jueves, 17 de agosto de 2023

RALLYE DE FINLANDIA 2023: ES UN RALLYE PA LA TELE

Hola buenas.

Hace bastantes meses que no publicaba nada en el blog debido a mi inactividad en el ámbito del copilotaje, ya que la mayoría de las entradas publicadas cuentan la crónica de rallyes concretos. A modo de curiosidad he de decir que, en lo que va de año han surgido hasta 11 posibilidades de correr, pero por diversas circunstancias no cuadró o no acepté o no me aceptaron en ninguna. Además, a finales de mayo pasé por un proceso médico algo complicado y a partir de ahí los rallyes y derivados pasaron a otro plano en mi cabeza. Si en algún momento de esta temporada o en años venideros cuadra correr algo, pues quizás lo hagamos, pero también existe la posibilidad, bastante probable además, de que no corra más, y tan tranquilo.

También he utilizado el blog para contar aventuras de algunas trails de montaña que he corrido, pero ahora, aunque tenía intenciones y venía entrenando, con el trabajo, compromisos y la propia salud, no me es posible. Tampoco me supone un estrés esto último.

Y para otra de las cosas para las que ha servido el blog, es para contar lo que vivimos cuando fuimos al rallye de Montecarlo en 2019, así que ahora que volvimos a salir fuera de nuestras fronteras para otra peripecia mundialista, creo que es buena idea explicarlo aquí. Por tanto vamos allá.

Lo haré como hice aquel viaje a Francia y Mónaco, a modo de diario. Al final pondré las conclusiones y por último, algunos consejos por si alguien que se plantea ir alguna vez le sirvieran de algo. Si te quieres saltar el relato de nuestras vivencias pasa directamente más abajo donde están las conclusiones, y si lo que quieres es ir directamente a las recomendaciones por si vas a ir alguna vez, vete más abajo todavía a donde están los consejos. Al final del todo verás algunas fotos.

Después de 3 años esperando el momento en los que la pandemia primero, caducidad de lo pagado después, e indecisiones más adelante, hicieron peligrar bastante la consecución de este objetivo. Finalmente fue cuadrando todo y conseguimos que la situación fuera posible para poder ir en un grupo de 4 formado por Aday Ortiz, copiloto actualmente en la picota, Ángel Arencibia, vendedor de playeras molón + mejor speaker de eventos, Román Aguiar, jefe de mantenimiento de edificios públicos + espectacular fotógrafo y yo, que ya ni soy copiloto ni speaker ni sé hacer fotos.

Martes 1 de agosto:

Debido a que el rallye es en verano, pero no hace calor como en Canarias (cuando estoy escribiendo esto la temperatura en las calles de Valleseco es de 43º), la ropa a transportar es algo ambigua. No hay que llevar abrigos, pero tampoco nada corto, así que decidimos ir con una maleta pequeña y una mochila, todo en la cabina del avión sin facturar. Sin estar del todo seguros de que fueran a caber o de si nos iban a poner pegas por el tamaño o el peso, pasamos el control en Gando y la puerta de embarque de Vueling con destino Málaga. Salimos con un poco de retraso pero se compensó en pleno vuelo, así que tenemos tiempo libre ahora hasta el siguiente avión. Me llama muchísimo la atención la exagerada cantidad de gente que hay en el aeropuerto de Málaga, una pasada. Caminar por la terminal era como hacerlo por el trayecto entre El Puente y la iglesia del Pino en plena madrugada del 8 de septiembre. Comemos algo en el Burger King, en el que sacan los pedidos a una velocidad de vértigo a pesar de estar abarrotado por gente de múltiples nacionalidades.

Hora de embarcar hacia el destino final. De nuevo incertidumbre por ver si nos dicen algo de las mochilas, pero al parecer, todo correcto.

Nos esperaban 4 horas y media de vuelo más los habituales ratos de antes y de después. Encima como suele pasar últimamente con las compañías aéreas, nos asignan sitios aleatorios y separados. 

Cuando llevábamos aproximadamente una hora y media en el aire y estábamos sobrevolando quizás algún punto del sur de Francia, un pasajero sentado cerca de nosotros empieza a levantarse y a dar gritos. Al principio nadie le presta atención, pero la cosa va en aumento y el personal de la tripulación le llama la atención, cosa que hace que el muchacho se enfurezca y empiece a berrear. Nadie sabe si está borracho o qué le pasa, y encima nosotros ni siquiera entendemos lo que dice. Desde varias filas más allá, aparece un señor con rastas que lo intenta tranquilizar y se sienta a su lado, pero no lo consigue del todo. También se suman a la iniciativa varios pasajeros digamos “grandes” supongo que para ver si el chaval coge miedo y ceja en su empeño de seguir molestando. El caso es que nada de eso funcionó, y el pive acabó esposado (¿de dónde salieron esos grilletes?), atado al sillón con varios cinturones de seguridad que fueron trayendo e incluso pegado con cinta de embalar. Con eso y con todo, no había manera de que se calmara y se callara. Repetía como un mantra algo como “autenamuá” mezclado con palabras en inglés referentes al diablo y hasta con algunas en español. A veces pasaba unos minutos meditando, pero desde que cogía fuerzas, volvía a la carga. Después de un buen rato, yo diría que más de una hora, y mientras custodiaban al rubio 2 azafatos, 2 azafatas y 4 pasajeros fuertes, se nos informa por megafonía que vamos a aterrizar en Copenhague para que el individuo follonero sea detenido por la Policía. Como no podemos hacer nada, nos lo tomamos a risa, pero claro, desde que informaron hasta que aterrizaron, pasó otra hora más. Casi casi, la hora de haber llegado a Finlandia. Lo hubieran mantenido amarrado o amordazado un rato más y quizás el trayecto se completaba sin tener que desviarnos, pero el caso es que sí, después de 3 horas y pico de vuelo, tomamos tierra en Dinamarca. Al cabo de unos minutos, en los que el cabronazo ni se movió ni dijo ni una palabra, entraron un montón de Agentes de la Politi danesa y se lo llevaron, tranquilito. Parecía que no había roto un plato. Luego tomaron declaración a varios pasajeros a modo de testigo y suponemos que a parte de la tripulación también. Cuando había pasado una hora en la que seguíamos sentados en el sillón, nos dicen que todo el personal de vuelo debe ser reemplazado y hay que esperar a que venga el relevo, que se presenta otra hora y pico más tarde. Al final volvemos a despegar tres horas después de haber aterrizado, y seis después de haber salido de Málaga. Y aún nos quedaban otras dos horitas de vuelo hasta el último punto, al que llegamos a las 7 de la mañana hora local. En total, más de ocho horas dentro del avión. Una cosa es contarlo o leerlo, y otra vivirlo. Encima la compañía, que era Norweigan, no ofreció ni siquiera un vaso de agua por las molestias y los retrasos, cosa a la que creemos que están obligados por ley. Más tarde nos llegó un mail ofreciendo el reembolso del vuelo debido a la cancelación del mismo, aunque nosotros ya habíamos volado. Decidimos no mover nada hasta que hubiéramos regresado a Gran Canaria la semana siguiente, no fuera a ser que nos quedáramos allá. Por cierto, no quiero dejar de exponer lo respetuosos que fueron todos los pasajeros, que no protestaron, ni pidieron información ni se quejaron porque las bebidas tuvieran que pagarlas a precio de oro. Si esas circunstancias se dan en un vuelo lleno de españoles (ni te digo si son canarios) lo insultos y maldiciones vuelan, aun estando aterrizados.

Miércoles 2 de agosto:

Tras un paseo por la terminal y alrededores, llegamos al que va a ser nuestro vehículo. Se trata de un Seat Ibiza alquilado en la app Amovens, que es como un rent a car pero entre particulares, con las mismas coberturas pero más barato y además, legal. Como estamos bastante cerca, el plan es visitar la capital del país, Helsinki. En un par de horas vemos la zona más céntrica y supuestamente más famosa de la ciudad, pero entre que el día es gris, llueve por momentos y han pasado más de 24 horas desde que nos levantamos de la cama antes de arrancar el viaje, la verdad que nada nos parece muy bonito. Cierto es que aunque los vuelos hubieran llegado en hora íbamos a estar con el mismo cansancio, pero quizás nos molió más el no hacer nada dentro del avión que el no dormir en sí mismo. Hechas las fotos preceptivas y antes de salir hacia la zona que será el cuartel general durante todo el viaje, desayunamos en el Mercado Viejo, que olía y era viejo, sin duda ninguna.

Durante las dos horas que transcurren en lo que vamos de Helsinki a Jämsä, aunque estamos muertos de sueño y nos tenemos que turnar al volante por si acaso, nos damos cuenta de lo bonito que es el país en el que estamos. Mires donde mires, todo es verde, con casitas de madera y lagos. Una vez en el destino, Susanna, la dueña del apartamento que hemos alquilado, con la que me he cruzado decenas de mensajes en los meses previos pidiéndole información sobre el país, nos enseña la casa y nos da las llaves. Se trata de un pequeño piso en el que cabemos bastante bien los cuatro, está limpio y cuenta con las comodidades necesarias, es decir, camas que sirvan, agua caliente, cocina, nevera grande, wifi y plaza de aparcamiento. Encima, aunque esto lo supimos bastantes meses después de haberlo reservado, cerquita de los tramos del sábado y el domingo. Llenamos la despensa pasando por un Lidl cercano y sin mirar mucho para las camas para no acostarnos, nos vamos a Jyvaskyla, ciudad donde se concentra el entramado del rallye. Ante las advertencias de la organización del evento y de las autoridades de la zona de que no se puede aparcar en la zona cercana al parque de trabajo, busqué una ruta alternativa que nos permitiera dejar el coche sin problemas y de paso marcharnos cuando nos diera la gana sin coger atascos, y cuadró bastante bien. Cuando nos disponemos a entrar en la zona de asistencias cae un chaparrón increíble que dura casi una hora, por lo que nos ponemos en la carpa de las ruedas de prensa mientras escampa. Una vez se aclara, vemos el service park con calma y en medio de un ambiente muy sano. En algún momento Ángel y yo nos preguntamos: “es raro que no haya ningún español, ni canario”. A los 30 segundos un tío con gafas le da una palmada en la espalda y le dice: “chacho, ¿¿tu eres el speaker de las carreras no??” Vaya casualidad, con lo grande que es el mundo. Hay que decir ya de paso, que lo volvimos a ver una vez más en los tramos, pero fue el único paisano que nos cruzamos en toda la semana. Esa tarde, después de ver las piruetas de unos aviones militares, nos ponemos en un semáforo posterior a la rampa de la ceremonia de salida, y… si le das al botón para cruzar, el de los coches se pone en rojo y paran. Nos hinchamos a ver los participantes a 30 centímetros mientras la gente local nos miraba un poco extrañados de que apretáramos el botón tantas veces. Se entiende que esas “machangadas” allí no se estilan. De hecho hasta cruzar por donde no hay paso de peatones, cosa que aquí es bastante normal, allí ni loco. Nos miraban mal. Finalmente llegamos tarde a la casa y como llevamos ya casi dos días sin dormir, cena y a la cama, porque encima hay que madrugar.

Jueves 3 de agosto:

En mi multitud de horas preparando las rutas para llegar a los tramos de la mejor manera posible según nuestros intereses, había visto una serie de pistas que nos llevaban a un punto intermedio del shakedown, pero cuando publicaron la guía oficial del rallye tuve que cambiar las intenciones porque esas pistas iban a estar cortadas desde el día antes. No hay problema, iremos por la salida y caminamos mientras buscamos un lugar idóneo. En una zona de enlazadas rápidas donde seguro que los coches saltaban, la parte permitida para el público está a 30 metros de la carretera y no se ve nada, así que nos movemos por varios sitios hasta encontrar uno donde los comisarios no nos ven y estamos cómodos. Son las 9:01 de la mañana, hemos dormido apenas 4 horas en los últimos dos días y medio, pero cuando pasa Rovanpera, se nos quita el sueño... para siempre. En lo que creíamos que era una simple semicurva larga de izquierdas, el hijo de Harri pasó a 200km/h con el coche totalmente de lado y totalmente en el aire, literalmente. ¿Pero esto qué eeeeeeees? A partir de ahí nos dimos cuenta que nada de lo que viéramos en los 4 días o en todas nuestras vidas iba a superar aquella bestialidad del actual campeón del mundo. El resto de la mañana la pasamos caminando por buena parte del tramo, pero siempre lejos de la carretera, incluso en ocasiones por el borde de un lago, con el riesgo de que apareciera de repente una de las famosas serpientes finesas. Entre tales y cuales vemos los coches hasta en 6 o 7 sitios diferentes, incluidas las enlazadas en las que por la mañana no pudimos ponernos. En alguna de nuestras conversaciones surge la duda de si, llegado el caso, seríamos capaces de cantar notas a esas velocidades con los coches en el aire y de lado todo el rato. Rovanperilla nos dejó alucinados, pero en su caso Jonne Halttunen o cualquier otro copiloto de ese nivel, tienen una capacidad increíble, aunque cierto es que las notas de los nórdicos, ingleses o franceses, son bastante más sencillas que las españolas o canarias.

Cuando acaba el shakedown, vamos un rato a las asistencias y nos encontramos de casualidad con Neuville, con el que me saco una foto para el recuerdo. Decir aquí que los equipos grandes están al aire libre aunque luego ellos tienen sus estructuras que parecen edificios particulares, pero el resto de equipos están ubicados dentro de unas naves enormes donde trabajan con total comodidad. Nos queda ver el tramo espectáculo de Harju, en el que nos ponemos en un sitio medio malo, pero tenía que ser así para marcharnos cuando nos cansáramos de ver coches y así poder llegar a casa y descansar un poco. Ese día pasaron dos cosas a destacar:

Esperando que empezara la super especial, unos niños juegan al lado de nosotros y en un momento dado uno de ellos, en medio de una parrafada enorme le dice al otro: “malimpriaíto”. Tal cual, literal y con todas las letras. Ángel, que es el que más cerca estaba de ellos, se quedó asombrado.

Cuando ya nos íbamos hacia el coche, bastante alejados del tramo y habiendo dejado atrás el parque de trabajo, nos encontramos con el mítico Ari Vatanen. Fue muy amable, le sorprendió que fuéramos canarios y nos deseó un buen rallye. Por supuesto, me saqué también una foto con él.

Viernes 4 de agosto:

A pesar de recogernos medio pronto, otro madrugón hace que sigamos durmiendo pocas horas cada noche. Este día teníamos claro que iba a ser un poco truño de sitios para ver el rallye, pero nos íbamos a mover para ver los coches grandes entre 4 y 6 veces. La previsión meteorológica es de mucha lluvia a media mañana, así que ya iremos viendo. En el primero al que fuimos veíamos de bastante lejos una recta con dos semicurvas. Por muchas veces que los queramos ver, esto no merece la pena. Cambiamos de tramo en el mismo bucle y llegamos con tiempo suficiente para caminar muchísimo rato buscando algún sitio que sirva. La carretera es tan plana y tan recta que nada nos gusta, y encima hay comisarios cada 50 metros que si nos ven parar la caminata, enseguida nos dicen que tenemos que meternos en las zonas de público, que normalmente no ofrecen demasiada visibilidad. Ya cansados y viendo que se iba a poner a llover, nos ubicamos donde hay dos comisarios de seguridad que no hablaban inglés y que entre los dos sumarían 160 años. Sin tener claro lo que hacer, Román se camela a una familia de paisanos que nos deja meternos en su finca y ahí, al ser zona privada especificada por carteles del rallye, los comisarios de cuando corría Medardo no nos pueden decir nada. La curva que vemos no está del todo mal, pero en algún parón en el paso de los coches sale el sol y me quedo dormido tirado en medio del prado. Cuando acaba el tramo decidimos caminar hacia otro punto más cercano a donde habíamos aparcado, una explanada que como lloviera fuerte iba a ser una trampa importante… y nos cae el diluvio universal. Teníamos ropa de agua y paraguas, pero no sirvieron de mucho. Con la frustración de la mojada y no estar disfrutando como queríamos, el único refugio en el que pensamos es en nuestro propio coche, y para llegar a él tenemos que pasar por un barrizal donde casi perdemos los zapatos porque el fango nos llegaba a mitad de la canilla. Sigue lloviendo, estamos tan decepcionados que nos queremos ir… para Teror. Al final Román propone ir a otro sitio a probar si había menos barro y acertamos. Llegamos con comodidad a un cruce lento que tenía su encanto y sin mucha gente. Vimos el coche estampado de Lappi sobre la grúa, volvimos a cruzarnos con Vatanen, no llovió más y medio compensamos el día, aunque en general no fue del todo bueno. Madrugón con sueño atrasado + caminata de ida + no ver algo muy guay + caminata de vuelta enchumbados + barro que parecía mousse de chocolate = ya estábamos cruzados.

Sábado 5 de agosto:

Este tenía que ser un buen día, porque el día anterior nos había dejado algo tristes. Teníamos tramos a menos de 15 minutos de la casa, pero coño, aunque haya que madrugar otra vez y echar otro rato en el Ibiza, tenemos que ver un salto. Como decía Ángel: “a eso vinimos”. La ruta que había acechado nos llevó sin ningún contratiempo a la zona de aparcamiento prevista. Llovía un poco cuando empezamos a patear, pero fue un chispichispi leve que apenas duró y caminando un ratito llegamos a la misma cresta del salto. Había gente, pero se podía estar bien y se veía perfectamente lo que queríamos ver. Ni en las mejores previsiones me esperaba algo así. Cuando le pusieron los cartelitos de los metros, no hubo más remedio que sacarnos fotos. Fabricamos un banco con unos troncos y un tablón y disfrutamos de lo más histórico y famoso del rallye, un salto bruto de verdad. Tanto nos gustó que cuando acabaron de pasar los coches FIA, vimos en el mismo sitio los “Vetomies” que son coches del nacional finés o del regional de la zona que iban a toda la leche. Cuando dieron vía libre para caminar por el tramo nos movimos a una deslizante curva de derechas que ya habíamos husmeado por la mañana. Venía precedida de un pequeño bote y eso la hacía interesante. En un primer momento estábamos nosotros sólos y bien ubicados al sol en la famosa malla naranja, pero de buenas a primeras aquella llanura empezó a llenarse de gente que se ponían en el mismo borde de la carretera. Luego aterrizaron un montón de helicópteros de los que se bajaban 4 o 5 personas, por lo que el aforo estaba a tope y el comisario no podía hacer nada para controlar a la gente, así que se puso unos cascos tipo Peltor y pasó de todo. Allí por fin fuimos libres y vimos el tramo en varias partes diferentes, incluso a pie de pista, cruzando hacia el otro lado, uno aquí, otro allí. Cierto es que el resto del público nos miraba algo extrañados. Si alguno corría entre coche y coche hacia otra zona, seguro que no era finlandés. Justo cuando ya estábamos valorando marcharnos, Fau Zaldivar y Marcelo Der chocaron contra un árbol por un lateral y se tenían que retirar allí mismo. Quizás porque nos oyó hablando y nos entendía, Kirra me pidió agua y cuando crucé para dársela aproveché para restregarle levemente que el año pasado en el Islas Canarias, Ale Martín y un servidor le dimos lija dentro de la categoría de los Clios. Fin del día, regresamos a casa contentos, porque hoy sí, fue una jornada cojonuda. Ya en Jämsä, hay fiestilla en la plaza y decidimos ir a un pub a tomar algo. Mis colegas se bebieron medio litro de cerveza. Yo como estoy medio malo de por vida, sólo un buche.

Domingo 6 de agosto:

Para este último día de rallye tenemos dudas de si ir al tramo de la power stage o al otro, y aunque en la otra especial seguro que hay menos gente y mas facilidades, en unos videos vemos que es tan recto y plano que no merece la pena, así que decidimos ir a Himos, la estación de esquí de la zona y una de las más conocidas del país. Allí está previsto que sea, aparte de las dos pasadas por el propio tramo, un reagrupamiento y una zona de cambio de ruedas antes de la power stage y luego la entrega de trofeos final. Seguro que hay muchísima gente, pero madrugamos bastante a pesar de ser a 5 minutos de nuestra casa y llegamos sobrados para estudiar el terreno. Es verdad que no nos dejaron poner donde queríamos, una bajada con una pendiente del 20% en la que tenemos dudas si pasarán a fondo o irán frenando, así que nos quedamos con las ganas y la tenemos que ver de lejos. En la primera pasada sacrificamos ver esa cuesta y vemos una zona rápida con un bote y un corte que no estuvo mal. Por un camino entre los árboles nos movemos de sitio y vemos a los coches más pequeños entrar en un túnel, salir de él, cruzar la meta, un poco de todo. Después de un chute de cafeína en el típico restaurante de montaña, vemos como llegan los coches al reagrupamiento y luego pasan a la zona de cambio de ruedas. Acertamos a coger un autógrafo de Neuville, Óliver Solberg y Latvala, además de sacar fotos a tutiplén. En medio de miles de personas pero sin mucho ruido (muy educados son los nórdicos) vemos la famosa bajada a lo lejos, pero aún así estuvo muy bonito. Cuando empezó la entrega de premios estábamos al lado y pudimos disfrutar de ese momento tan especial. Siendo todavía la hora de comer, volvemos a nuestra zona y nos aventuramos a almorzar en el restaurante propiedad de nuestra casera, que nos sirve un plato de carne de reno para probarlo. Podemos decir que estaba algo dura y no tenía ningún sabor definido, aunque sí era algo fuerte. Para lo que vale, con esa tuvimos. Por la tarde nos dedicamos a pasear por las calles de Jämsä y disfrutar del entorno. Cuando terminamos el día y nos vamos a la cama, el despertador del móvil dice que vamos a dormir casi diez horas y parece irreal. El resto de días anteriores nunca pasó de cinco.

Lunes 7 de agosto:

Dejamos el apartamento temprano para hacer una excursión a la ciudad de Tampere antes de ir al aeropuerto de Helsinki. Hemos leído que es de los sitios más bonitos del país y queremos descubrirlo en directo. En el keskusta* de la ciudad desayunamos unos wafels en un pequeño comercio de un matrimonio mayor que nos supieron a gloria y habiendo descansado y con el azúcar a tope, la verdad que no nos equivocamos de ciudad. Los paisajes y edificios son preciosos y el día acompaña. Disfrutamos del paseo y a la hora convenida partimos hacia el aeródromo. Con algunos ajustes horarios de ambos vuelos y previo paso de nuevo por el Burger King de Málaga donde siguen trabajando a un ritmo de pit stop de la F1, acabamos llegando a Teror siendo más de las 0:00 horas, por tanto estuvimos fuera de martes a martes.


CONCLUSIONES:

Una vez regresado y dejado enfriar la cabeza, quiero exponer algunas reflexiones al respecto del viaje.

Finlandia es un país precioso, muy bonito. Donde quiera que mires es todo verde y lo de los mil lagos creo que se queda corto. El paisaje que siempre ves ante tus ojos es una pasada.

El carácter de la gente me pareció digno de mención. En ningún sitio oyes gritos ni ves a nadie haciendo el idiota, ni siquiera la gente joven. Respetan todas las normas sin inmutarse, las de tráfico y las de convivencia. Además, son amables en todo momento. Supongo que algún tonto habrá como en todos lados, pero el porcentaje de esos es bastante menor que en muchos otros sitios, por ejemplo el nuestro.

En cuanto al rallye, pues influyeron varias cosas. Por ejemplo que estamos mal acostumbrados a ver los coches pasar en el mismo borde de la carretera y eso allí no es lo normal y no es fácil poderlo hacer. Entonces, que la organización o la propia forma de la carretera te “obligue” a estar lejos del trazado, no mola, aunque realmente es lo más lógico. Luego debemos tener claro que el WRC está un poco de capa caída, con sólo dos equipos oficiales y otro a medias. En total sólo nueve coches rallye1 estaban inscritos, de los que además cayeron varios muy rápido. Al final fuimos a un rallye del mundial a disfrutar de cinco coches, porque el resto aunque es entretenido (más o menos y no siempre) verlos pasar, son los mismos que han venido, vienen y vendrán al Islas Canarias.

Para disfrutar de verdad cualquier cosa hay que estar en un estado de forma óptimo, descansando lo suficiente, comiendo bien y demás. Desde que salimos de nuestras casas el martes día 1 por la mañana, el descanso fue bastante poco, y cada día hacíamos trayectos en coche y caminatas que nos iban quitando energías, a lo que se le puede sumar que el tiempo no acompañó del todo. Realmente nos llovió fuerte dos ratos en dos días diferentes, pero fue tal la enchumbada que, aparte del cuerpo, las ropas y las mochilas, nos mojó la mente también. Comer si comimos bastante bien. Román demostró ser un agibílibus en la cocina y preparó unas cenas de quitarse el sombrero. En los tramos teníamos siempre ensaladas envasadas, líquido y mucho golosineo. Kiitos* señor Aguiar.

Antes de ir vimos montón de videos de otros años y hasta los de los tramos de esta edición que habían publicado en la web del rallye. Con esas imágenes te haces una idea, pero hasta que no estás en el terreno no ves realmente que la orografía no ofrece demasiado que ver, porque el 80% de los kilómetros son rectos y a fondo. Acertar a llegar a ponerte en el porcentaje restante es complicado y si te cuadra, igual hay un montón de comisarios que no te dejan situarte, aunque debo decir también que por eso mismo de que todo es tan plano, se puede caminar muchos kilómetros, pero muchos muchos, paralelo a los tramos a través de los bosques, y mientras caminas si estás malo del estómago como yo, puedes hacer de vientre con total facilidad. 

Con eso de los videos también creo que las redes sociales e internet en general hacen “daño”. En los perfiles oficiales de los equipos o los pilotos ponen siempre unas imágenes flipantes, pero la realidad no es para tanto. Los fotógrafos o personal de prensa acreditada tiene la libertad de ponerse donde les da la gana, incluso casi en medio de la carretera, tal cual, y claro, esa gente hace unos videos y fotos de cosas y lugares a los que tu no te puedes ni acercar. Entonces, lo que se ve en redes no se corresponde del todo con la verdad, y eso también nos influyó negativamente. Por ejemplo Román estuvo todo el tiempo con nosotros y vio lo mismo que nosotros, pero sacó unos fotones que parece que fue a otro rallye diferente. Lo que vimos luego en la cámara, no lo vimos con los ojos en directo. Como adelanté en el título, es un rallye para la tele.

Y por último, como en la vida misma, a todo se acostumbra uno. Lo primero que vimos fue el Yaris de Rovanpera el chico de lado y en el aire a toda leche. A partir de ahí, todo fue en descenso porque nada iba a superar aquello y si lo hacía, ya lo habíamos visto antes y estábamos “acostumbrados”.

Eso sí, donde quiera que nos pusiéramos o estuviéramos en los tramos, nunca faltaba una carpa a modo de kiosko donde vendían café, bollos de canela y salchichas a la parrilla, y eso según dice Ángel que es cafetero de los buenos, le hace ganar muchos puntos positivos al rallye.


CONSEJOS:

Una vez explicado todo o casi todo, me atrevo a dejar aquí algunas recomendaciones para si en algún momento te animas a ir al Finland Rallye o por lo menos te lo estás planteando. Ahí van una serie de consejos:


-Reserva el alojamiento lo más pronto que puedas. Nosotros lo cogimos desde enero por un precio bastante asequible, pero seguimos mirando por si se podía mejorar y resultó que los precios se ponían cada vez más caros según pasaban los meses. En julio ya triplicaban el precio que nosotros habíamos pagado.

-Llévate o compra allí nada más llegar repelente para los mosquitos. Bien sea en spray o en pulseritas o todo a la vez. Casi siempre vas a estar cerca de lagos, que realmente es agua estancada, por lo que los insectos voladores de diversos tamaños estarán sieeeeempre pululando a tu alrededor. Es verdad que te pican de todas maneras, pero hay que intentar protegerse. También por eso, ni se te ocurra estar en pantalones cortos por muy verano que sea. El calor no es tan sofocante como para no llevar manga larga, y aunque con más o menos ropa te pican igual, siempre será menos probable cuanta menos piel haya a la vista de los zancudos.

-Lleva siempre contigo un chubasquero y un paraguas. Estadísticamente es muuuuy probable que te caiga un chaparrón en algún momento. Junto a eso, lo mejor es llevar calzado de montaña, ya sea botas o playeras. Así podrás caminar por todo el terreno sin resbalones. Si es impermeable, mejor.

-En la fecha que suele ser el rallye no se hace de noche total en ningún momento, así que si para dormir necesitas que esté todo oscuro, lleva un antifaz.

-Si la agenda y el presupuesto te lo permite, intenta ir uno o dos días antes del rallye y quedarte uno o dos días después y usa ese tiempo para hacer turismo por el país. No te arrepentirás.

-Puedes currarte mapas, rutas y movidas varias para tener localizados tramos y sitios para ir a ver y eso está bien, pero si no te apetece emplear tiempo, con la guía del rallye y la cartelería que ponen en las carreteras, llegas a cualquier sitio sin mayores problemas.

-Si estás en zonas de público delimitadas con una malla naranja, verás como los comisarios son estrictos desde primera hora y fuera de ese perímetro no dejan ponerse a nadie, pero... cuando se les llena el corral abren la mano y la gente se rebosa hacia sitios mejores de forma algo incontrolada.

-Lleva dinero en efectivo para el pago de los parkings de la organización, aunque muchas veces se puede dejar el coche en sitios diferentes y gratis.

-Aunque no seas de mucho preparar, no dejes de consultar la web y de tener la app del rallye, ya que van informando puntualmente de un montón de cosas útiles. Por ejemplo si alguien perdía las gafas, el móvil o la cartera, los paisanos se lo daban a los de seguridad y la app informaba del hallazgo y donde se podía recuperar. O si un parking se llenaba, o si había atasco en un punto concreto, o si el tramo tenía retraso… todo te lo van contando.

-No vayas con las expectativas muy altas. Quiero decir que no sueñes con que vas a ver saltos, cruzadas o locuras en todo momento, porque es probable que no te cuadre. Piensa que verás lo que puedas y lo que te dejen, que estás en uno de los rallyes mas míticos del mundo y que sea lo que sea, lo vas a disfrutar sin esperar nada. Luego seguro que lo que vaya pasando te sorprenderá y como no esperabas nada, mejorará tu percepción.

-Si no vas sólo, busca compañía que se adapte, que no de problemas y que tenga claro que se va a dormir poco y a cansarse mucho. Además, si el grupo es “chistoso” y hay buena actitud de hacer equipo, mejor.


En fin, creo que eso es todo. Si has llegado hasta aquí, gracias por aguantar el tostón. A mí me sirve más como desahogo y cierre de un capítulo de mi vida que como crónica en sí misma, pero si alguien se entretiene con esto, maravilloso.


El resumen final es que estuvo bien, no fue una locura para decir “yuoosssss que pasada” pero tampoco fue una mierda, claro que no. Cierto es que habiendo ido una vez, ya no hace falta ir más, a no ser que se den unas circunstancias muy concretas.


A saber cuando vuelvo a pasar por el blog a escribir algo. También tendrán que darse esa circunstancias concretas, pero ya veremos. Ángel dice que tenemos que ir al Rallye Legend un año de estos. Yo le dije que no, pero ya estuve mirando el mapa por si acaso.


Hasta la próxima. Siempre hacia una meta!!!


PD. Una vez hechas las sumas y liquidadas las cuentas, entre pasajes, alojamiento, coche, gastos varios (compra, gasolina, rallypass, etc.) y regalitos, nos gastamos mil euros cada uno. Así más o menos sabes como es el presupuesto.


*PD2. Kiitos significa gracias. Keskusta significa centro. Malimpriaíto no supimos lo que significa.


PD3. Gracias a mis compañeros de viaje por ir conmigo y yo con ellos y gracias a mi familia por, como siempre digo, permitirme disfrutar de la pasión (aunque cada vez tengo menos) de los rallyes.


Lados por todos lagos, pero al revés

Río y embarcadero al lado de la casa

22 helicópteros en el mismo sitio 

Otro helicóptero, pero éste picaba

Nos comimos un cacho de Rudolf

Aguarecidos en la sala de prensa

El 206 wrc era de verdad. Gronholm no

El juego que da un semáforo

Lago más grande que Gran Canaria

El edificio que monta Hyundai

Super salto

Molly Pettit y Kiri Bloore, las que más saben del mundial

Ambientazo en Himos

Jämsä nos acogió con su belleza

Helsinki

Zona típica. Así es casi todo el país

Paisajes de cuento

Vete un día, mola mucho

Neuville sin mucho interés

Vatanen y yo. Los dos hemos corrido el Maspalomas, pero sólo uno lo ha ganado...

Lo típico

Fotón de Román en el salto. A eso fuimos y eso vimos

Aquí un enlace el mix de vídeos que hicimos para Motor Directo del amigo Teodoro Vega.

viernes, 30 de diciembre de 2022

RESUMEN 2022: SEGUIMOS SUMANDO

Último saludo del año en formato blog.

Después de acabar el rallye de Teror esperé pacientemente hasta que se confirmara que no corría en Lanzarote para ponerme a pensar en la última crónica. Si llego a disputar la prueba conejera, quizás hubiera unificado esa carrera con el resumen final, pero bueno, finalmente me ahorré el viaje, y aunque creo que me hubiera gustado volver a vivir las sensaciones que transmiten las carreteras de la isla de César Manrique y Yeray Lemes, no era necesario para conseguir los objetivos, así que bien está, porque el dinero no es gratis.

Por tanto, ya casi con las uvas en la mano y no habiendo nada más en el calendario (aunque el Dakar empieza ahora mismo) es el momento de hacer un balance. Voy a ser breve porque me caigo pesado hasta a mí mismo, así que iremos por la zona rápida.

De las 32 carreras que tenía apuntadas en mi calendario particular para ir a ver y/o llegado el caso, tener que correr, estuve presente en 11, lo que hace un 34,37% que bajo mi punto de vista, es bastante lamentable, pero ni el tiempo disponible ni la cuenta corriente dan para más.

Cierto es que en esas y en bastantes más, no me perdí detalle bien fuera siguiendo el desarrollo on line, viéndola por internet en directo o las dos cosas a la vez. Los rallyes son mi pasión y no puedo evitar (ni quiero tampoco) estar pendiente de casi todo lo que se dispute en el mundo.

Las 3 pruebas que fui a ver (una subida, un rallye y un slalom) estuve acompañado de mi hijo Adrián, así que fueron disfrutadas de otra manera. 

Le va gustando, a ratos.

En 2 formé parte de la caravana de seguridad y fue una experiencia muy enriquecedora.

En 1 ejercí de comisario de seguridad volviendo a recordar viejos tiempos y me supo. 

Con Santi García en el Ascona de 00 en el GCHR

Corrí 5 rallyes este año. En todos conseguí el objetivo de ganar y de forma general (descontando puntuales excepciones) lo pasé bien que es de lo que se trata. Si tienes interés en saber algo del desarrollo de cada carrera puedes visitar la crónica independiente de cada una de ellas.

También intenté seguir estando activo en el mundo del trail running, y mientras tuve fuerzas, tiempo y pocos dolores de rodilla hice 2 carreras. 

Si los Reyes me traen ganas y un menisco, espero seguir en marcha

En cuanto a los logros, no puedo dejar de decir que a nivel individual acabé en el podium de categoría 3 a nivel regional y provincial, top 10 provincial absoluto, y conjuntamente con Ale fuimos campeones del trofeo de Promoción Falp, del Volante Falp en categoría 3 y líderes de principio a fin y ganadores del Clio Trophy Canarias. No me considero una especie de prelado del gremio de copilotos, pero aunque esté feo que lo diga yo mismo de mí mismo, algunos galones si que tengo ya en las hombreras. 

Todo el año ganando. Somos unos máquinas (foto: Sheila Marín)

Gracias a DGJ Sport y a la Escudería Aterura por valorar mis conocimientos para colaborar en un mejor desarrollo de sus carreras.

Gracias a l@s compañer@s que recurren a mí para que los ayude a solventar dudas.

Gracias a Alejandro Martín por confiar en mi labor para conseguir los objetivos previstos.

Gracias a mis compañeros de trabajo por facilitarme los cambios de turno para las carreras.

Y por último, gracias a Leti, Aroa y Adrián por aguantarme con mi cabeza llena de rallyes.

Cierro el 2022 alcanzando las 98 carreras de copiloto. La verdad que con todos los años que hace que debuté no son demasiadas, pero hubo temporadas por el camino que o corrí poco o ni me saqué la licencia.

Mi intención es llegar a 100, así que tendremos que seguir en activo o estar disponible para si las circunstancias y condiciones me son favorables en algún momento, cumplir esa centena.

Veremos cuándo y cómo. De momento es pronto para saber.

Gracias por seguir mis historietas otro año más. Nos vemos en la próxima.

Que el año nuevo venga con salud, voluntad y ánimos!!!

Feliz 2023!!!

Siempre hacia una meta!!!


jueves, 17 de noviembre de 2022

RALLYE DE TEROR 2022: QUANDO ARRIVO A CASA...

Seguimos!!!

Casi sin tiempo de que se enfríe el teclado nos vemos en la tesitura de contar la novela de lo acontecido en el 41º rally Villa de Teror.

Habiendo preparado el desarrollo del rallye en colaboración con la Escudería Aterura, y con todo controlado para mi propia labor de copiloto, con el cambio de fecha la cosa quedó un poco como en suspenso, pero la media depresión que me dio en Maspalomas se me tenía que quitar rápido y nada mejor para eso que disputando otra carrera sobre la marcha, además mi rallye, el de mi casa, así que el cambio de fecha, en el plano egoísta me benefició, porque acabar el año con la sensación final del Maspalomas hubiera sido una putada.

En esta prueba, como ya saben y repito, la de mi casa, siempre me toca hacer un poco de todo según las necesidades de la organización, y además frecuentemente uniendo a eso tener que correr, pero no me importa. Lo hago con pasión y ganas porque es lo menos que puedo hacer por mi deporte en mi casa.

Junto con esas labores organizativas y las mías propias de navegante, ahora tenía también en la cabeza que la unión que formé entre Julián y Aday fuera de buena manera. Vamos, que entre tales y cuales, tenía el cerebro bastante ocupado, para bien. 

FALCÓN-ORTIZ y el speaker

Que el desarrollo de la jornada previa sea en la plaza en la que pasé mi infancia, adolescencia, juventud y todavía algunos ratos ya de puretilla, es un plus que me llena hasta el alma, así que me encanta vivir ese día y lo disfruto mucho. Además, con el mencionado cambio de fecha, el speaker que suele hacer la labor habitualmente no podía venir y aunque se intentó contratar al gran Ángel Arencibia (que prefirió ir a ver caerse a los pilotos de Moto GP antes que estar en el Teror), la misión de ponerle voz a la ceremonia de salida me fue encomendada y, aunque hacía ya unos años que no cogía un micro en las manos, intenté ponerle todo el ímpetu, naturalidad y dinamismo que pude. Además paso la rampa con mi piloto en el coche y la gente que me veía haciendo dos cosas a la vez se quedaba asombrada. Cosas del directo.

Día de la carrera. Sólo con entregar mi carnet de ruta en el primer control horario del rallye seremos campeones de pleno derecho del Clio Trophy Canarias 2022. Aun así, queremos lucha. Por la mañana muy temprano decido salir de mi casa caminando para despejarme. Otro lujo de tener el rallye en el pasillo. 

Desayuno queque de Mina (la familia Quesada siempre presente) y llega la hora de salir. Pico en el CH y objetivo cumplido. El de la temporada, el del rallye aún está por ver. En la salida del TC1 Armide y Judith están parados con el Starion averiado y no van a poder tomar la partida. El otro día en Maspalomas tampoco salieron porque el copiloto en esa ocasión, el amigo Juan “Del Barrio” se puso malo la noche antes y le fue imposible recuperarse para correr en el sur, ni para ahora tampoco.

Juan casi no escapa

Por ese motivo, mi pilotillo sale algo desconcentrado, pero de todas maneras la primera vuelta por los tramos sale bastante bien, aunque en el denominado Aguas de Teror perdemos algo de tiempo con rivales de coches más potentes, cosa lógica. En la segunda sección refrescamos las ruedas (las del compuesto 21 no nos convencen) y salimos con ganas. El atasco dentro del casco urbano hace que los nervios que no había tenido salgan a la superficie y me recuerden que hay que seguir en tensión. Pasando por Valleseco sigo viendo caras conocidas para sentirme en casa todavía un poco más.

Salimos del lavadero con la clara intención de rebajar bastante nuestro tiempo de por la mañana y la verdad que creo que llevábamos camino de eso, pero en una curva de derecha donde no se debe cortar, el asfalto se desmoronó en el borde con el peso del coche y la rueda cayó en una especie de socavón.  “¿Habremos pinchado?” “Creo que no” “Se oye como una vibración” “Voy a seguir a ver lo que pasa”

Pasó que la vibración cada vez se oía más y aunque Ale tiró todo lo fuerte que pudo, la llanta estaba empenada y la rueda iba perdiendo presión de aire poco a poco. En la meta estaba a 0,8 bares.

La cambiamos y seguimos, pero nos embajonamos levemente porque perdemos comba con los rivales a los que nos queríamos medir. Estoy seguro de que sin en el llantazo, nuestro tiempo en Artenara hubiera sido alrededor de 5 segundos mejor de lo que fue, y eso hubiera supuesto otro planteamiento para el resto del rallye, pero bueno, hay que seguir.

En el segundo tramo de cada bucle arrancamos del atajo que va a Madrelagua, pasamos por Taimatic, por El Ojero, Arbejales, Los Corrales y acabamos delante del bar de Boro. Eso sumado a lo de la especial que sale de Lanzarote y que nuestra asistencia está en el parking de las oficinas municipales, que hace unos cuantos años era el IB Teror donde yo “estudié”, me sigue haciendo tener claro que jamás estaré tan a gusto en un rallye que no sea éste, el de mi sitio.

Los tiempos de asistencia son tan grandes que me permiten ir a casa de mi madre a visitar al señor Roca, oooootro lujo de estar en el pueblo de uno. 

Queda una vuelta, ahora un poco más corta que las anteriores. Tenemos todos los objetivos bastante amarrados pero queremos ver si somos capaces de acabar novenos de la general, que no supone mucho, pero Martín es muy competitivo y siempre quiere pelea.

En la meta de Artenara tenemos la sensación de que hemos hecho el scracht absoluto, el ritmo ha sido bestial y lo he pasado pipa con Pipo. El registro marcado no es para tanto, pero que nos quiten lo bailado.

Queda un tramo. En la parada previa se nos une el resto de compañeros de la monomarca del rombo y respiramos buen ambiente. La verdad que es bonito. Hasta grabamos un vídeo conjunto que le pasamos al organizador con un claro mensaje: “suban los premioooooos”. 

Buen rollo siempre

Todavía muertos de risa nos tiramos desde San Isidro a Los Llanos como posesos. En la frenada después del cruce de Llano Roque para la izquierda cerrada de la casa de “las leonas” se me encoge la barriga. En los zigzag de La Grama pasamos a fondo haciéndome vivir una sensación inigualable. En el control stop nos rocían de champán y nos felicitamos con el resto de equipos de la copa. 

Francis me esperó en la meta. Detallazo (foto: Sheila Martín)

Llegamos de nuevo al marco incomparable de la plaza de Nuestra Señora del Pino y acabamos el rallye y, en principio, la temporada.

Hemos ganado todo lo ganable. Primeros de la Clio, primeros de la categoría 3, primeros del Promoción y primeros del Volante FALP. Además, décimos de la general. No está mal.

Sin quitarme el mono, que por cierto, tengo que disimular en las ceremonias con una camiseta por ser diferente al del resto de compañeros, me dispongo a conducir con mi voz ahora la entrega de trofeos, de los muchos que se reparten. Cuando nos toca el turno a nosotros, subo al pódium con esa pinta de prestado que llevo luciendo toda la temporada. Yo no soy mucho de querer parecer un petimetre, pero tampoco me gusta lo contrario. En fin, es lo que hay. Nos entregan otros tres galardones para mi salón de la fama y ya estoy haciendo hueco para el que nos den cuando se entreguen los premios anuales de la marca francesa amarilla y negra.  

Me siguen gustando, me siguen cabiendo

Suelto el micro radiando el pódium absoluto al que se suben varios amigos. Me supone un orgullo enorme que Aday consiga estar ahí en el rallye también de su casa. A pesar de ser una prueba de fuego para él, lo solventó con una elevada nota y es para estar contento. Cuando le recomendé a Julián que lo llevara sabía que no me equivocaba. Puse todo lo que estaba en mi mano para que la historia saliera bien y así fue, pero por mérito de ellos dos.

Bueno, se me acaban las palabras y es hora de terminar. Ha sido un gran rallye. He cumplido con mi trabajo de forma satisfactoria. En todos los frentes para los que me han requerido he intentado cumplir de la mejor manera y bien está lo que está bien. Además, me lo he pasado que te cagas en todo momento, y eso ya es un montón. Sólo me faltó ganar un dinerillo como hacen los speakers y hasta algunos copilotos, pero cobrar por hacer lo que a uno le gusta en el rallye de su pueblo, de sus calles, de sus carreteras y de su gente, supongo que no era necesario. Quizás en otra ocasión.

Nada más. No les digo que la temporada termina aquí porque realmente no se sabe. Pudiera ser que tuviéramos que ponernos el casco casi en Navidad para refrendar algunas clasificaciones y que Ale tenga opción de subir escalones el próximo año, pero ya veremos. Si tenemos que ir a Lanzarote pues iremos y si no vamos, será momento de tocarnos las bolas… del árbol. 

Entre Ale y él me lo han hecho pasar de escándalo

Gracias de nuevo por leerme y por animarme a seguir escribiendo. Rondando las uvas haremos otra entrada como resumen del año en la que espero no dejarme a nadie atrás.

Gracias Ale Martín y equipo por insultarme como uno más.

Gracias familia, gracias amig@s, gracias Valleseco, gracias Teror.

Siempre hacia una meta!!!!

 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

RALLYE DE MASPALOMAS 2022: DUDAS EN LA OSCURIDAD

Hola.

Dadas las circunstancias que hicieron que se juntaran dos rallyes en la misma semana, voy a publicar dos entradas independientes, con el desfase en el tiempo que eso conlleva, saliendo la crónica del Maspalomas cuando debía ser la del Teror, quedando la del rallye de mi casa para más adelante, espero que sea pronto.


La carrera del sur, la que siempre nos queda lejos y la que históricamente siempre me guarda algo para recordar. Podríamos ir una por una desde la primera que hice en 2003, pero nos quedaría muy pesado todo esto. El caso es que siempre (o casi siempre por si acaso) en el Maspalomas me pasa algo, hasta cuando lo gané estando afónico, y este año no iba a ser menos.


Siendo tan lejano de casa, al complejo diseño del rallye y la poca disponibilidad que yo tenía, fuimos a entrenar poco, muy poco. Horas si que echamos, pero no cundían nada. En ir, darle 2 pasadas a cada tramo y volver, se perdían casi siete horas, cuando lo normal es que en ese lapso de tiempo el rendimiento sea de hasta 10 repeticiones en otro tipo de carrera y en otro sitio. En cualquier caso, con la poca preparación que teníamos había que correr, así que a por ello… más o menos.

Como anécdota más destacada podemos contar que una noche entrenando, después del interminable enlace del Aqualand a la salida de Ayagaures donde no hay muchas farolas, íbamos comentando que si seríamos capaces de ver dónde era la salida, y cuando doblamos una curva, justo la que daba a donde empezaba el tramo, vimos lo que parecía casi un lupanar con un montón de iluminación que nos sirvió de clara referencia, aunque luego el día del rallye Ale se quedara dudando.


Semana del rallye. En la zona de medianías donde yo me muevo circula un virus de estómago que tiene a media población en el baño vomitando y la otra media, cagando. Yo, que padezco de males de barriga desde que tengo uso de razón, no me iba a quedar atrás. Paso tres días al borde de la muerte, llegando a tener que ir a urgencias para pinchazos varios. Ale también lo coge y a final de semana pasa por las cercanías de la vasija más de lo que le gustaría. 

Que malo es estar malo

El viernes llegamos a Meloneras algo flojos y yo con el rallye bastante poco controlado, ya que no encontré tiempo ni fuerzas para sentarme a revisar la documentación correspondiente. Encima está previsto que haga mucho calor, por lo que mis expectativas no son muy esperanzadoras.


Entre verificaciones con retraso y ceremonia de salida bien entrada la noche (sin haber cambiado todavía la hora), ambas cosas con poca luz, acabamos a las tantas. Mi día ha sido bastante malo, pero de buenas a primeras, cuando me entero del sitio en el que vamos a dormir, se me quitan todos los males. La nostalgia a veces hace que uno se sienta deprimido y le duela todo, pero en otras ocasiones saca recuerdos bonitos y felices y supone un chute de energía. Entrar por la puerta de Cay Beach Princess, donde pasé tantos veraneos, fines de semana y demás fechas de asueto, me transportó a otra época, a toda una vida. No hubo tiempo de meterse en la piscina ni de disfrutar del complejo, que me pareció tan cuidado y bonito como ha estado siempre, pero el simple hecho de estar allí me hizo dormirme en paz… porque todavía no sabía lo que se venía. 

Mi lugar de vacaciones

Día de carrera. Vamos a ver que pasa. Nos vale quedar quintos para obtener virtualmente el título de campeones del Clio Trophy Canarias, así que vamos a probar con los reglajes que Alejandro y Judith usaron en el rallysprint de Arucas y tan buen rendimiento les dio. Además, para testar otras cosas ponemos ruedas de diferentes compuestos. Debido al tipo de carreteras, las altas temperaturas o lo que fuera, resulta que el coche con esta configuración es una cesta. Se escapa del culo, morrea, esquía, desliza… y al no tener casi nunca la trazada correcta, da la sensación de que corre menos, aunque eso también puede ser por el alto calor reinante.

Todas esas cosas raras que iba haciendo el coche y que Ale paliaba como mejor sabía, fueron haciendo que yo me despistara y no fuera todo lo concentrado que debía ir. En la zona de los camellos, entre Fataga y Arteara por la que se pasa a toda velocidad, noto algun movimiento del vehículo que me hace adelantarme al cantar notas y no ir en el sitio. Mi piloto me informa del error (que yo ya iba viendo también) y me sitúo de nuevo unos metros por delante para seguir hacia la meta. No es un fallo grave, no es una pérdida total, no me quedé atrás… además se veía bien el recorrido y no induje a dudas al chófer, pero… no me había pasado nunca en tantos años de copiloto. Al cruzar la meta pido disculpas y me sumo en un mundo oscuro donde todo lo malo sale a flote y ya no quiero correr más, pero tengo que seguir. El menor de los Martín me dice que me destrabe, que no pasa nada y que siga como siempre. Al llegar a la salida de Ayagaures, con tanto furgón y camión de servicios, Martín el chico se desorienta y me dice: “¿¿y esta salida aquí?? Yo estaba seguro de que habíamos apuntado todo bien, pero ya venía descolocado de antes, así que dudo, aunque sí que era allí, todo correcto. Ese tramo me sale bastante bien y me sirve para coger algo de confianza.


Pasamos por la asistencia, reducida al mínimo para paliar los retrasos que lleva el rallye y seguimos. No dio tiempo de poner todo el coche como queremos que esté, pero algo se cambia. Veremos si funciona. El enlace a La Era del Cardón es holgado de tiempo y además nos dicen que el tramo está retrasado. Estando parados casi media hora esperando para ir al control horario veo como pasan números de la lista que deben picar su tiempo muchísimos minutos después que yo, así que vuelvo a tener dudas. Ya no sé si habré sumado bien o si estoy cagándola otra vez. Reviso la operación una tonga de veces y le pregunto a los compañeros su minuto de entrada para cotejarlo con el mío. Estoy seguro de que lo tengo todo bien hecho, pero claro, con tanto coche acercándose al tramo quizás haya atasco a la hora de llegar, así que dudo otra vez, ahora de si quedarnos esperando o arrancar. Vaya día llevo. El tiempo de espera ya para salir a correr, con el casco puesto y bien amarrados en el coche, treinta y pico minutos a 40 grados. Todo mejora, por momentos… joder.

Cambiamos las ruedas de alante a atrás en un tiempo récord (con ese gato y la pistola hasta yo parezco mañoso) y de nuevo el paso por el tramo que acababa en Monte León se nos da bien y nos hace coger confianza, aunque los tiempos siguen sin salirnos como queremos.

Otro parque de trabajo con no demasiado tiempo y ahora sí el coche queda como nos gusta, como fue en los anteriores rallyes de la copa. Espirales duros y ruedas duras también.


Quedan sólo dos tramos, pero tienen bastantes kilómetros y con el triunfo de los Clio aparentemene asegurado, tenemos la consigna clara de ir a por el quinto puesto de la general. Si lo conseguimos, también ganaremos la monomarca del rombo.

Nada más salir en el pozo rojo de Los Cuchillos ya se nota que el coche es otro. Imprimimos un ritmo fuerte en Las Vallas, una de las zonas más ténicas y reviradas de la isla. En la meta nos confesamos mutuamente que las sensaciones han sido totalmente diferentes al resto del día y a su vez totalmente iguales al resto del año. Queda un tramo, el más largo. Desde Tunte a Maspalomas casi todo bajando. Volvemos a hacer el cambio de ruedas estilo mundial. El objetivo se ha alejado un poco, pero todavía podemos. En los rasantes donde se ponen las asistencias en la subida de Fataga vamos volando. Cuando me acuerdo de pensar y levanto la cabeza estamos ya inmersos en los toboganes de cemento que salpican la zona rápida que conduce a Arteara y seguimos a un ritmo bestial. Al pasar de nuevo por el Camel Safari me agobio un poco con el miedo de volver a fallar, así que no vocalizo del todo bien pero sigo en el sitio. Del Mundo Aborigen hacia abajo decidimos, sin decirnos nada, que la locura debe terminar y el ritmo baja ligeramente para asegurar lo que tenemos, que al final es lo que conseguimos. Quintos de la clasificación general (a sólo 4,8 del pódium), primeros de categoría 3, primeros del Promoción, primeros del Volante Falp y primeros y por tanto campeones virtuales (a falta de sólo salir en Teror) del Clio Trophy Canarias. 

Tres Danis, 2 empataron y 1 casi los trinca

Fin del rallye, entrega de premios tardía y oscura y para casa con tres trofeos más para la colección, para la vitrina de los logros, para la estantería de los recuerdos.

Faros y rombo

Ha sido una carrera dura, con mucho calor, poca preparación, muchas dudas, pocas fuerzas, mucho tiempo de enlaces, poco tiempo de asistencias, muchas cruzadas y poco ritmo. Con eso y con todo, yo no he estado fino (digo en mis funciones, de cuerpo ya sé que no) aunque tampoco fue un desastre. Digamos que ha sido un rallye raro, pero de todo se aprende, como aprendida tengo la lección de que el Maspalomas siempre me tiene guardado algo.

Objetivo cumplido

Gracias por tu lectura, espero que haya sido un rato entretenido.

Que no falte nunca la gratitud hacia nuestra asistencia y por supuesto en mi caso a mi mujer y mis hij@s, porque gracias a que están, yo también estoy.


Te cito para la próxima entrada, que espero sea dentro de unos pocos días. En ella contaremos lo vivido en el rallye de Teror, y ya cuando se acerque nochevieja haremos otra novelilla de estas a modo de resumen anual. No la hago antes por si acaso tengamos que ponernos el casco otro rato.

Siempre hacia una meta!!!!