Otra
vez más te doy la bienvenida al blog. Esta vez tenemos la intención
de contar de la forma más breve posible lo que vivimos y sentimos en
el pasado rallye Villa de Teror. Vamos a ver si me sale.
Para
esta carrera con tramos tan cerca y cómodos para reconocer, los
entrenos debían contener más cantidad que otras veces y así fue,
porque en unos cuantos ratos sueltos por las tardes en días sueltos
de semanas sueltas, sin darnos apenas cuenta le habíamos dado ocho
pasadas a cada tramo, y eso multiplica por dos la media habitual del
resto de la temporada, pero bueno, no perdimos mucho tiempo por
aquello de que todo era cerca. Cierto es que para los copilotos es un
trabajo engorroso entrenar tramos así cuando trozos de uno se
repiten en otro, porque a la hora de coger notas se hace una vez
sola, pero luego tienes que pasar esa zona repetida a otra parte de
la libreta para juntarlo con el otro pedazo de tramo, y en esta
ocasión eso pasaba varias veces, así que cómodo de entrenar, pero
incómodo de gestionar, no por la dificultad, sino por el tiempo
empleado en escribir varias veces lo mismo.
La
semana previa entramos de lleno en modo rallye al tener bajo mis pies
(en el garaje de mi casa y la de mi primo que es al lado) los
históricos coches de los británicos que han venido a participar en
Teror con motivo de la unión con el Gran Canaria Historic Rallye. El
MG Metro, el Sierra Cosworth, el Talbot y el Célica entran y salen
de mi calle y circulan por el pueblo durante tres días para el
regocijo de quien se los encuentra por el camino, y nosotros
privados.
![]() |
Ford Sierra Cosworth |
![]() |
Talbot Lotus |
![]() |
MG Metro |
Los
preparativos están terminados y llega el día de la carrera. Este
año hay un tramo el viernes, así que todo se adelanta un poco,
hasta las verificaciones en las que el Porsche entró antes de su
minuto sin que yo me diera cuenta por la insistencia de uno ahí que
apretó a Julián para que pasara las pancartas, aunque después de
mi lógico ataque de nervios, la Organización me informó de que se
estaba permitiendo entrar por adelanto. Para la próxima, mejor que
lo comuniquen y después entramos y no al revés. Una vez verificado
todo, al ser de los primeros de la lista (el 2, el número más bajo
con el que he corrido nunca) nuestro coche queda aparcado en la zona
noble del parque cerrado con la Basílica del Pino de fondo.
Una
vez hecha la ceremonia de salida, con bastante público por cierto,
ultimamos los detalles en la asistencia y empiezan los nervios
previos. No me da buena espina el tramo nocturno y quiero quitármelo
de encima sobre la marcha. En el enlace me amarro y enciendo la
cámara con mucha antelación, ya que con la noche y después de casi
tres meses sin subirme al coche, no quiero agobios de última hora.
En la salida, me dan el carnet de ruta y me percato de que hay algo
escrito fuera de las casillas habituales, así que me fijo bien y se
trata de un 30, por lo que salimos sólo medio minuto después del
coche anterior y en ese momento, entre que colocamos el coche en la
marca de salida, entrego el carnet, lo rellenan y me lo devuelven,
quedan pocos segundos para echarnos a correr y le digo a Julián lo
que hay a toda prisa, dándonos tiempo de hacerlo todo bien. Menos
mal que mis ojos vieron aquel 30 fuera del recuadro, porque si no…
ni sé que hubiera pasado. Luego me enteré de que se repitió el
caso con más compañeros, con algunos incluso recogiendo el carnet a
falta de 3 segundos para salir y por tanto saliendo tarde. Con eso y
con todo, la primera vuelta no se nos da mal y en la segunda la
intención es apretar un poco más. Pasando por un mirador que hay
después de la vuelta de Los Alambres veo las luces traseras de un
coche, pero no le digo nada a Julián por si acaso. Ya por los Llanos
de Arévalo veo claro que es el Evo de Mingo con los cuatro
indicadores accionados, señal de que va roto. Le digo a mi piloto
“vamos a alcanzar a Mingo” y la verdad que aun no he terminado de
decir la frase y ya estamos pegados a su parachoques trasero, justo
antes de entrar en el viaducto, con la delicada frenada anterior y
perdiendo totalmente la trazada buena para salir rápido de la
horquilla, dudando unos segundos él dónde arrimarse y nosotros por
dónde pasarlo. Resultado, medio trompo pisando la valla que según
mis cálculos nos hace perder unos 6 o 7 segundos y con ello
claramente el scracht del tramo, por lo que llegamos a la asistencia
con una rara sensación, sabiendo que al día siguiente no vamos a
acercanos al liderato (no porque no seamos capaces, sino porque no
hay necesidad de riesgos) de la prueba. Antes de marcharme espero que
lleguen mis amigos Raúl y Dani, que se han llevado un susto más que
importante al tener que esquivar un coche que se había quedado
atravesado tras hacer un trompo. Raúl llega llorando y me limito a
darle un abrazo, porque en un momento así las palabras no sirven
para nada. Finalmente todo se calma y a dormir.
![]() |
Con dos tíos grandes!!! |
Amanece
en Teror con un tiempo veraniego que nos va a hacer pasar calor, así
que meto en la mochila una camiseta ignífuga de repuesto, porque son
anti-fuego, pero no anti-sudor.
Primer
tramo Los Castillos-Zumacal, super raras mis sensaciones. No estoy a
gusto y tengo la impresión de no ir al ritmo que debo. Julián me
dice que voy bien, pero yo me noto extraño. El tiempo es el normal
teniendo en cuenta nuestro ritmo y nos ponemos segundos clasificados.
En el otro tramo, todavía yendo yo de mala manera, vemos chorreras
de valvulina en el asfalto y deslizamos en alguna curva de forma
peligrosa, llegando a tocar una valla por mi lado. Como el reguero
sigue hasta la meta, decidimos no arriesgar.
En
la bajada de San Isidro recupero un poco las sensaciones, pero es tan
intenso que llego a meta cómo si hubiera venido corriendo al lado
del coche, por lo que tampoco estoy contento.
En
la asistencia cargo un poco las pilas y decido que en la próxima
sección tengo que sacar lo mejor de mi mismo, por lo que en el nuevo
paso por Los Chorros exprimo a Julián para que no se guarde nada. En
el cruce que entra para el barrio del Zumacal, que es una curva larga
de izquierdas, no levanta el pie del metal pasando esa y las
siguientes semicurvas a fondo y parece que nos vamos a echar a volar
contra las cañas. Adrenalina a tope. Marcamos el scracht y por fin
las sensaciones han sido recuperadas. Supongo que también ha tenido
que ver que hemos cambiado las presiones de aire en las ruedas y el
comportamiento del coche ha mejorado.
![]() |
Llegando a Los Chorros |
Bajando
Las Lagunetas otra vez tenemos problemas. Arriba del todo Julián me
dice que me oye poco. A mitad de la bajada me dice que apenas me oye.
Llegando a meta ya no me oye nada. Lo más raro de todo es que yo a
él si que lo escuchaba perfectamente, así que voy desconcertado
total y él aflojando más de lo debido por si acaso. Acabo el tramo
haciendo señas indicando el grado de cada curva, pero el resto de
indicaciones de las notas es imposible hacerlas con las manos, así
que perdemos bastante tiempo, aunque mantenemos el lugar en la
clasificación.
En
el enlace vamos a cambiar la pila de la centralita de interfonos, que
aunque es nueva y la puso Ari el viernes por la tarde, podría estar
fallando, aunque me extraña porque si ese fuera el problema, yo
tampoco hubiera oído nada. Al intentar solucionarlo veo como el
cable que conecta el audio a la cámara se ha enrollado en la rueda
de subir y bajar el volumen del lado del piloto y se ve que en cada
curva se movía hacia el “menos”. Me siento fatal porque el día
anterior Miguel me dijo que le pusiera un cintillo al cable por si
acaso molestara y yo pasé de todo en aquel momento, pero ahora
después de lo que acaba de pasar, mando a Julián a ponerle dos por
si acaso.
Son
casi las dos de la tarde y el calor aprieta de lo lindo. De camino a
Utiaca bromeamos con la posibilidad (ficticia, claro) de poner el
aire acondicionado, bajar los cristales y poner un disco de Camela a
todo volumen, canciones que por cierto, llegamos a cantar hasta
entrar en el control horario. En la meta del bar de Boro, con muchos
conocidos de Teror viendo aquello, mejoramos un poco nuestro tiempo y
sumado un trompo del inmediato perseguidor, hace que ya tengamos
amarrado casi definitivamente el segundo cajón del podium, pero las
carreras se acaban cuando se terminan y hay que esperar.
![]() |
Pasando por Los Corrales |
Ahora
tenemos una asistencia de dos horas, en la que aprovechamos para
refrescarnos, cambiarnos de ropa, comer y dormir un poco, sobre todo
Julián que se tiró en el suelo del camión y a pesar del ruido de
los coches entrando y saliendo a 10 metros de sus orejas, se quedó
trancado como si estuviera sólo en medio de un desierto. Yo como no
duermo mucho de noche, menos lo hago de día, así que me dedico a
estar con mi familia y con unos y con otros. Antes de salir, varios
miembros del equipo (Noelia y Marcos) me dicen que tienen una
corazonada de que va a pasar algo bueno, y me dejan pensando.
![]() |
Team Palmita Sport |
Nos
vamos al tramo largo, pasando otra vez por Valleseco y Lanzarote
también saludando a gente habitual. La consigna es hacerlo sin
riesgos y divertirnos. Las ruedas no están para muchos trotes y no
tenemos que jugarnos nada contra nadie. Empezamos con calma pero
vamos aumentando el ritmo hasta alcanzar el final. En el posterior
enlace al tramo de Aguas de Teror, miro los tiempos on line como hago siempre
y me percato de que algo está pasando. Para empezar veo que Raúl y
Dani no han tomado la salida, por lo que intuyo que se ha roto algo
del Skoda y me da mucha pena por ellos, pero no puedo pararme a
pensar porque también me doy cuenta de que están llegando a meta
coches y el competidor que va (iba) ganando el rallye no lo hace.
Primero pienso que puede ser un fallo de la aplicación de internet,
que a veces se traba, pero cuando veo que el whatsapp echa humo con
la noticia, miro para Julián sin decir nada varias veces hasta que
él se harta de verme hacer el tonto y me dice más o menos: “no me
jodas que vamos primeros”.
Me
pongo muy nervioso antes del tramo final. Seis kilómetros me separan
de uno de los sueños de mi vida. Si durante todo el día había
sudado de manera descomunal, ahora estoy escurriendo como si me
acabara de dar un manguerazo. Reviso la suma más de 20 veces y
confirmo el resultado con otros compañeros. Estoy que ni veo. Justo
antes de colocarnos en la salida, un hombre con barba nos hace señas
a lo lejos y aunque no oímos lo que dice me dedico a hacer un
doblaje de sus palabras y sus gestos acabando descojonados vivos
dentro de los cascos. La verdad que nos vino de lujo porque las
carcajadas liberan tensiones. Arrancamos en el tramo con calma pero
bien. Primera vuelta sin contratiempos, advirtiéndole unas 40 veces
a Julián que no tocara la chicanne. Segunda vuelta, ya por un ojo ni
veo de los nervios, pero sigo haciendo mi trabajo. Sudo como si me
fuera a derretir en cualquier momento. Afrontamos la chicanne por
última vez y ahora digo unas 100 veces “no me toques la chicanne,
no me toques la chicanne”, así hasta pasarla y por consiguiente
cruzar la meta dando gritos y por supuesto cómo siempre me pasa,
llorando como una magdalena. Acabo de ganar el rallye de Teror, mi
rallye, que pasada. No me lo creo. Veo un cactus y pienso en sentarme a ver si todo ésto es verdad o el sueño sigue siendo eso, sólo una imaginación. Paramos en El Hoyo y nos damos un
abrazo para celebrarlo. Último control del rallye y se ha acabado
todo. No sólo hemos terminado el rallye sino que Julián se proclama
campeón provincial, objetivo marcado desde que empezó la temporada.
Yo tengo que esperar a la siguiente carrera, pero se podría decir
que virtualmente lo tengo en el bolsillo, cosa que ahora mismo no me
interesa tanto como haber ganado “el Teror”. Algunos restan mérito a la victoria alegando que ganamos porque se retiró el líder y hasta cierto punto puede que tengan razón, pero nosotros íbamos segundos y se dio la circunstancia de esa manera, que otras veces puede tocar al revés. Para ganar carreras hay que estar en ellas y acabarlas. Nadie me vino a buscar a mi casa cuando "la moto" se rompió diciéndome: "vamos pa la plaza pa qe ganes el rallye". Yo ya estaba allí, con mi trabajo hecho y los puntos en el saco, que luego por el azar de las mecánicas, fueron más.
![]() |
Entregando el carnet de ruta en el último control |
En
el parque cerrado me abrazo con Magnolia Herrera, que llora de
emoción porque después del brutal accidente sufrido en este rallye
en 2014 no había conseguido llegar a la meta final en Teror a pesar
de haberlo intentado. Me alegro mucho por ella. También recibo el
abrazo de Samuel Martín, habitual copiloto de Lauren García en
Tenerife y que en esta ocasión acompañó hasta el segundo puesto a
Benjamín Avella. Samuel es uno de esos amigos que haces en las
carreras y que el paso de los años mantiene siempre ahí para cuando
haga falta. Una alegría tenerlo en Teror y compartir ratos en los
enlaces con él.
Finalmente
recogemos trofeos y nos enchumbamos de “chispán” con todo el
gusto del mundo, aunque a nadie se le esconde que mi alegría está
un poco empañada porque Raúl Quesada y Dani Sosa no han podido
terminar la carrera, aunque realmente casi no la pueden ni empezar y
luego casi la terminan de forma trágica el viernes a la noche, así
que duele un poco menos su abandono. Estaban haciendo unos tiempos
estratosféricos y no tengo ninguna duda de que en la bajada de
Ariñez se hubieran marcado un scracht de los hacen época. Por todo
eso, mi triunfo también es un poco suyo, y de toda la familia del CD
Flamer Motor Sport.
Acabamos
la noche cenando bizcocho integral en casa de Julián porque el
parrillero era él y la carne parece que estaba algo lenta. Menos
mal que conduce mejor de lo que cocina.
No
sé ni que más decir. Me gustaría contarles a todos los aficionados
que llevan toda la vida en esto, lo bien que lo pasamos y lo bien que
nos llevamos casi todos los compañeros. Se respira buen ambiente y
nunca falta una risa en cada parada previa a los tramos y un “suerte
para todos” cuando cada uno arranca a su minuto. Eso sí, algunos
ni saludan, ni hablan ni desean suerte, pero para que haya mundo
tiene que haber de todo, incluso con esa actitud nefanda.
Ahora
mismo siento una satisfacción enorme por haber conseguido ganar el
rallye de Teror, en mi pueblo de nacimiento, donde crecí, donde
vivo y donde muchas ediciones de la carrera y muchas entregas de
premios vi sin pensar siquiera que un día estaría yo ahí. Luego
corrí varias veces (once antes de ésta) anhelando algún día
llegar a eso pero sin demasiada convicción, y ahora me vi levantando
el trofeo en la Alameda, donde tantas y tantas horas de mi infancia y
adolescencia pasé. Circulé a bordo del Porsche un montón de veces
por las calles de Valleseco, lugar que me ha acogido maravillosamente
en la última década y que también ya es mi pueblo, así que por
unas cosas y por otras, HE GANADO MI RALLYE, con mayúsculas. No
puedo pedir más.
Sinceramente,
me he quitado un gran peso de encima que de forma involuntaria tenía.
No era presión, porque no pasaba nada si no ganaba nunca, pero ahora
que lo he conseguido puedo usar la frase esa de “ya me puedo morir
tranquilo”, aunque cambiando lo de morirme por lo de jubilarme, por
si acaso.
El
día después de la carrera me hicieron varias entrevistas y en una
me preguntaron que a quién brindaba el triunfo, y me eché a llorar,
otra vez. Le he dedicado a este deporte prácticamente 38 años de mi
vida (todos) y he empleado muchísimas horas en preparar y vivir los
rallyes, así que no puedo dejar de acordarme de…
Mi
madre Pini, que en casi todas las carreras que he disputado ha estado
en la asistencia conmigo (hasta en la península).
Mi
primo Ale, hoy jefe de tramo, comisario deportivo y varias cosas más.
Con él empecé a ir de comisario de seguridad, a ver carreras y a
vivir esto de otra forma.
Mis
amig@s de siempre a los que no les gustan las carreras pero que nunca
dejan de mandar un mensajito y que cuando les queda cerca como esta
vez, se acercan a ver algo (siempre que haya un bar cerca, claro).
Mis
compañeros de trabajo, que siempre acceden a los cambios de turno
rocambolescos que les pido para poder estar libre cuando hay prueba.
Mi
suegra Juani que nos hecha una mano enorme cuidando a los niños y
haciéndonos la vida un poco más fácil, y que aunque no va a las
carreras, hace mucho para que yo pueda ir.
Mi
familia postiza, los Quesada, con los que he vivido y sigo viviendo
tantas cosas que siempre están en mis pensamientos, especialmente
Raúl que aquí volvió a demostrar que es un fuera de serie, ayudado
como siempre por un mito de los de verdad como es Toñi Ponce y ésta
vez por el gran Dani Sosa, que es otro crack.
Mi
padre Gonzalo me ha dado el banderazo de salida en las doce ocasiones que he
cruzado la rampa de salida en Teror, y sé que siente mi victoria
como si fuera suya.
Como
yo los llamo, los amigos de los rallyes. Ellos saben quienes son
(típica frase que se escribe para cubrir las espaldas y así no
olvidarse de nadie). Son serendipias, porque me los encontré de
casualidad y me han servido para mucho en todo este tiempo.
Los
pilotos con los que he corrido en todos los años que llevo activo.
Todos y cada uno de ellos tienen su parte de culpa de este triunfo,
porque de todos he aprendido algo y todos los conocimientos valen
para conseguir metas.
Por
supuesto Julián, Noelia, Mario, Carolina, Ari, Lauren, Marcos y toda
la familia y amigos del Team Palmita Sport, con los que estoy
viviendo una temporada inolvidable y son parte imprescindible de lo
que he conseguido.
Todos los aficionados que han animado el paso de cualquiera de los coches en los que yo iba dentro. Eso siempre llena.
Adrián,
porque sin darse cuenta me hace ver todos los días que la energía
de un niño de casi dos años es la que debería tener un adulto para
conseguir lo que se quiere, aunque el jodío debería dormir un poco
más y gritar un poco menos.
Aroa
me hace aprender también cada día que hay que hacerse respetar y
empeñarse en luchar por sus metas, aunque sus formas a veces no son
las mejores, lo hace lo mejor que puede y cuando no lo consigue a la
primera, cambia la estrategia y lo vuelve a intentar.
Mi
maravillosa mujer Leti, porque sacrifica muchas horas de su vida
cuidando de los niños, yendo y viniendo, durmiendo poco y lo que
haga falta para que yo me dedique a las carreras. Siempre tiene una
sonrisa y un beso preparado para cada momento porque sabe que yo sin
rallyes no puedo vivir, pero sin ella tampoco.
A toda esta gente que he nombrado por ahí pabajo y al tremendo curro que me he pegado desde el 2001, les debo mi éxito,
Si
me he olvidado de alguien por favor espero que me perdone, pero
aunque no estén escritos todos los que son, sí que son todos los
que están, y ellos y yo lo sabemos.
Esta
parte final suena a despedida y de momento no lo es, pero habiendo
ganado en Teror me veo en la obligación de hacer una especie de
balance general, porque siento que he tocado techo en mis humildes
aspiraciones. He cumplido un sueño, literalmente.
Y
ya me he quedado vacío de palabras y seco de lágrimas así que no
puedo escribir más, porque no me sale nada y porque no veo.
Muchas
gracias por perder un rato de tu tiempo en leer estos relatos, que
también me han servido al cabo de los años para seguir creciendo.
Recuerda
que a veces, si pones de tu parte todo lo que hay que poner, los
sueños se cumplen.
Nos
vemos en Maspalomas!!!!
![]() |
"Certificado oficial". Un trofeo que guardaré toda la vida y una botella de cava del caro |
![]() |
Volvimos al punto de partida |