asistencia que era allí mismo… stop. No hay manera de mover el Clío ni entre 8 personas. Tenemos un problema: los frenos de las 4 ruedas se han quedado trancados a la vez.  A base de patadas al pedal y jalones al freno de mano, más purgar el líquido, hacer palanca y dejar que se enfriaran las pastillas y los discos, parece que se quita el problema. 

 Subiendo Cueva Grande (foto: Pedro Ramírez)
Vuelta a la meta del siguiente tramo y otra vez lo mismo, frenados total en los últimos metros. En el enlace llega un momento que el motor no es capaz de hacer avanzar el coche debido a lo trancados que están los frenos. En el barrio de Cazadores, donde más estrecho era el camino… se para.  Era cuesta abajo, pero visto lo visto, pongo una piedra pequeña en la rueda por si se sueltan no vaya a escaparse el coche, aunque lo veo poco probable. Cuando ya nos ronda por la cabeza el abandono, recibimos la solución por teléfono. Quitamos los tornillos de la bomba de frenos, le damos cuatro golpes y… se le quita la avería. Corro como un loco a buscar una piedra más grande porque ahora sí que la gravedad hacía su función. Vamos por lo que queda de enlace a un ritmo digno de ver (o de no ver más bien), tocando la pita en la zona estrecha del barranco de Los Cernícalos y esperando que no venga nadie en dirección contraria (vaya sitio bonito para hacer un tramo). Llegamos al control horario de Tenteniguada justo a tiempo y conseguimos no penalizar. Volvemos a la asistencia y la idea era cambiar la bomba de frenos, pero apareció por allí un muchacho que dice que había oído a Jonathan por la radio en algún control stop y decía saber cual era el problema. Fue dando instrucciones hasta que… bingo, solucionado total. Remendado no, solucionado. Eso sí, después de tanto tiempo pegados por la mañana, los discos y las pastillas están algo dañados.
Hacemos los dos primeros tramos de la tarde sin demasiados sobresaltos, aunque las vibraciones en las frenadas son brutales. Sí quiero destacar que el tramo de Degollada Becerra, que según el rutómetro tenía la salida en el mirador que lleva ese nombre, resulta que… salía 300 metros más atrás, por lo que en las dos pasadas hicimos ese trozo en silencio total. Resultó cuanto menos curioso. También antes de la primera pasada por ese tramo el cristal del lado del piloto se baja por completo y no sube por más que lo intentamos. Menos mal que justo un minuto antes de salir a correr recibimos ayuda especializada y se pudo izar el vidrio. Luego ya se le puso cinta americana y se quedó fijo por si acaso.
Sólo faltan dos tramos y ya no nos jugamos nada. Las ruedas que estamos usando están más gastadas que los zapatos de Kun Fu, así que decidimos que el ritmo ha de bajar un poco y que lo que hay que hacer es simplemente correr para llegar, sin riesgos ni cosas raras. No es que otras veces hagamos extrañezas o nos juguemos el tipo más de la cuenta, pero siempre que ya tienes objetivos vitales cubiertos buscas otras cosillas, pero aquí no era el caso ya que ese objetivo de vida que te comento era terminar.
Hacemos el penúltimo tramo y en una zona cuyas notas eran “izquierda cuatro frenando dentro contra derecha tres dentro cemento” digo “cementRo” (con tanta R previa se me coló otra) y el mamón de Jonathan se dio cuenta y me lo dijo riéndose, lo que pensando bien es positivo porque eso quiere decir que me va escuchando.  Al pasar la meta hay aire festivo y vemos el principio de la romería de San Isidro en  Artenara y pienso: ¿Qué querrá decir esto?
Queda sólo un tramo, pocos kilómetros nos separan de la meta, pero… hay que pasarlos, todos.
En el enlace por la zona de Las Emisoras entran cientos de pequeños mosquitos en el coche y vuelvo a pensar: ¿Qué querrá decir esto?
La última especial se nos está dando bien teniendo en cuenta que tenemos claro que hay que llegar al final. En algunas notas me permito el lujo de no cantar un “a fondo” o un “buena”. Minimizar los riesgos se llama. Llegando casi al final, en la curva del bar El Labrador en el que han puesto un parche de asfalto sin apisonar y que es pura gravilla canto “sucia sucia sucia” y veo como el morro va directo a la valla y pienso: ¿Qué querrá decir esto? Jony hace manos, resopla y soluciona el embolado de manera efectiva. Menos de un minuto después pasamos la pancarta roja de meta y chocamos las manos. Le doy la enhorabuena a mi piloto. Se merecía terminar esta carrera. Prefiero esperar a llegar al parque cerrado para celebrar, pero el trabajo está casi todo hecho. 
Último control stop. Objetivo cumplido
Apenas he mirado los tiempos en todo el día. Ni siquiera he cogido tops intermedios en los tramos. Entendía que nuestra labor hoy era no fallar y divertirnos para llegar al final. Los registros seguro que son muy mejorables, ya que con un poco de lucha y ruedas algo mejores seguro que le arañamos algunos segundos a cada tramo, pero no importa demasiado.
Finalmente llegamos al estadio y todo está en orden. Estamos cansados pero contentos, el objetivo se ha cumplido a pesar de los problemas de frenos. Yo personalmente me lo he pasado bien y he ido bastante cómodo.
El nuevo coche va algo mejor que el anterior. Seguramente no correrá más, pero al ser otro chasis creo que tracciona mejor y eso se debe notar. Por supuesto que hay cosas que mejorar, pero como base y para estar todo con un contrato de pruebas, salió bastante bien. Como ya sabrás estrené un nuevo mono que me hizo ir de lo más holgado durante todo el día, cosa que aunque parezca una bobería, te da calidad de vida dentro del coche y eso hace que no te desconcentres.
Ya casi voy terminando. Durante todo el relato he ido contando cosas que nos pasaban y gente que nos ayudaba, y es el momento de nombrarlos:
Raúl y Claudio hicieron de mi backet la comodidad total, entre otras cosas.
José Martín con su “super fusible” y sus tuercas, además de pasarse por nuestro coche varias veces por si hacía falta algo.
Carlos Santana, que le dio tantas patadas al pedal de freno en la asistencia que se destrancó aunque sólo fuera por no recibir mas leña.
Mi primo Ale, que estaba en el sitio y el momento justo y se dejó los nudillos para que el cristal volviera a subir.
Iván, que tuvo la idea de decirnos que le diéramos golpes a la bomba frenética cuando ya creíamos que íbamos a almorzar en Cazadores.
Por supuesto Chano y Kiko, que se dejaron las costillas tirándose al suelo todas la veces que hizo falta, incluyendo un viaje a Teror a buscar repuestos.
Mención especial para el amigo Rubén, que no sólo tuvo parte muy importante en la reconstrucción del coche en las semanas previas sino que el sábado cogió el timón del equipo y se encargó de que todo se hiciera bien y a tiempo.
También se dejaron caer por allí Lauren y Pepe para que todo estuviera en orden. 
No me olvido del muchacho que dio con la avería de los frenos y que sin sacarse las manos de los bolsillos dirigió la operación.
Agradecido como no a Jonathan por llevarme con él otra vez.
Mil gracias también a nuestras familias, que estuvieron en el parque de trabajo o en los tramos todo el día viviendo todo con nosotros. No creo que merezcamos tanta dedicación para todo el tiempo que les quitamos.
El último agradecimiento, pero no menos importante es para toda la afición que nos anima. Aunque parezca que no, eso se percibe desde dentro y motiva bastante.
En plena asistencia (foto: derechaconfe.es)
Quiero terminar explicando el porqué del título, y es que sumé otra carrera y sigo para la siguiente, ya que éste próximo fin de semana estaré otra vez con el casco puesto y preparado para llenarme de tierra en el rallye Isla de los Volcanes de Lanzarote. Va a ser un reto bonito debido a que hay que improvisar bastante y jugando fuera de casa, pero creo estar capacitado para ello.
Nada más, será hasta una próxima ocasión en la que te cuente las peripecias vividas en la isla conejera.  
Recuerda siempre usar el sentido común, que es el menos común de los sentidos. Y tú ahora piensas ¿Qué querrá decir esto? Pues nada amig@, las cosas quizás pasen siempre por algo, pero no tienen por qué estar relacionadas unas con las otras.


PD. Ánimo Braulio, te echamos de menos el otro día y necesitamos que vuelvas con tus boberías y tu frondoso pelo al mundillo del motor. Todos te mandamos mucha fuerza para que eso se produzca lo más pronto posible. Un abrazo. 
Hasta la próxima!!! (foto: Ismael Rodríguez)

martes, 17 de mayo de 2016

Previa Isla Gran Canaria 2016: Vamos a ello

Muy buenas amig@s.
Hace unos cuantos meses de la última vez que escribí en el blog, y no será porque no haya pensado en ello, pero entre unas cosas y otras, al final lo dejaba pendiente. También pudiera ser que como siempre cuento mis carreras y no he corrido ni preparado nada, pues daba por hecho que no debía contar cosas, pero me parece que ya es el momento de conversar un rato.
Mi temporada empieza ahora,  pero no puedo ni quiero negar que las carreras ocupan buena parte de mis pensamientos y a lo que se ha disputado en lo que va de año he intentado ir o por lo menos estar pendiente. Aunque no haya tenido la oportunidad de disputar nada todavía en este 2016, siempre tengo un ojo puesto en cualquier carrera que se dispute donde sea.
En lo que se refiere a mi actividad hay que decir que hay acuerdo para correr con Jonathan Nuez en todas las carreras que se puedan a bordo del nuevo Clío Williams, y digo nuevo porque aunque el corazón del coche va a ser el mismo, el cuerpo no, ya que será otra carrocería la que se use. La idea era empezar en Santa Brígida, pero el montaje del coche se ralentizó por unas cosas o por otras y aunque Jonathan le ha echado todas las horas que puede y más, siempre se depende de otras personas para un proyecto de esta envergadura, ya que no sólo es montar el coche desde cero, sino hacerlo con los mejores materiales disponibles, y ahora que ya está terminado intentaremos divertirnos en él hasta final de año esperando poder estar en todos los rallyes que faltan. En mi caso lo tengo complicado por problemas laborales, pero se intentará. Hemos preparado poco este rallye porque la terminación del coche se ha llevado mucho tiempo, pero los tramos nos gustan y eso ya es bastante. Es un rallye cómodo para entrenar y hasta con un enlace inédito, lo que lo hace más divertido. Además el ritmo será como cuando inicias el Windows, “a prueba de fallos”.
Este año he tenido que dar el paso y comprar un mono, ya que como quizás sepas, con los míos no iba del todo cómodo. Por si a alguien le interesa, tengo a la venta un Sparco talla 58 color rojo del año 2001, homologado por la FIA y a buen precio. Aunque haya comprado funda nueva de un tallaje más acorde con mis dimensiones, no me iba a quedar estancado en mi lucha contra la grasa acumulada en la zona abdominal, la panza. Llevo varios meses portándome bien con las comidas y haciendo muuucho más deporte del que mi cascado cuerpo está acostumbrado a aguantar, y la verdad que estoy bastante castigado físicamente. Cierto es que en el futbito voy según sople el viento y los dolores que tenga, ya que a veces juego bien y termino satisfecho, y otras me arrastro cual caracol con sueño y me dan ganas de colgar la botas conmigo dentro. Pero lo que más me toca la moral es el jodío running. Que me perdonen los aficionados a este deporte tan de moda y entre los que cuento con familiares y grandes amigos, pero no consigo engancharme a la montaña como les pasa a ellos ni disfruto yendo a correr ni nada de eso de lo que tanto hablan los corredores habituales. Es verdad que me noto más ágil y que he perdido algo (poco) de volumen en la barriga, pero lo que es resistencia física, liberación de endorfinas y todo eso, cero. Visto lo visto, y teniendo claro que soy la única persona que tiene esas sensaciones, puedo presumir de ser la tan llevada y traída excepción que confirma la regla. De todas maneras y esperando pasar este bache físico (que ya dura 4 meses), sigo saliendo a correr varias veces a la semana y también sigo merendando tortitas de arroz Hacendado, que es como comerte el tablón de anuncios de la oficina, pero sin chinchetas. Creo que la motivación la he sacado al verme y oírme en unos vídeos que llegaron a mi poder después de 10 años. Son imágenes de cuando gané el Desafío Peugeot 2006 al lado de Raúl Quesada. En aquella época estaba en forma y rendía a tope en cada rallye, aunque claro, tenía diez y años y algunos kilos menos que ahora, pero a estas alturas tengo más experiencia. ¿Compensará eso? En 10 días te lo digo.
En fin, intentaremos seguir con la pelea de cada día (entre semana) contra la comida y la pereza, y esperaremos pacientemente a que se den los condicionantes adecuados para poder ser copiloto en este año 2016 en el máximo de carreras posibles que mi cuadrante laboral y ocupaciones familiares me lo permitan.
Gracias como siempre por perder un tiempillo en leerme y también por ver los vídeos esos que comento y de los que he ido colgando en facebook alguna muestra. Por supuesto mención especial para mis dos mujeres, Leti y Aroa que me apoyan en esto casi como si corrieran ellas.
Y para terminar, después de que en noviembre del año pasado me diera el golpe más fuerte de mi carrera deportiva, y por el que hay quien me pregunta si no tengo miedo de volver a correr, me despido con una frase de Daniel Defoe (escritor inglés de hace siglos) que leí en una revista hace poco y que viene perfecta para explicar esto: “el miedo al peligro es diez mil veces más terrible que el propio peligro”.



PD. Mando un mensaje de ánimo y fuerza al amigo Braulio Falcón y su familia. Seguro que sale de ésta y nos vuelve a hace reír como él sabe. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Comarca Norte de GC y resumen anual: Buscando motivos

Aquí estamos de nuevo, o de viejo, porque han sido bastantes veces este año. Prometo que ésta es la última hasta dentro de unos meses…o no.
Como ya sabes si has leído las anteriores entradas a este blog, iba a terminar la temporada echando el rato en el rallye Comarca Norte de Gran Canaria, y al final fue eso, sólo un rato. 
Cuando mejor lo pasamos fue la tarde de viernes en Gáldar, sobre todo cuando entre saludos y presentaciones le dicen a Osmundo que era “incombustible, clásico y veteranísimo”. Pasamos la rampa muertos de risa por la respuesta de mi piloto: “me tratan como a un perro”. Luego llegó el principio del fin.
El coche desde que hicimos la ceremonia de salida tenía un ruido raro, que finalmente terminó siendo lo que se tradujo en la avería de la caja de cambios del “soplillo”. No pudimos hacer sino dos tramos, y no demasiado cómodos.
No nos dio tiempo ni a coger el ritmo, ni a pasarlo bien ni a nada. Mala manera de acabar el año, pero las carreras casi nunca dependen del factor humano sino del mecánico.
Me jodió mucho porque hicimos un esfuerzo grande para ir a entrenar y porque Mundo se quedó con las ganas de correr como le gusta, y yo con él. 
Poco más te puedo contar de este rallye. Cuando el coche se fue en la grúa, nos fuimos también nosotros. Ni con ganas de ver nada nos quedamos.
El tema es que al ser la última carrera del año, pues se acaba la temporada con mal sabor de boca, y encima mi año ha sido tirando a gris.
Es verdad que he corrido un montón de kilómetros a un ritmo alto, y que han sido más las buenas sensaciones que las malas, pero claro, los momentos críticos marcan más que los agradables, por lo menos a mí.
Si lo resumo por carreras, te cuento que entrené el Santa Brígida, una semana antes se abortó la opción de correr y al final casi corro de todas maneras, pero no pudo ser. Fui a verlo.
En el Islas Canarias sólo corrí dos tramos. El resto fui a verlo.
Para el Gran Canaria hubo problemas desde el tramo 1 y se abandonó en el penúltimo.
En Telde todo fue bien hasta el último tramo, donde una avería hizo que llegáramos a la meta final sin alegría ninguna.
El Teror salió bien entero.
Del Maspalomas también hubo que irse para casa tres curvas antes de tiempo.
En el Comarca Norte como ya has leído, retirado desde por la mañana.
Balance general en cuanto a resultados: mal.
El buen rallye de mi pueblo podría compensar el resto, pero no lo termino de ver así. 
Si miramos un poco con más profundidad, he corrido 28 tramos de los 63 que tenía que haber disputado de haber llegado a todas las metas. Eso hace un 44%, por lo que no se puede decir que haya aprobado el año.  
Y lo peor de todo no sólo son las retiradas, sino la sensación de que tanto tiempo invertido no ha servido para mucho.
Ya sé que no soy de los copilotos que ayudan en las reparaciones o revisiones del coche ni que me encargo de nada más que no sea entrenar y correr. Es por eso que sé que los pilotos y hasta mecánicos pierden más tiempo que yo en el tema, pero me tengo que quejar de lo mío, que para eso soy español, gandul y envidioso.  Ahora mismo cuando escribo esto, estoy dándole vueltas a la cabeza y todo me parece mal.
Te explico lo que estoy pensando: dudo del por qué me dedico a ser copiloto si realmente, no termino de encontrar el momento justo en el que lo paso bien en las carreras. En pleno tramo a toda velocidad voy tan concentrado que no retengo casi nada ni soy consciente de lo que pasa. Los enlaces son un aburrimiento. De los entrenos ya ni te digo. Los odio con todas mis fuerzas y aunque por diversas circunstancias hay ratos que toca reírse, no va a pasar nunca que me guste reconocer, y si encima hay que coger notas, peor.
Siempre hay que dormir poco y madrugar, ir y venir de donde sea la carrera…

En fin, tampoco quiero parecer Pitufo Gruñón ahora, porque todo esto que hay que hacer lo hago y con buena cara y actitud. Una cosa no quita la otra, pero es que no lo veo claro. Encima, me da coraje, porque aun pensando todo esto, es como si mi cabeza no quisiera echarse fuera del tema. Supongo que será como una droga, que sabes que te hace mal pero no puedes dejarla.
Yo me conozco y sé que seguramente siga corriendo si me ofrecen algo que me parezca bien y con alguien que me dé confianza. Igual acabo el 2016 haciendo un montón de carreras, pero… si tuviera que firmar un contrato ahora, no lo hacía ni loco. 
Encima en lo que he ido a ver como aficionado me lo he pasado de lujo, disfrutando mucho, seguramente más que corriendo.
Realmente creo saber cual es la raíz de mi problema. Siempre dije que para dedicarse a este tema como es debido, hay que tener tiempo libre y casi ninguna obligación más. Soy de los que piensa que para hacer por ejemplo un campeonato que conlleve viajes y demás, hay que ser estudiante o jefe. Hace años que me prometí a mi mismo que no iba a usar mis días de vacaciones para usarlos en las carreras, y sigo manteniendo mi idea. Y claro, yo trabajo los fines de semana y ahí está el quid de la cuestión. Entre mi horario laboral y las carreras (bien sea para entrenar o para correr) acabo usando casi todos los findes del año, y eso quiere decir que el mismo número de sábados y/o domingos no estoy con mi familia o amigos. Para el que trabaja de lunes a viernes es más fácil porque cuando no hay nada que hacer de las carreras, tiempo libre. Para los que trabajamos a turnos es complicado compaginar unas cosas y otras, o por lo menos para mí lo es. 
Aunque no me gusta mucho hablar de mi vida privada, te cuento que hay semanas en las que si trabajo dos o tres días a jornada completa de 16 horas (esto lo hago haciéndole turnos a mis compañeros para poder librar luego los días del rallye haciendo ellos el mío) y luego el fin de semana lo uso para verificaciones y correr, no veo a mi mujer y mi hija a lo mejor desde el martes hasta el domingo. Espero que con ese ejemplo entiendas que le esté dando tantas vueltas a toda esta historia. Encima a partir de enero tendré un compañero menos, por lo que será más difícil librar y cambiar turnos.
Está claro que hay otras épocas del año en las que todo es mejor porque se sabe un rutómetro con antelación, vamos pocas veces y el rallye es cerca, pero ya lo dije más arriba y lo mantengo. Me marca más lo malo que lo bueno.
Si yo leyera esto escrito por otra persona le diría que vendiera el casco hoy mismo y lo deje, pero no me termina de salir decírmelo a mi mismo. Hay algo que me hace querer correr, pero no estoy seguro de saber lo que es. 
Tremendo tocho te acabas de leer. Lo siento, necesitaba desahogarme y quizás exponiendo esto aquí pueda alguien abrirme los ojos y hacer que piense con más claridad. No busco tampoco que me den palmaditas en la espada. Sólo escribo lo que pienso.

Quiero terminar mi última crónica de este 2015 dando las gracias a toda la gente que se deja las manos para que los coches en los que corro puedan funcionar, a los patrocinadores y gente que pone perras para lo mismo, y como no, a mis pilotos de este año que han sido Jonathan Nuez y Osmundo Ramírez. Se fían de mí aun sabiendo que no entiendo nada de mecánica ni colaboro en casi nada. Debe ser que como copiloto lo hago más o menos bien. 
Lo penúltimo es dar las felicidades a tooooood@s l@s compañer@s y amig@s que han corrido este año. Sé de buena tinta que sólo el hecho de estar en las salidas tiene mucho mérito. Luego ya lo que pasa en cada carrera es incontrolable.
No me extiendo más y termino dándole las gracias a Leti y Aroa. Ellas son mi libreta de notas de cada día y es por ellas por las que intento siempre tener la cabeza fuera del agua. Renuncian a mucho de su tiempo familiar para que yo me dedique a “esta mierda”. Nunca tendré palabras de agradecimiento ni forma de compensar lo que hacen por mí.
Ya veremos que nos ofrece el nuevo año que ahora llega y que es lo que pasa.
Te deseo un feliz 2016 cargado de salud para comer bien, dinero para comprar comida y suerte para que la comida esté buena. El resto es menos importante.
Gracias por leer a este proyecto de escritor.
El año que viene supongo que más y espero que mejor.
Saludos. 

PD. De aquí a dos semanas casi todo lo que digo en la parte central se habrá disipado y pensaré de otra manera. 




lunes, 7 de diciembre de 2015

Previa Comarca Norte 2015: venga, la última!!

Hola.
Casi finalizando el año y creyendo que la temporada había acabado en aquel muro de Fataga, resulta que tengo una bola extra para jugar.
A los dos días de terminar el Maspalomas y todavía con la molienda en el cuerpo, el amigo Osmundo Ramírez me llama y me dice que si quiero correr con él en el rallye Comarca Norte “para quitarme el susto”. No le prometo nada porque mi tiempo para entrenar es escaso y el único fin de semana libre que tengo por delante lo usaré para ir a ver el rallye Isla de Lanzarote. Aun así quedamos en ir a ver los tramos y si nos gustan, inscribirnos.
La verdad que tiempo no hay mucho, pero ganas si, porque tengo una relación de amistad con Mundo y llevamos un montón intentando cuadrar para poder volver a correr juntos.
Al final, después de ir dos tardes a ver el recorrido y sin haber entrenado como se debería, vamos a salir a correr.
Las notas de Mundo son completamente diferentes a las de Jonathan Nuez, pero me acordaba de aquel 2013 en el que las usé y me adapté bastante rápido. Cuando lo llamé para preguntarle por el consumo de gasolina del coche y con cuanta distancia quería parar en los enlaces para calentar ruedas y demás, me dijo: “eso a mi no me hace falta, déjate de rollos”, así que entre que no tengo tiempo y que la preparación es mas suave que para el resto de carreras del año, ya está todo casi listo para ir el viernes a Gáldar. Hubo que buscar un casco prestado porque el mío no funciona con los interfonos del coche, pero ya está solucionado.
Los tramos son pequeños pero bonitos. El que menos nos gusta es el primero, que es muy ancho y con rectas largas. Los otros tres se prestan bastante para las características del R5 GT Turbo y esperamos hacer un buen papel. No vamos a ganar nada, pero con divertirnos y terminar bien nos conformamos. Lo de llegar a la meta no lo sé, pero reírnos seguro que si, porque este hombre es un “cuento risa”. En Piso Firme cogiendo notas dice: “apunta ahí por medio del pueblo”. En el barranco de Moya suelta: “ños túneles y todo”. Y como esas, otras tantas que me hacen reírme y apuntar en idioma de médico.
Por cierto, después de los 8 tramos cronometrados hay uno en plan espectáculo en Arucas que no se puede reconocer, ni caminando ni en coche. Por lo visto lo van a montar el mismo sábado en lo que el rallye se desarrolla en la zona de Moya y Gáldar, por lo que hay que salir medio a lo loco, guiándonos por un plano que colgaron en la web. Ésta es una de las razones por las que dicha prueba especial no cuente para la clasificación final del rallye y sea más bien una exhibición. Ya me imagino las carcajadas nuestras dentro del “soplillo”.
Estoy ilusionado. Quiero terminar el año con buen sabor de boca y espero conseguirlo.
Muchas gracias a todos por los mensajes de ánimo después del golpe del Maspalomas, y agradecido por supuesto a Mundo por darme la oportunidad de quitarme la espina tanto del mencionado accidente como de no haber podido salir con él en otras carreras. 
La semana que viene te cuento que tal salió esta aventura, que termine como termine, seguro que nos conduce a algún bar.  
Aquí el enlace el itinerario-horario: http://www.azuatil.com/2015/rallye%20comarca%20norte/ITINERARIO%20HORARIO%20I%20RALLYE%20COMARCA%20NORTE%20GC%202015.pdf

PD. Me voy a subir en el coche directamente para la ceremonia de salida. La última vez fue en Santa Brígida hace casi tres años. Tendré que fiarme del tío este jajaja. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Rallye de Maspalomas 2015: Un muro que habrá que saltar

Saludos. Empiezo ya a contarte mi quinto fracaso en Maspalomas.
La semana previa fue un poco extraña debido al cambio de un tramo por otro. Los motivos no los vamos a explicar ahora después de tanto que se habló y de que nadie dijera ni una palabra más cuando la organización del rallye explicó lo que había pasado.
Como Jonathan estaba trabajando en Lanzarote hasta el jueves, nuestro plan para entrenar La Era del Cardón era ir el viernes por la mañana y ya echar el día en el sur con unas cosas y otras.
En la primera pasada paramos junto a unos obreros del Cabildo para preguntarles si la obra que estaban haciendo quedaría señalizada para el rallye. Nos dicen que se quedarán los conos en la carretera y aunque no están en la trazada, los apuntamos.
Algo más tarde y en medio de guaguas, turistas y un hombre con perro que nos daba paso cada vez que nos veía, circulamos durante un rato detrás de un ciclista que no llevaba un culotte normal, sino unas mallas negras bastante transparentes. Intento seguir cantando notas, pero unas curvas más tarde no puedo aguantar más y le digo a Jonathan: “¿a ti te pareció que el ciclista aquel no llevaba calzoncillos?” Me dice: “no me lo pareció, es que no los llevaba”. Una pasada de entrenos perdida por ir muertos de risa.
Cuando ya nos íbamos a ir y salíamos de Agüimes para dar la última pasada, en las primeras rectas alcanzamos a una Citroën Berlingo que de buenas a primeras se va acercando cada vez más a la izquierda de la carretera. Va tan pegada al margen contrario de la vía, que cuando le tocamos la pita para intentar adelantarla, mira hacia atrás por el espejo… de la derecha!!!! Ni que decir tiene que también ese último periplo de reconocimientos no nos sirvió para nada, porque entre las risas y el tufo a colonia Musk que nos dejó la señora de la Berlingo al pasarla, yo no podía ni leer media página.
Tanta risa, hubo que mear. 
Una vez en Maspalomas, hacemos una parada y reponemos fuerzas en La Esquina Ibérica. Luego vamos a la zona del mercado para coger las notas del tramo espectáculo. Es más ancho de lo que nos creíamos y no parece presentar ninguna complicación. Nos engañó como a chinos.
En lo que esperamos por el amigo Osmundo Ramírez para comer, damos un paseo por el centro comercial Cita, uno de los primeros que se abrió en el sur y que todavía conserva un montón de vida y actividad. Hacía más de 25 años que no pasaba ni siquiera por delante, y me vinieron a la cabeza cientos de recuerdos de la niñez. Comemos en Casa Antonio y ya en el estadio de San Fernando “bobiamos” hablando con unos y con otros de carreras, coches y demás. Conversaciones de las que siempre se tienen y de las que, por lo menos yo, me olvido a los 30 segundos.   
Media vida después, volví al Cita.
Cuando llego a donde estaba el Clio, los números están mal pegados. Es una tontería que aunque está reglamentada, no pasa nunca a mayores, pero a mí el tema de los números siempre me ha dado sensaciones, y verlos mal puestos no me gustó ni un pelo.
Para verificar tardamos una eternidad. No en hacer dicha operación, sino en entrar a hacerla. Mucho retraso. Después de que nos dieran el OK al coche, brieffing en el que soy casi el único que pregunta. Cuando acaba me dicen varios compañeros “joder, menos mal que lo preguntaste porque teníamos dudas con eso”. No entiendo a la gente que se pasa el tiempo opinando y cuando tiene la oportunidad de exponer sus dudas, no lo hace. En fin…
Llega la noche y nos vamos al tramo espectáculo. Otra eternidad botados hasta que nos toca. Al final…una mierda. No sabemos lo que ha pasado pero el coche no ha ido bien y el tiempo es malo. Podría ser que estuviera fallando la bomba de la dirección asistida, pero se mira en la asistencia y todo parece estar bien. Cenamos allí mismo con el equipo, Jony y yo sentados dentro del maletero del Clío. Entre unas cosas y otras nos acostamos más tarde de las doce, previo paso por una ducha fría que me aclaró las ideas y me quitó el sueño.
A las 7 sonó el despertador y a la media hora ya estábamos en la asistencia volviendo a revisar el coche por si ahora de día se veía algún problema. Aparentemente, todo bien.
Empieza el rallye de verdad, lo de anoche, aunque venda y sea bonito de ver para la afición, para correrlo en un delantera…es una estaca.
Antes de la salida de Arteara se me saltan las lágrimas por la maldita mala suerte que persigue a un amigo.
En la segunda curva nos pegamos tanto a una valla que la rozamos, y en la tercera el espejo retrovisor interior salta y no sé ni como, lo cazo al vuelo y lo meto entre mis muslos para que no se escape. El resto del día lo ponemos en los enlaces y lo quitamos en los tramos, por si acaso.
El ritmo es muy bueno y estamos en la pelea por el top ten. Lo peor que llevamos es que hay que hacer un montón de kilómetros de enlace por la autopista, en sexta y a 80 porque ir más rápido sería dañar el motor. Ir así daña las bujías… y los oídos.
En la segunda subida a Arteara vemos como unas gotas frescas en la carretera y no sabemos lo que son. Al ver el coche de Julián e Isra averiado pensamos que es de ellos, pero las gotas pasan a ser un reguero hasta ser un charco, que nosotros pisamos. El Clio se pone de lado con el culo hacia la valla y el morro hacia el risco, pero las ruedas delanteras, que eran nuevas, cogen tracción y las manos de Jony enderezan el rumbo para seguir subiendo. El Corsa kit car había tenido una avería y regado la zona de aceite más un conato de incendio. Cuando nosotros llegamos a donde ellos estaban no habían tenido tiempo de bajarse a avisarnos. Conste en acta que aquí, después de que oliera a aceite, de ver el Corsa echando humo blanco y de que nuestro coche patinara, yo dije: “era aceite”. En ese momento seguramente me entró un mail del Ministerio de Educación para convalidarme FP 1 de automoción. Al llegar al control stop comento que está la cosa muy peligrosa y que deberían parar la carrera para limpiar el aceite. 
Las pasadas por la Era se nos están dando bien y nos estamos divirtiendo, aunque claro, no tanto como entrenando.
Antes de salir en la primera bajada a Fataga nos quedamos sin dirección asistida. Son sólo 6 kilómetros pero Jonathan lo pasa mal teniendo que mover el volante sin ayuda. Parece que no, pero perdemos unos cuantos segundos. Llegamos a la asistencia y resultó ser un fusible (un relé dicen también que se llama) fundido. Gracias a José Martín conseguimos uno de ese mismo amperaje.
Pasando por el Cruce de Arinaga vemos a un “mataíllo” (que nadie se ofenda, pero lo califico así para entendernos todos) que está haciendo auto stop, pero que sólo saca el dedo pulgar cuando pasa un coche de carreras. A los del resto de la gente no les dice nada. Este jodío quería quitarle el puesto a algún copiloto.
Ya con la noche llegamos al último tramo. Nos estamos jugando el séptimo puesto y vamos a correr al mismo ritmo que llevamos todo el día. Rápidos pero sin hacer locuras. Todo va bien hasta que casi llegando a la meta, ya en mi última página de notas, tenemos un accidente fuerte. En una derecha medio cerrada a la que se llega rápido, el coche se acelera de repente y se tira de frente contra un muro de piedras. Como dice Antonio Recio, hostia terrible. Nos preguntamos mutuamente si estamos bien y aun sin saberlo del todo, nos decimos que sí. Desconectamos el coche y me bajo todo lo rápido que puedo y medio aturdido acudo al otro lado a abrir la puerta de Jonathan, porque se ha quedado atascada, y gracias. Justo al lado del coche hay un agujero de 3 metros de profundidad por el que, de haber podido abrir y bajarse, Jonathan hubiera caído, porque al ser de noche cerrada aquel hueco no se veía así como así. De hecho todavía no sé como yo lo vi. 
Parece chico, pero cabe uno de pié.
Luego no tengo claro si había comisarios avisando o no. Yo llamé a dirección de carrera tan rápido como pude. El caso es que después de haber pasado cinco coches después de nosotros, el sexto entró algo más rápido de la cuenta y fue a parar contra el maletero de nuestro coche. Ya en ese momento si te puedo asegurar que había dos banderas amarillas separadas 50 metros entre sí alumbradas con linternas y los triángulos de emergencias a unos 20 metros del coche. Sea como sea, ni se veía un carajo ni vamos a volvernos locos, aunque llevo una tonga de años en esto, y tengo claro que si no está el Clío allí arrimado (fuera de la raya blanca y de la trazada), el que acaba contra el muro es ese otro coche.
En lo que aviso a mi familia y amigos de que estamos bien, gestionamos la grúa y respondo a los tropecientos wasap que me llegan me dedico a andar por un camino que encuentro. Solo me acerco a la carretera cuando calculo que va a pasar Mundo para verlo. Durante más de veinte minutos camino, corro, estiro, me agacho, levanto los brazos… todo sin que nadie me vea. ¿Por qué hice eso? Pues porque me costaba creer que después de tremendo taponazo no me doliera absolutamente nada.
Un buen rato más tarde, después de que cargara el coche un gruísta que estaba de prácticas y que una vez tenía el coche en la plancha no fue directo a Teror sino que paró a cenar por el camino sin avisar, además de que según dice, dejó atrás el parabrisas del Clio a la altura de Juan Grande y no paró ni siquiera a retirarlo de la autopista, llego a mi casa. Aunque pensaba que no iba a dormir, paso la noche más en modo off de los últimos meses. El domingo sigo estando bien, apenas unos hematomas en las zonas donde el cinto me apretó. El lunes tengo bastantes agujetas, y el martes no me puedo ni mover de los dolores musculares que me azotan. Además los cardenales se me ponen oscuros, bastante más oscuros que la malla del ciclista aquel.
Ya ahora con el paso de más horas me encuentro casi bien y no tengo ninguna secuela física al respecto. Jonathan por su parte si que ha sufrido algunos daños. No son graves pero le duelen y tiene para unas cuantas semanas de rehabilitación. 
También te puedo contar que se ha ido desarmando el coche y que a primera vista y a falta de una revisión más profunda de los elementos clave, tanto el motor como la caja de cambios parecen estar en perfecto estado. La suspensión, frenos y más cosas también tienen buena pinta. La carrocería si que tiene muchos daños por delante y algo también por detrás, por lo que habrá que valorar si se puede y merece la pena arreglarla o vale más buscar otra.
Poco más que contarte. Ya lo puse en facebook aquel día y lo vuelvo a repetir ahora. Los coches de carreras y el equipamiento que llevamos son muy seguros. Igual son palabras mayores, pero con una deceleración frontal tan brutal como la que sufrimos, quizás el Hans nos haya salvado la vida. El dinero mejor invertido de la historia, no lo dudes. 
Por otro lado, y aunque no estoy asustado ni creo que vaya a dejar de correr por esto, no te voy a negar que la sensación de ver el muro “esperando” por ti, sabiendo que vas rápido y le vas a dar pero sin tener claro lo que te va a pasar, es bastante desagradable y difícil de borrar del cerebro. Esa imagen la guardaré en la carpeta de “no pensar”, pero siempre estará en mi disco duro.
Tampoco me voy a olvidar de las cientos de muestras de cariño y apoyo que hemos recibido. Hasta hay gente que se ha ofrecido a trabajar gratis para reparar el coche, o a prestar repuestos sin recibir nada a cambio.
Por mi parte tengo que agradecer a todas las personas que han contactado conmigo. Si los nombro a todos no acabaría ni en tres días. Muchísimas gracias de corazón. No tenía ni idea de lo querido que soy. Aunque pensando ahora, igual me lo dijeron porque era un momento sensible jeje. En serio, aquí tienen un amigo para lo que haga falta, como lo han tenido siempre.
En este punto casi final quiero dar las felicidades por llegar a la meta a mi amigo Mundo, que acompañado por Lorea Cano en su R5 GT Turbo se sacudió otra capa más de óxido. Donde hubo siempre queda, y aunque cueste estar a la altura, el que es grande, es grande.
No me quiero dejar atrás al amigo Guedes y su novia Vane, que como siempre se ofrecieron a darme casa, pan y agua y aunque no pude aceptar, se los agradezco igual, o más.
Por supuesto gratitud a nuestro equipo de asistencia, que tuvo que ir lejos para volver tristes, pero que no dejan de estar nunca.
Los patrocinadores que han confiado en nosotros este año han visto que si todo va bien somos de los que damos guerra, por lo que los invito a seguir apoyando para conseguir que todo vaya bien siempre.
Pido disculpas públicamente a Leti, Aroa y al resto de mi gente por el susto que les hice pasar. Desde que la radio dijo que habíamos chocado hasta que yo avisé apenas pasarían 2 minutos, pero entiendo que se les hayan hecho eternos. Por mis dos mujercitas y el tiempo que les quito para dedicarme a las carreras es cuando, en un momento como el del sábado en Fataga, uno se para a pensar si de verdad merece la pena todo este tema, pero qué difícil es salirse de este mundillo, joder.
En fin, termino ya que nos van a dar las uvas. Antes de irme quiero mandar un mensaje de ánimo a un amigo que lleva un año para olvidar. Las palabras de aliento a veces no valen para nada cuando la carga negativa es tanta y tan seguida, pero por lo menos hay que intentarlo. Lo peor es que este amigo ha asimilado tanto la mala suerte que ha cambiado su forma de ser para aprender a vivir con ella, así que es trabajo ahora de los que estamos cerca para darle la vuelta a la tortilla y si la fortuna sigue esquiva, que siga, pero que no lo moleste. Amigo portero, te envío toda la fuerza con la que el muro de piedras me acogió el otro día para que la transformes en energía positiva y consigas salir del bache. Estoy seguro de que así será y ahí estaré para verlo y brindar por ello, aunque sea con Nestea.  
Nada más, que no es poco. Cómo no estoy del todo seguro que haya colgado el mono por este año no sé si desearte unas felices fiestas de navidad y todo eso, pero bueno, felicitado quedas por si acaso.
Esta vez para finalizar el texto no hay reflexión sino una simple palabra: GRACIAS.
Una zona muy rápida de La Era. Con eso nos quedamos.